El 'youtuber' con olfato goleador

Revilla, ayer, en el escritorio personalizado con su nombre de usuario en YouTube, en Murcia, donde sube los vídeos a su canal. / Nacho García / AGM

Adrián Revilla, delantero del Cartagena B, tiene más de un millón de seguidores en internet. Santanderino de 21 años, vive de subir a la Red sus partidas de videojuegos y Munúa lo ha llamado en los amistosos. Su padre jugó en el Real Murcia

RUBÉN SERRANO Cartagena

Empezó como un pasatiempo y ahora, de la noche a la mañana, pasa por la puerta de un colegio, sale a pasear o va a un parque de atracciones, y todos los adolescentes le piden una fotografía. Tiene fans hasta en Latinoamérica, y próximamente va a sacar su propia marca. La culpa la tienen los 317 vídeos de risa y videojuegos que ha subido a su canal de YouTube, la web que valora su contenido y le paga un salario cada mes. Tiene más de un millón de suscriptores. Adrián Revilla Valcárcel (Santander, 1997) es un reconocido 'youtuber' entre el público juvenil y tiene olfato goleador: los fines de semana se calza las botas para convertirse en el delantero centro del Cartagena B. El pasado domingo marcó su primera diana, ante el Yeclano (1-1), para acercar un poco más al filial albinegro hacia la salvación en Tercera. Su historia tiene miga.

Revi, como le dicen en el vestuario, es un chico de 21 años que se formó en las categorías inferiores del Racing de Santander, desde alevines hasta juveniles. Lo hacía de mediocentro y de ahí que una de sus cualidades sea la visión de juego. Ese verano de 2015, se mudó a vivir a Sangonera de la Verde y arrancó su historia en YouTube. Su madre es murciana y su padre, José Ramón Revilla, fue lateral derecho y pasó por el Real Murcia en la década de los 90. «No le disgusta. Él mira por mi bien y sabe que el filial del Cartagena era una buena oportunidad para mí, y un club histórico».

Aquel verano, lejos de su Santander natal, Revilla mantenía el contacto con sus amigos por internet. «Aquí no conocía a nadie. Jugaba con mis amigos a los videojuegos por internet y uno de ellos tenía un canal en YouTube, de unos 800 suscriptores, donde subía tonterías y algunas partidas. Me animó a hacerme uno, para pasar más entretenido el verano. Tenía tiempo libre y, en ese momento, me sentía un poco solo. Ahí empecé, grabando partidas al 'Fortnite'. Pensé que no iba a llegar a nada. Me puse ese nombre [Chumino] pensando que aquello sería una coña. Ahora me lo voy a cambiar, porque de cara a los jóvenes y a sus padres no es apropiado. Con la tontería, subo bromas y partidas y vivo de ello actualmente. Pero no me lo tomo como un trabajo, aunque requiera más dedicación de lo que parece, para pensar. Necesitas tener mucha imaginación y ser constante. Soy graciosete y, al fin y al cabo, se hace todo más llevadero porque me gusta», explica el santanderino.

«Soy bromista y personaje»

Ahora es cuando el chico está empezando a sentir la repercusión. Tiene 1.225.314 suscriptores. «Fui a PortAventura y me pararon. Y hoy [ayer para el lector] he pasado por la puerta del colegio e igual, pidiéndome fotos. Se hace raro, agobia un poco y no te terminas de acostumbrar. Pero se agradece que sea valorado. Lo he conseguido en cuatro años, y realmente alcanzar esa cifra en tan poco tiempo no es fácil. Me ha venido todo muy de cara y tengo la suerte de que a la gente le gusta lo que hago. En la vida real soy igual de bromista, un poco personaje. Lo bueno es que puedo compaginarlo con el fútbol. Tengo tiempo libre. Pero mi sueño desde pequeño es ser futbolista y esa es mi prioridad. Lo de YouTube está bien y vivo de ello, pero mi intención es vivir del fútbol y llegar a ser profesional. Lo de internet es un hobby».

«Cuando llego a un nuevo club, prefiero mantenerlo en secreto y que primero me conozcan tal y como soy. En el Efesé, a la semana de ir entrenando ya lo sabía todo el vestuario y empezaron a vacilarme, con el cachondeo. Hicimos una cena de equipo y me sacaron a un escenario a cantar [en uno de sus vídeos, donde celebra el millón de suscriptores, canta rap]. Noto que me apoyan. David Bascuñana [entrenador del Cartagena B y con quien coincidió en el Elche] lo sabía y una vez puso uno de mis vídeos para motivarnos. Seguro que Paco [Belmonte] ya se ha enterado», relata. Revilla ha aprendido por sus medios a manejar los programas para la grabación y edición de vídeo. «Soy muy detallista y me gusta hacer las cosas a mi manera». Hace ya dos meses que no tiene actualizado el canal. «Desde que estoy en el Cartagena, me he tomado un respiro y he cambiado la habitación», añade.

'Merchandising'

En paralelo en su crecimiento en internet, el delantero santanderino no renuncia a nada en su carrera deportiva. Después de salir del Racing y mudarse a la Región, pasó por el División de Honor del Lorquí y luego estuvo dos años en el filial del Elche: en el primero, jugando en el C, marcó 18 goles; en su segunda temporada, lo hizo en Tercera durante 10 encuentros con el equipo B. El verano pasado fichó por el CD Torrevieja, pero pasó por una lesión y solo marcó dos dianas. En enero, tenía ofertas de la Tercera División de Alicante, Bascuñana lo llamó para suplir la marcha del delantero Ismael al Águilas. Contra el Yeclano marcó su primera diana, y que sirvió además para acercar un poco más la salvación. Gustavo Munúa ya lo ha llamado una vez para ir a entrenar con el primer equipo, y fue convocado en el amistoso contra el CSKA.

«Creo que lo de YouTube me va a durar unos años más. Tengo algunos proyectos en mente y voy a sacar mi propia marca, con camisetas y todo tipo de 'merchandising'. En un par de meses, quiero organizar un show, seguramente en el Víctor Villegas, para que puedan venir a verme. Me encantaría ser futbolista profesional, y variar el contenido del canal conforme vaya evolucionando. En el Efesé, el objetivo es centrarnos en la permanencia y todo lo que pueda venir después mejor. Con lo que hay en juego, es complicado subir al primer equipo. Pero ya sea este año o el que viene [tiene contrato hasta 2020] espero tener mi oportunidad y aprovecharla. Creo que estoy capacitado y poco a poco con trabajo saldrán las cosas».