La quinta de Cordero abre paso

José Ramón Egea, Alfonso, Pedro Cordero e Isidoro García, en julio de 1986 en el Almarjal. / archivo la verdad
José Ramón Egea, Alfonso, Pedro Cordero e Isidoro García, en julio de 1986 en el Almarjal. / archivo la verdad

Egea, Rai, Alfonso, Juanma y Requena se sumaron al exterior zurdo para llegar al primer equipo en los 80

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Eran tiempos delicados, en los que el Efesé sufría de lo lindo cada temporada para mantenerse en Segunda A. Estábamos a mediados de los 80, años en los que los entrenadores de turno (José Víctor, Aranguren, Mesones o los interinos Paquirri y Perico Arango) sabían que la permanencia pasaba porque el equipo se hiciera fuerte en casa, en aquel Almarjal que la animosa hinchada cartagenera solía convertir en un fortín. En aquel recinto, las fuerzas se igualaban siempre, por bueno que fuera el equipo contrario, ya que veteranos como Trasante, Valle, Crespo, Lucas, Brizzola, Pedro González, Andrés, Santís o Mercader estaban en su salsa.

Pero apareció un jovencísimo chico del Barrio de la Concepción que tenía una zurda de oro. En los entrenamientos hacía lo que otros no habían hecho jamás. Y además era nieto de Pepe Sánchez Llamas, que había sido jugador y entrenador del San Javier y del Cartagena. Y un primo suyo, Ángel Albaladejo, había estado en el Barça. Era Pedro Cordero, el más relevante de la que después sería una saga de futbolistas de la que también formaron parte sus hermanos -José, Juan Carlos y Jorge- y su tío José Ángel. Tenía madera. Se le notaba.

Pedro era el mejor. Despuntaba tanto que Felipe Mesones le hizo debutar con 18 años en un partido en casa, contra el Sestao de un joven Jabo Irureta. Ganó el Efesé 1-0 (con gol de Amorós). Y esa temporada, la 86-87, ya se quedó en el primer equipo. Jugó 19 encuentros más y sumó sus tres primeros goles en Segunda A. Le marcó al Hércules, al Castilla y al Barcelona Atlético. Su trayectoria fue exitosa. Es el único futbolista en la historia del Cartagena que ha salido traspasado tres veces, al Murcia, al Salamanca y al Albacete, dejando en las tres ocasiones dinero en las arcas del club. Jugó más de cien partidos en Primera con Murcia y Albacete y fue convocado por la selección sub 21 que lideraban Cañizares, Fernando Hierro, Amavisca, Amor, Losada y Goikoetxea.

A partir del 86, la plantilla se fue llenando poco a poco de chicos formados en la cantera cartagenera

Lo mejor de la apuesta por Cordero es que él abrió una puerta que llevaba varios años cerrada: la de la cantera local. Entre su excelente rendimiento a las órdenes de Mesones en la Liga 86-87 y el título de campeón de España de categoría sub 23 logrado un año antes por el Naval, la directiva de Andrés Martínez volvió a mirar hacia abajo. Y empezaron a subir chicos del filial. En la quinta de Pedro Cordero (nacido en el 68) estaban Rai, José Ramón Egea, Alfonso y Juanma Soto (los cuatro del 67), Bartolo (del 68) y Manolo Requena (del 69).

Además, canteranos mayores que ellos como Paco Sánchez (del 63), Isidoro García (del 64) y Miguel García Requena (del 65) se vieron favorecidos por esta nueva ola y, antes o después, disfrutaron de su oportunidad en la primera plantilla. Unos la aprovecharon y otros no. Pero todo cambió a partir de esa tarde de diciembre del 86 en la que Cordero debutó contra el Sestao. Desde entonces, ya siempre hubo jóvenes de la tierra en las alineaciones del primer equipo.

Nuevo Efesé

La palma se la llevó el proyecto de Pepe Egea, quien accedió a la presidencia en 1988, tras el descenso a Segunda B y posterior renuncia de Andrés Martínez. Egea, que había jugado en Primera con el Valencia y el Córdoba, le dio un giro a la política deportiva del club, presentó el documento 'Nuevo Efesé' y en su segundo año terminaron jugando 16 cartageneros en el primer equipo, desde sus hijos Eduardo y José Ramón hasta Sebastián, Chocano, Bartolo, Alfonso, Guillén, Rai, Pablo, Manolo Requena, Miguel García Requena, Yepes, Fabián, Emiliano Arango, Rubio y Juanma. Lo nunca visto. En 1989, solo tres años después de la irrupción de la quinta de Cordero, el Efesé estaba repleto de jugadores salidos de la cantera cartagenera.

El equipo de la campaña 89-90, entrenado por Paco Parreño, terminó undécimo, muy lejos del campéon Orihuela. Entonces solo subía el primero y no existía la promoción de ascenso. Se instauró esa fórmula un año más tarde. Y Egea y su directiva, formada por José Hilario Gutiérrez, Julio Martínez Alfaro y José María Marín, se marcharon. Entró José Luis Belda, de nuevo con Florentino Manzano a su lado, y la apuesta por la cantera local se mantuvo. Un total de 14 cartageneros formaban parte de la plantilla que no subió a Segunda en el 91 por culpa del autogol de Pombo en Getafe.

La presencia de canteranos en el primer equipo siguió siendo una constante hasta la desaparición del viejo Efesé, en el 96. En el Cartagonova FC, a partir de su llegada a Segunda B en el 98, las cosas fueron distintas. Ya no se miró tanto a la cantera. Y lamentablemente así hemos pasado los últimos 20 años, con las contadas excepciones de Javi Manzano, Brau, Quinín, Leo, Héctor Yuste y Sergio Jiménez. Rubén Blaya, Pedro López, Gonzalo Verdú y Arturo tuvieron que emigrar para luego volver. Y ninguno se quedó.

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