Adama: «Mi sueño es volver con el Cartagena en Segunda y hacer la pretemporada»

Adama, en un partido de Copa contra el Mirandés. / antonio gil / agm
Adama, en un partido de Copa contra el Mirandés. / antonio gil / agm

Adama Fofana, medio cedido por el Efesé en el Badajoz, empieza a ser importante para Nafti y tiene la espina de su salida en verano

R. S. CARTAGENA

Su tono de voz es alegre. Y se muestra agradecido con 'La Verdad', en una conversación telefónica con 'La Verdad'. La próxima semana cumple 23 años. No ha tenido suerte con las lesiones, no ha encontrado regularidad, pero poco a poco está entrando en los planes de Mehdi Nafti. Es Adama Fofana, el centrocampista costamarfileño del Efesé cedido en el Badajoz.

Desde luego, el partido de mañana en el Nuevo Vivero será muy especial para él. Adama llegó al Cartagena con 19 años, cedido por el Leganés. Paco Belmonte y Manuel Sánchez Breis vieron futuro en él y lo ficharon en 2016, con todos sus derechos en propiedad, hasta junio de 2020. Pero lo cierto es que nunca encontró su sitio en el primer equipo, por las lesiones en momentos clave. Sí destacó en el filial, sobre todo la temporada pasada. Por eso, en verano se ganó la oportunidad: hizo la pretemporada a las órdenes de Munúa, convenció al uruguayo pero la directiva prefirió darle carrete a préstamo en un club de Segunda B.

Visto bueno de Munúa

«No esperaba abandonar el Cartagena en verano. Estaba contento. También Munúa y el segundo [Christian Berman]. Pero así es el fútbol. Creía que podía quedarme con una ficha sub 23. Quería ganarme un puesto. El club decidió cederme, para coger minutos en la categoría, y lo vi bien», asegura. Encontró hueco en el Inter de Boadilla, pero apenas disfrutó de minutos [48 en toda la primera vuelta] y el Efesé lo volvió a ceder en enero, esta vez al Badajoz. Con Mehdi Nafti sí está encontrando su mejor versión. «Debuté a mitad de enero contra el Villanovense. A Nafti lo conocí cuando estuvo en el Mérida. Me dijo que siguiera así, me dijo aspectos a corregir» y en este último mes en un futbolista importante en el equipo. La semana pasada jugó los noventa minutos, en la victoria en Don Benito (1-2). «El Badajoz es una familia, me siento muy bien».

Adama, que brilló con Lillo el pasado curso en el filial (22 partidos y 5 goles) pudo ser una pieza clave con Monteagudo. Le dio carrete y se lesionó en el menisco. Tres meses de baja. Después, con la lesión de Cordero y la sanción de Sergio Jiménez, tuvo la oportunidad de ser importante en las eliminatorias contra el Ceta B y el Extremadura. Pero fue sancionado con cinco encuentros, por agredir a dos jugadores del Águilas con el filial, y ahí se le cerró esa puerta.

«Ahora, quiero hacerlo bien en el Badajoz. El año pasado fue muy negro para mí, y encima la experiencia en el Inter de Madrid. Estoy en forma, me encuentro bien, quedan ocho partidos y quiero jugarlo todo. Cuando vuelva al Cartagena, ojalá sea en Segunda y pueda darlo todo en la pretemporada. Es mi sueño, por lo que estoy luchando».