Un 'playoff' en medio del caos

César Gálvez saltando al césped del Cartagonova en un partido de la Liga 95-96. / f. torres
César Gálvez saltando al césped del Cartagonova en un partido de la Liga 95-96. / f. torres

El meta César Gálvez se negó a jugar media fase de ascenso del 96 por los impagos y los hermanos Cuenca, Toto y Jesús fueron apartados

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

En el fútbol de hoy en día parece inconcebible. Ciencia ficción. ¿Se imaginan un escenario en el que que algunos de los futbolistas más importantes de un equipo deciden declararse en rebeldía y no disputar una fase de ascenso después de 38 jornadas de Liga peleando por conseguirlo? Pues pasó. Y sucedió en el Efesé, un club que históricamente siempre ha tenido cierta tendencia a las situaciones surrealistas. En el 'playoff' de ascenso a Segunda B de 1996 todo se fue al garete por los incumplimientos constantes de los que mandaban y el plante de algunos de los jugadores más importantes del equipo que entrenaba Antonio Pedreño.

Para entender la situación que atravesaba el club en mayo y junio de 1996 hay que remontarse a un año antes, cuando fue descendido a Tercera División en los despachos por no pagar a la plantilla que había logrado la permanencia en Segunda B, en el recordado partido por la salvación ante el Casetas zaragozano jugado en Cuenca (0-1, con gol de Antonio). El Cartagena FC, con una deuda de 730 millones, entraba en una situación crítica. Pero Pedreño fue capaz de armar un buen equipo para Tercera División y logró terminar segundo del grupo XIII, con 78 puntos y solo superado por un Real Murcia que terminó como campeón de la Liga regular.

Pero las cosas solo funcionaban en el terreno de juego. Fuera de él, los problemas se multiplicaban por culpa de los impagos y las reiteradas promesas incumplidas de la gestora que lideró José Marín Alburqurque. Todo saltó por los aires tras el último partido de la Liga regular, un trámite ante el Pinatar en el Cartagonova (0-0). Al final del choque, miembros de la junta gestora albinegra entraron en el vestuario. Y no fue para felicitar a los jugadores por su clasificación para la fase de ascenso. Ni mucho menos. Le dieron a Pedreño, el técnico, una carta en la que le informaban de que quedaba apartado cautelarmente del equipo.

La gestora apartó del banquillo a Pedreño y hubo amenaza de plante antes del debut en casa

Le imputaban unas declaraciones realizadas durante la semana a una emisora de radio, en las que presuntamente criticaba la inacción de Marín Alburquerque y sus colaboradores. Mayo estaba a punto de terminar y los jugadores llevaban muchos meses sin cobrar. No obstante, el motivo real de aquel amago de despido era que Pedreño, desoyendo la orden de sus superiores, alineó al portero César Gálvez, quien unos días antes había dicho en otra radio que lo mejor que podía hacer el Cartagena era renunciar al 'playoff' y dejar paso en la liguilla a un club murciano que realmente tuviera opciones de subir a Segunda B.

90 millones pendientes

Se refería el meta guipuzcoano, que entonces tenía 22 años y después llegaría a debutar en Primera con el Mallorca y jugar en Segunda con el Elche y el Poli Ejido, al hecho de que el Efesé necesitaba ser campeón de su grupo en la liguilla (los rivales fueron el Poblense, el Santboiá y el Lliria) y después depositar ante la AFE los 90 millones de pesetas que tenía pendientes del verano anterior.

El técnico tiró de juveniles y fue un milagro llegar con vida al último partido en Lliria. Aquello acabó fatal

El vestuario solo creía en Pedreño y todos los jugadores se negaban a entrenar si a él se lo prohibían. Cuatro días después hubo elecciones, entró como presidente Andrés Bolarín (el único que se presentó) y la gestora se marchó. Bolarín levantó la sanción a Pedreño, pero la plantilla hizo un amago de no disputar el primer encuentro del 'playoff' en el campo del Santboiá, que era de tierra. Les prometieron una nómina que no llegó. Otra decepción.

Finalmente, viajaron todos a tierras catalanas y la cosa salió mal. Derrota (2-1) en un mal partido del Efesé. Y la siguiente semana, más líos. Norberto Amaro, consejero de Bolarín, criticó a Pedreño por su planteamiento ante el Santboiá y el entrenador quiso dimitir. Lo frenaron. Pero el nuevo presidente avivó el incendio dos días antes de recibir en el Cartagonova al Poblense. Apartó a Toto, Jesús y los hermanos Fernando y Ángel Cuenca, todos titulares. Bolarín alegó que los veía «desmotivados». Entonces, tras una caliente charla en el vestuario con directivos de Bolarín, la plantilla volvió a plantarse y anunció que no se presentaría al choque ante el Poblense.

Sí hubo partido -y victoria con algunos juveniles (3-0)- ante el Poblense. Jesús y Fernando Cuenca no volvieron a ponerse la camiseta blanquinegra. Toto y Ángel Cuenca, convencidos por Pedreño, solo lo hicieron en el duelo final ante el Lliria, saldado con una ignominiosa derrota (6-0). Fue el tiro de gracia para un moribundo Efesé. En esa final ya no estuvo el portero César Gálvez, quien se negó a jugar los tres últimos partidos, después de que el club se negara a pagarle. «Ya ha cobrado bastante este año», alegó Bolarín. Y lógicamente se marchó.

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