«No roto por cabezonería. Lo hago para aprovechar todo nuestro talento»

Gustavo Munúa, ayer por la tarde en la puerta principal del Cartagonova. / Pablo Sánchez / AGM
Gustavo Munúa, ayer por la tarde en la puerta principal del Cartagonova. / Pablo Sánchez / AGM

«Se puede perder, pero no como lo hicimos en la segunda parte contra el Melilla. Es la primera vez que no reconozco a mi equipo», confiesa

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Aparece puntual, a las 18.30 horas en el vestíbulo del estadio Cartagonova. Se somete a la sesión de fotos con la paciencia y naturalidad que dan dos décadas en la élite del fútbol. Se disculpa por su afonía, pide agua y el tiempo se nos va charlando en el despacho de Paco Belmonte, dueño del club, quien se ha marchado a Murcia a atender a otro medio. Casi dos horas de preguntas y respuestas, primero con la grabadora encendida y luego apagada, que terminan cuando el jefe de prensa del club, Antonio Martínez, nos invita amablemente a terminar la conversación alegando que todo el mundo se ha ido ya a su casa. Y él quiere hacerlo también. Gustavo Munúa (Montevideo, Uruguay, 1978) las ha visto de todos los colores en su carrera como jugador y la sensación que deja es que, aún sabiendo que se encuentra en su momento más delicado desde que llegó a Cartagena, no le tiemblan las piernas. Para nada. Se le ve fuerte.

- En esta entrevista, yo quería hablar mucho de su carrera y de su forma de ver el fútbol. Y poco de la actualidad del equipo. Pero las circunstancias son las que son.

- Dale, dale. No hay problema.

- Usted ha venido a un club que hace unos pocos meses estuvo a 30 segundos de Segunda División. Y la gente se encuentra ahora con tres derrotas en los cuatro primeros partidos en casa. En la grada, el domingo, no vi enfado. Noté tristeza y abatimiento. El Cartagonova parecía un cementerio. ¿Cómo se levanta esto?

- Lo del año pasado fue una fatalidad, una de esas cosas que a veces se dan en el fútbol. Por un detalle no asciendes. Pero hay que renovar las ilusiones y seguir luchando. Estamos en otro desafío. Estoy fastidiado porque hicimos un segundo tiempo malo ante el Melilla. Es la primera vez que no reconozco a mi equipo. Esto nos tiene que servir de lección. Se puede perder, pero no así. No me gusta perder, pero ya he renovado las ilusiones y estoy pensando en Sevilla. Hemos ganado tres partidos y hemos perdido uno en el último mes. Fuera de casa no estamos mal y ahora hay que conseguir la estabilidad que no hemos encontrado todavía como locales.

- ¿Qué está fallando?

- Mi deseo es llegar fuertes al final de la temporada. En los ocho últimos partidos y en el 'playoff' es donde todo se decanta. Y ahí tenemos que llegar muy bien, en lo físico, lo táctico y lo mental. La cabeza, en todos los deportes, es crucial. Y también la estamos trabajando ahora, pensando en el largo plazo. Me da igual ser campeón de invierno. Quiero sentar las bases y que el proyecto vaya armándose. Es el momento de poner unos cimientos sólidos.

- ¿Pero percibió desde abajo el desencanto de la afición? ¿Se dio cuenta de que la gente se iba del campo a falta de diez minutos?

- No estaba atento a si la gente se iba o se quedaba. Con la mano en el corazón te digo que nuestra afición me ha demostrado que está fuerte. Y que tiene ilusión. Veo que es una afición que sabe lo que es la categoría y que sabe que en este camino habrá muchos obstáculos. Obviamente, me gustaría ser el primero. Y a todos. Pero no olvido, por ejemplo, el nivel que dimos ante el UCAM.

- Habló el domingo de «una presión linda», pero no sé yo si sus jugadores la calificarían de ese modo. Da la sensación de que pesan mucho las piernas en el Cartagonova.

- Todos sabemos cuál es el objetivo. Estamos aquí para conseguir lo máximo y eso nadie lo va a esconder. Ahora estamos en pleno proceso de construcción. Nos vamos conociendo y armando un equipo. Yo tengo claro dónde queremos llegar y los chicos también. Hay gente con mucha experiencia en nuestro equipo.

- ¿Por qué tantas rotaciones?

- De los últimos cuatro partidos hemos ganado tres. ¿Sabes lo que pasa? Cuando perdemos, todos nos acordamos de los que no están. Han jugado todos. Tenemos una plantilla muy rica. Hay jugadores con diferentes características y el nivel es parejo. Todos nos dan unas garantías y trato de aprovechar eso. Y cambio dependiendo del rival y de lo que yo veo durante la semana. Todos dicen que tenemos un plantillón y yo digo que si solo cuento con once sería también criticado. Estaría desaprovechando mucho talento. No roto por cabezonería. Lo hago porque considero que tengo a los jugadores perfectos para hacerlo.

- Y tiene usted sentados en la grada a los dos capitanes, Moisés y Óscar Ramírez. ¿No es demasiado?

- Te vuelvo a repetir. La plantilla está muy pareja. Y todos han jugado en estos ocho partidos.

- ¿No le parece que Cordero y Vitolo son muy similares y que al equipo le falta un organizador?

