La tromba de agua anega los vestuarios y la sala de prensa

El vestuario local, completamente inundado, ayer a mediodía. / f. j. moya
El vestuario local, completamente inundado, ayer a mediodía. / f. j. moya

Bomberos, electricistas y técnicos municipales trabajaron ayer durante 15 horas para que los bajos del estadio puedan ser hoy utilizados

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Los más de 100 litros que cayeron durante la noche del viernes y la mañana de ayer volvieron a anegar todos los bajos del estadio municipal Cartagonova. Se inundó toda la sala de prensa, que ya había sido arrasada por una tormenta que descargó sobre la ciudad el pasado 15 de noviembre. Su reconstrucción se alargó durante más de cuatro meses y fue reinaugurada hace dos meses. Solo ha durado 60 días, ya que las fuertes lluvias de la madrugada del viernes al sábado han vuelto a destrozarla.

El agua alcanzó niveles muy preocupantes en los accesos al estadio, que volvieron a quedar inservibles. Los bomberos tuvieron que acudir al lugar y desde el terreno de juego estuvieron toda la mañana achicando agua. Después, entraron los electricistas para reparar los múltiples destrozos causados en la instalación. También acudieron al Cartagonova técnicos de Hidrogea. Y, por supuesto, los cuatro técnicos municipales que trabajan a diario en el Cartagonova. Entre todos, y tras más de 15 horas de trabajo, consiguieron restaurar una cierta normalidad en los bajos del estadio, con el fin de que puedan ser utilizados en el partido de esta tarde.

Porque los dos vestuarios también se inundaron y el gimnasio, cuyo arreglo es menos urgente, también ha sufrido daños importantes por culpa del agua acumulada. Esta mañana seguirán las tareas en todo el sótano del Cartagonova, para que no haya problemas por la tarde, cuando los futbolistas de Cartagena y El Ejido lleguen al recinto.

El gimnasio y los accesos al terreno de juego también quedaron totalmente inundados

Es la quinta vez que una tormenta destroza la sala de prensa en lo que llevamos de siglo. Y la imagen que vimos ayer, con el túnel, el gimnasio y los vestuarios inundados, se repite cada vez que el agua cae con fuerza.