El triple dilema de Belmonte

Paco Belmonte habla con Gustavo Munúa en el entrenamiento previo al partido de ida ante la Ponferradina. / antonio gil / agm
Paco Belmonte habla con Gustavo Munúa en el entrenamiento previo al partido de ida ante la Ponferradina. / antonio gil / agm

El dueño del Cartagena duda entre mantener a Munúa, apostar por un técnico parecido al uruguayo o dar un giro radical a su filosofía y firmar a Salmerón

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Es posible que Paco Belmonte, dueño, presidente y director deportivo del Cartagena, esté sumido estos días en momentos de muchas dudas acerca del tipo de proyecto deportivo que quiere articular de cara a la próxima temporada. Así, por vez primera desde que compró el club albinegro (en abril de 2015), lo ha paralizado todo en lo concerniente a renovaciones hasta decidir quién se sentará en el banquillo el curso que viene. Y esto ocurre porque nunca antes tuvo que lidiar con el dilema que se la ha presentado ahora. Y que es triple.

Belmonte, a menos de un mes para que arranque la pretemporada, se plantea tres escenarios: renovar el contrato a Gustavo Munúa, descartar la opción del uruguayo y apostar por un entrenador de un perfil parecido al del charrúa o dar un giro radical a la filosofía que ha mantenido en sus cuatro proyectos anteriores en el Efesé y firmar a un técnico como José María Salmerón, quien antepone la consecución de resultados al juego de toque y asociativo. El técnico almeriense ha demostrado sobradamente que el fin justifica los medios en sus últimas aventuras exitosas en UCAM, Real Murcia y Recreativo de Huelva.

Los entrenadores de Paco Belmonte

Beto Bianchi
(juego directo).
Miguel Rivera
(juego directo). -
Rafa Muñoz
(juego asociativo). -
Chema Rico
(juego asociativo). -
Miguel Álvarez
(juego asociativo). -
Carlos Orúe
(juego directo). -
Víctor Fernández
(juego asociativo). -
Alberto Monteagudo
(juego asociativo). -
Gustavo Munúa
(juego asociativo).

Esto último, que obviamente no garantiza el ascenso, ronda la cabeza de Belmonte, consciente de que en su quinto intento consecutivo de subir a Segunda deberá hilar más fino que nunca. Ya no importa tanto el cómo. Importa el qué. Y es evidente que el Efesé, el club más estable de la Región y uno de los mejor posicionados de toda la categoría a nivel económico e institucional, debe buscar de una vez por todas el atajo definitivo y abandonar el pozo de la Segunda B. Sin importar si el camino es más o menos bello. El ascenso por fin tiene que llegar. Es urgente.

Munúa ha hecho un buen trabajo y comparte con el dueño del club la misma idea de fútbol asociativo

En cualquier caso, los que conocen bien al presidente del Cartagena aseguran que es «casi imposible» que dé un giro tan radical y apueste por Salmerón. Es obvio que el almeriense garantiza resultados, pero por encima de eso está el hecho de que su modelo es diametralmente opuesto al utilizado por el Efesé en los últimos años. Defensa férrea, trivote de músculo, trabajo y contención en el medio y velocidad arriba son sus armas. Buen aprovechamiento de las acciones a balón parado y, por encima de todo, juego directo. Ese es el método de Salmerón.

Técnicos ofensivos

Esto no se parece en nada a lo que hemos visto por estos lares desde 2015. Porque Belmonte solo ha fichado para el Cartagena a entrenadores con un marcado carácter ofensivo, que basaban su juego en asociaciones constantes, combinaciones y mucho toque. Dominio de la posesión y control del juego. Esas fueran las señas de identidad de los equipos que entrenaron Víctor Fernández, Alberto Monteagudo y Gustavo Munúa. Con sus diferentes matices y sus distintas personalidades, los tres han mantenido una propuesta de juego con bastantes similitudes. Víctor se quedó por el camino, mientras que Monteagudo y Munúa acariciaron un ascenso que finalmente se les resistió.

Lo más probable es que Belmonte apueste por otro entrenador con un perfil marcadamente ofensivo

Además, Belmonte se preocupó en todo momento de que esta metodología de trabajo descendiera también hasta los equipos de base y, a través del nombramiento de Javi Madrid como responsable de la cantera del FC Cartagena, en la última temporada se ha incidido muchísimo en que todos los conjuntos de las categorías inferiores, desde el filial hasta el último benjamín, utilicen este modelo, sacando la pelota jugada desde atrás e intentando llegar al área rival con juego elaborado y de toque.

De esta manera, se antoja muy complicado que Belmonte dé un volantazo de esta magnitud y pase de Munúa a Salmerón. Sería una sorpresa y, de hecho, a día de hoy ni siquiera existe negociación abierta. Belmonte no ha hablado con Salmerón, quien no continuará en el Recreativo y suena para los banquillos de Almería (Segunda) y Córdoba (Segunda B). Si lo llama el equipo de su tierra para entrenar en el fútbol profesional, parece evidente que Salmerón acabará dirigiendo al cuadro almeriense.

Salmerón garantiza resultados, aunque es evidente que su modelo es opuesto al utilizado por el Efesé en los últimos años

Con este panorama, lo más probable es que Belmonte vaya a una tercera vía y firme a un entrenador de parecidas características a Munúa, quien no obstante aún mantiene sus opciones en esta carrera por sentarse en el banquillo blanquinegro el próximo curso. El uruguayo ha hecho un buen trabajo y comparte con Belmonte la misma idea de fútbol asociativo y de elaboración. Es el más ofensivo de los entrenadores que ha tenido el Efesé, aunque paradójicamente en el que pudo ser su último partido en el banquillo albinegro -el del pasado sábado en Ponferrada- pecó de conservador y no puso en el 'once' a los dos arietes, Aketxe y Rubén Cruz, en un encuentro en el que había que arriesgar e ir a tumba abierta desde el primer minuto. Había que hacer dos goles para remontar y finalmente el Efesé se volvió de El Toralín a cero. Y eliminado.

Más