Los retos pendientes de Belmonte

Los retos pendientes de Belmonte

El ascenso, la ciudad deportiva y una cantera de nivel culminarían un proyecto que va a más

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

El Efesé se encuentra en uno de los mejores momentos de su historia. Por vez primera en muchísimo tiempo no le debe nada a nadie, está al día con Hacienda y Seguridad Social y acaba de iniciar un ventajoso y cómodo convenio de acreedores que le dará paz financiera, al menos, hasta 2026. En esta cuarta temporada de la etapa de Paco Belmonte al frente de la entidad, jugadores, técnicos y empleados siguen cobrando las nóminas por adelantado, el último lunes de cada mes, tal y como prometió el presidente cuando aterrizó en el club, en abril de 2015. Salvo en un par de ocasiones en las que hubo un retraso de quince días, durante la primera temporada, esto siempre ha sido así. Todo en orden, pues.

El Efesé está en uno de los mejores momentos de su historia, pero aún tiene margen para crecer; subir a Segunda posibilitaría reforzar áreas y rematar la reforma del estadio

Nunca antes tuvo el fútbol cartagenero un proyecto en el que se juntaran un músculo económico a prueba de bombas, un respaldo social de más de 7.000 abonados y un equipo con muchísimas posibilidades de subir a Segunda. Sin embargo, se venía de tan abajo y eran tantas las carencias históricas que arrastraba el club, que todavía hay muchos objetivos pendientes. En esta actual etapa, llena de esperanza pese a los mazazos del Mini Estadi en 2017 y los del Cerro del Espino y la eliminatoria contra el Extremadura de este año, todavía hay cinco grandes retos por conquistar.

Primero. El ascenso. Es lo principal, desde luego. Históricamente es lo único que ha estado en la mente de las diferentes directivas que han ido pasando por la entidad, desde la época del Club Deportivo Cartagena hasta ahora. Todos los presidentes vivieron por encima de sus posibilidades, se la jugaron a una sola carta (la del ascenso), gastaron lo que no tenían y acabaron endeudando al Cartagena de tal manera que los veranos en el alambre fueron una constante habitual. Es más, el viejo Efesé murió en 1996 y el nuevo estuvo a punto de hacerlo en 2003 y en 2015. Eso lo explica todo.

El club no depende de dar el salto a Segunda, aunque lógicamente se estancará si sigue mucho tiempo en Segunda B

Ahora, el equipo se ha quedado dos años seguidos a las puertas del fútbol profesional, pero lamentablemente sigue donde toda la vida: en Segunda B. Para dar el salto definitivo, es imprescindible que el Efesé suba cuanto antes -a poder ser esta misma temporada- a Segunda. No obstante, por vez primera en décadas el proyecto no depende solo de un ascenso. Hay vida garantizada en Segunda B. Lógicamente, cada año que pase sin conseguirlo se estará un año más cerca del final de la era Belmonte en el Cartagena.

Los retos

1 El ascenso
donde toda la vida: en Segunda B. Para dar el salto definitivo, es imprescindible que el Efesé suba cuanto antes -a poder ser esta misma temporada- a Segunda.
2 La ciudad deportiva
Todos los presidentes hablaron de ella y soñaron con construirla. Con Belda, Manzano y Gómez, siempre fue un tema muy recurrente. Pero nadie cogió el toro por los cuernos. El Cartagena sigue siendo un equipo nómada, sin un escenario fijo para sus entrenamientos y casi siempre alejado de la ciudad en el día a día. Todas las miradas están puestas ahora en el campo de la Gimnástica Abad, en San Antón.
3 Una cantera de nivel
No hay ni un solo cartagenero en el primer equipo y las expectativas de cara al futuro no son nada halagüeñas. Salvo el delantero Mario Solano, no hay ningún joven de la tierra en el filial con posibilidad de tener una oportunidad en el equipo de Segunda B. El juvenil no está en División de Honor y no terminan de recogerse los frutos del trabajo que se inició hace tres años en Ciudad Jardín.
4 Profesionalización de todas las estructuras del club
De la mano de Belmonte y Breis se han conseguido cosas inimaginables en estas últimas campañas, pero lo cierto es que el club depende de ellos dos. Solo tiene seis trabajadores, al margen de futbolistas y técnicos. Es necesario potenciar varios departamentos.
5 Última fase de modernización del estadio
Se ha hecho mucho en los últimos meses en un campo que es municipal. Pero faltan tres cosas muy importantes: mejorar un sistema de iluminación que es muy deficiente, cambiar varias puertas de accesos y arreglar los aseos de todo el recinto.

