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Titi Sanz, la lucha continúa

Titi Sanz, en un entrenamiento con el Cartagena, en 2015. / Pablo Sánchez / AGM
Titi Sanz, en un entrenamiento con el Cartagena, en 2015. / Pablo Sánchez / AGM

El delantero de Los Alcázares, de 26 años, pelea contra el tumor que se le extendió en mayo al abdomen, y será operado en un mes

RUBÉN SERRANOCartagena

Cuantos más golpes le da la vida, más fuerte se levanta Titi Sanz (Los Alcázares, 1993), el delantero que debutó con el Cartagena en un partido jugado en La Línea de la Concepción en enero de 2016, a las órdenes de Víctor Fernández. Siempre ha destacado por su buen golpeo con la izquierda y sus grandes definiciones delante del portero, cualidades de sobra para vivir del fútbol en Segunda B. Pero su carrera, llena de baches, complicaciones y lesiones que le han lastrado en momentos puntuales, puso la mano en el freno en noviembre del año pasado, cuando fue operado de un tumor en un testículo, tal y como relato 'La Verdad' entonces.

Pero desde entonces, poco a cambiado. Tras aquella operación en Los Arcos, los médicos le dieron un pronóstico positivo: tan solo serían necesarias dos o tres sesiones de quimio. A principios de diciembre, le confirmaron que ni siquiera serían necesarias esas sesiones, y solo hacer revisiones cada seis meses. Titi, entonces, regresó a finales del año pasado a Italia, donde estaba volviendo a brillar en el Spoltore Calcio de la quinta división, tras una carrera deportiva con mala suerte. Pero todo empezó a cambiar de nuevo y le salieron las cosas a pedir de boca: a su regreso, jugó de titular, marcó y fue un jugador importante en el equipo, que concluyó la temporada hace unos meses y se quedó a las puertas del ascenso.

El protagonista

Nombre y edad
Titi Sanz. Tiene 26 años y es de Los Alcázares.
Trayectoria
División de Honor de Los Alcázares, Horada, Cartagena, St. Josephs de Gibraltar, CD Algar, Barbadás de Orense y Spoltore Calcio italiano.

Todo iba con normalidad hasta que en mayo, Titi regresó a Cartagena, justo medio año después, para acudir a la primera revisión. Le comunicaron que una célula maligna se había extendido por la zona del abdomen. Esta vez, sí le tocaba hacer quimio. «Hice tres ciclos, de tres semanas cada uno. El tratamiento es duro y lo he llevado bastante bien, con momentos de bajón, sin ganas de salir de casa, y algunas molestias. Pero cuando me he encontrado bien, he podido hacer mi vida normal, hacer barbacoas y salir con mis amigos», relata a 'La Verdad'. Superadas esas nueve semanas de tratamiento, que concluyeron el día 6, a Titi solo le quedaba esperar los resultados definitivos para pasar página, ganar la batalla y empezar a plantearse la vuelta a los terrenos de juego.

Amigos y familiares

Pero esta semana le volvieron a comunicar que toca hacer otro esfuerzo: de los dos ganglios infectados, solo uno de ellos redujo su tamaño, no tanto como el otro. «En el 98% de los casos, eso no pasa», reconoce Titi en una conversación telefónica con este diario. «Hay que seguir luchando y doy gracias, porque he llevado bien el tratamiento y solo he tenido otitis, angustia, ardor y una apendicitis», motivo por el que está ingresado y a espera de tomarse unos días de descanso para disfrutar del verano. «La nueva operación para que todo acabe será en un mes», indica el jugador, que ayer recibió infinidad de mensajes de ánimo en las redes sociales. También de Belmonte y Breis. «Me apoyo en los amigos, en la familia [y en su madre Margarita, que ya superó un cáncer] y en mi perro Grinden», con el que posa en la mayoría de sus fotografías.

Formado en el División de Honor de Los Alcázares, Titi dio el salto al Horadada y al CD Algar (entonces filial del Efesé y donde llegó a marcar un espectacular gol olímpico) y no pudo debutar con Palomeque porque lo cedieron al St. Josephs de Gibraltar y el club, en manos de Sporto Gol Man, no podía tramitarle la ficha en el mercado de invierno porque tenía deudas con la AFE. Debutó con Víctor y se lesionó de gravedad el tobillo con Monteagudo. También sufrió una pubalgia y en Orense regresó la lesión grave en el tobillo. «Solo pienso en ponerme bien, y luego ya veré qué hago con mi vida. El gusanillo del fútbol volverá y lo puedo compaginar con los estudios, que dejé en Bachiller. Pero solo pienso en ahora».

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