- Estamos armando el equipo y vamos buscando las mejores soluciones. Julio [Gracia] jugó de organizador contra el Logroñés, también lo hizo Rui Moreira contra el Jumilla. Lo empezó haciendo Álvaro [Queijeiro] en partidos de pretemporada en los que jugamos muy bien... Tenemos 17 jugadores nuevos y seis llegaron tras la primera fecha. Te repito que la idea tiene que ir cuajando a lo largo de la temporada.

- ¿Por qué apostó por venir al Cartagena?

- Si veo que en un sitio me quieren y creen en mi idea, voy. Me gusta ser feliz y estar en un sitio en el que realmente quieren que esté. Podía haberme quedado en Uruguay con mi familia y entrenar en un equipo de Primera de mi país. Pero quiero triunfar en Europa. Yo elegí este camino y estoy encantado. Yo valoro mucho al Cartagena. Muchísimo más de lo que puedan pensar. Este club está creciendo en todos los aspectos y la oportunidad es linda.

- ¿Siente vértigo al mirar la clasificación?

- Con algunos puntos más estaríamos todos más tranquilos. Es obvio. Estamos en mitad de tabla y ese no es nuestro sitio.

- ¿No se arriesgó demasiado viniendo al principal favorito al ascenso de un grupo IV que usted desconocía por completo?

- Hay ejemplos de todo. Hay técnicos con un profundo conocimiento del fútbol uruguayo que han fracasado. Y otros que llegan a un país del que no conocen nada, ni el idioma, y salen campeones. Pero yo no le tengo miedo al grupo IV. Sé la idiosincrasia del fútbol español. Conozco el país y su fútbol. Llevo aquí muchos años. Nada me pilla de sorpresa. Sé lo que es la Segunda B. Vengo de una linda experiencia de siete meses en el Fabril y no creo que esto sea un problema.

-Pero el fútbol del sur es muy distinto al del norte. En Segunda B estas diferencias se acentúan.

- Hay algunas diferencias, pero en realidad la Segunda B es igual en todos los sitios. En otros grupos también hay pasto sintético, hay campos malos y buenos. Jugamos con Real Madrid, Atlético de Madrid, Celta, Fuenlabrada o Rayo Majadahonda, buenos equipos como lo pueden ser los mejores del grupo IV. Están muy parejos, en cuanto a nivel, los cuatro grupos. Esa es la realidad.

- Paco Belmonte confiesa que a la hora de tomar decisiones tiene las pulsaciones muy bajas. Y que le gusta mucho su forma de trabajar. Es decir, que ya tiene usted que hacerlo muy mal para que lo echen. Esto no es muy normal en el fútbol actual. ¿Mejor así, no?

- Todo esto depende de lo queramos hacer con el club y de saber a dónde queremos llegar. Con sus altibajos, vemos a un equipo que va creciendo. Es lo que veo. Pero admito que una segunda parte como la de ayer [por el domingo] te deja preocupado. Porque no la esperábamos. Todos jugamos para ganar y hay que sacar resultados. Estamos formando un equipo y una identidad, pero en ese proceso sabemos que si no llegan las victorias todo se complicará. Lo asumimos.

- Pero con otra directiva que no fuera la que forman Belmonte y Breis, usted podría ir este domingo a Sevilla con la mosca detrás de la oreja. Y no es el caso.

- Ya. Y por eso yo no le quiero fallar a la gente que cree en mí. Las cosas se están haciendo muy bien en este club. Y ellos dos van a llegar alto. Ojalá sea con nosotros. Hay una calidad humana espléndida en este Cartagena. Los resultados, tanto a favor como en contra, a veces pueden confundir. Y no es ninguna novedad que en el fútbol el primero que va a la calle es el entrenador.

- ¿Cómo lleva las críticas?

- [Silencio] Siempre que sean constructivas, bienvenidas sean. Tengo una línea de estado emocional muy sólida. Llevo más de 20 años en el fútbol y no me cambia el humor una victoria o una derrota. Ganar diez partidos seguidos o perder como perdimos contra el Melilla no va a cambiar mi forma de actuar ni mi estado de ánimo. Sé lo que quiero lograr. Y no me fijo demasiado en los resultados cuando solo llevamos ocho partidos de Liga.

- Toma distancia con los periodistas. ¿No le gustan?

- No soy de leerlo todo. Pero me llevo muy bien con los periodistas y respeto su trabajo. Nunca lo voy a mirar diferente porque hable mal de mí o del equipo. No voy a ser un maleducado ni tampoco voy a ser más amigo del que nos brinde halagos. Yo no estoy para cuestiones así. En esto siempre digo lo mismo: cada loco con su tema.

- Dicen que no hay ningún portero que después triunfe como entrenador.

- Esto es muy relativo. Hay algunos que fueron grandes jugadores y no sirven como entrenadores. Y otros que no jugaron al fútbol y son fantásticos entrenadores. Me han ayudado mucho las experiencias que he vivido como jugador. Pero no es lo mismo la teoría que la práctica.

- Hugo De León, Irureta, Caparrós, Lotina, Muñiz, Luis García, Juan Ignacio Martínez, Montella... ¿Quién le marcó más?

- De cada uno intenté sacar lo mejor. En el fútbol todos los modelos son válidos y de todos los entrenadores se puede aprender algo.

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