Segundo. La ciudad deportiva. Todos los presidentes hablaron de ella y soñaron con construirla. Con José Luis Belda, Florentino Manzano y Paco Gómez, siempre fue un tema muy recurrente. Pero nadie cogió el toro por los cuernos. El que más cerca estuvo fue el bodeguero y constructor de Orihuela, pero siempre vinculó el proyecto a otro paralelo que le diera la oportunidad de levantar un barrio residencial de lujo en los terrenos (1.600.000 metros cuadrados) de Peñarroya, que en 2004 compró al consorcio alemán Metaleurop por 31 millones de euros. Y no se hizo nada, fundamentalmente porque Pilar Barreiro, entonces alcaldesa, no estaba por la labor de que Paco Gómez construyera en el monte que en su día albergó una fundición de la que se llegó a extraer el 54% de la producción nacional de plata, el 42% de galena y el 33% de blenda.

Es un equipo nómada desde hace décadas y este es un momento ideal para apostar por una ciudad deportiva

El caso es que el Cartagena, como toda la vida, sigue siendo un equipo nómada, sin un escenario fijo para sus entrenamientos y casi siempre alejado de la ciudad. En este inicio de temporada, el trabajo del día a día se reparte entre Roldán y San Pedro del Pinatar. Todas las miradas están puestas ahora en el campo municipal de la Gimnástica Abad, en San Antón, donde Belmonte plantea poner césped natural y hacerse cargo de la gestión de la instalación. El tema aún está muy verde.

Tercero. Una cantera de nivel. No hay ni un solo cartagenero en el primer equipo y las expectativas de cara al futuro no son nada halagüeñas. Salvo el meta Fran Martínez, todavía muy verde a sus 19 años recién cumplidos, y el delantero Mario Solano, de 22, no hay ningún joven de la tierra en el filial con posibilidad de tener una oportunidad en el equipo de Segunda B. Aunque ha empezado la Liga como un tiro (8 goles en 9 partidos), Mario lo tiene muy crudo, ya que por delante están Rubén Cruz y Aketxe.

El juvenil no está en División de Honor y ese ascenso es necesario. Porque no terminan de recogerse los frutos del trabajo que se inició hace tres años en Ciudad Jardín. Este verano ha regresado Javier Madrid, tras un año de analista en el Atlético de Madrid, con el objetivo de coordinar toda la tarea en las bases y potenciarlas. No se explica que de una comarca con más de 300.000 habitantes no salgan, al menos, un par de jugadores para Segunda B cada año. Algo está fallando.

Cuarto. Profesionalizar todas las estructuras del club. De la mano de Belmonte y Breis se han conseguido cosas inimaginables en estas últimas campañas, pero lo cierto es que el club depende casi exclusivamente de ellos dos. Lo abarcan casi todo y apenas delegan. Solo cuentan con seis trabajadores, al margen de futbolistas y cuerpo técnico, donde se incluye a los tres fisios, los dos utilleros, un recuperador, un ojeador y el jefe del fútbol base. Es necesario impulsar varios departamentos, sobre todo si hay ascenso y el Efesé entra en una nueva dimensión: la de LFP. Belmonte y Breis consideran que ahora mismo, con el equipo en Segunda B, el club no puede asumir más infraestructura. Y que tampoco la necesita.

Quinto. Última fase de modernización del estadio. Se ha hecho mucho en los últimos meses y el Cartagonova, gracias al empuje de Belmonte y la determinación de la alcaldesa, Ana Belén Castejón, ya parece un estadio de superior categoría. Hace un año, por fin, se sustituyó el césped original de 1988 por uno de última generación. También se han reformado las oficinas, los vestuarios, la tienda, la zona VIP, la sala de prensa, el palco y el antepalco, además de modernizar la imagen del terreno de juego. Pero faltan tres cosas muy importantes para rematar la faena: mejorar un sistema de iluminación que es muy deficiente, cambiar varias puertas de accesos y arreglar los aseos de todo el recinto.

El presupuesto sube a los 1,7 millones de euros

El FC Cartagena va a manejar esta temporada el presupuesto más alto de la era Belmonte. Va a subir hasta los 1,7 millones y el gasto en la plantilla, que el año pasado rondó los 800.00 euros, se eleva esta temporada hasta casi el millón de euros. El superávit obtenido el último curso y el dinero recogido este verano gracias a los traspasos de Chavero al Ibiza y Hugo Rodríguez a la Cultural Leonesa han sido decisivos para que Paco Belmonte, presidente de la entidad, haya dado un paso adelante.

La plantilla es más cara y, en principio, es mejor que la de la pasada campaña. El objetivo es que este curso no se escape el ascenso, aunque en el club son perfectamente conscientes de que más inversión no siempre es sinónimo de más rendimiento. No obstante, hay otros dos aspectos fundamentales que han animado a Belmonte y Sánchez Breis a estirarse un poco más en el presupuesto: este verano han aumentado los ingresos en concepto de patrocinios privados y públicos (de nuevo superan los 500.000 euros) y se han vendido más abonos que nunca en Segunda B (por primera vez se han superado los 7.000 carnés). De este modo, dos terceras partes del presupuesto ya están cubiertas.

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