«Nos picó en nuestro orgullo que en Córdoba sacaran a los suplentes y aquel 2-0 nos hizo resucitar»

Juan Carlos Ramos, el pasado martes en el Cartagonova. / a. gil
Juan Carlos Ramos, el pasado martes en el Cartagonova. / a. gil

El medio sevillano puso el balón en la escuadra de Trujillo. «Iba a tirar la falta por encima de la barrera, pero cambié de idea en la carrera», diceJuan Carlos Ramos Autor del gol del ascenso del Córdoba

F. J. M.CARTAGENA.

El destino quiso que el verdugo del Cartagonova hace 20 años, Juan Carlos Ramos, naciera en el mismo pueblo que Juan Pablo, el héroe del ascenso del Cartagena en Alcoy hace ahora una década. Ambos son de La Puebla del Río (Sevilla). Ramos, que nació en 1974, es ocho años mayor que Juan Pablo. El que fuera jugador de Écija, Real Murcia, Córdoba, Almería, Lorca Deportiva, Sangonera y Jumilla, entre otros equipos, colgó las botas con 38 años en el Olímpico de Totana. Vive en Lorquí, la localidad de su esposa, con la que se casó solo diez días después del Cordobazo. «Estuve diez días seguidos de fiesta, entre el ascenso de Cartagena, la celebración en Córdoba, mi despedida de soltero con los amigos de Sevilla y la boda, que fue en Murcia», recuerda Ramos con una sonrisa.

'La Verdad' estuvo con él este martes en el estadio Cartagonova, para conocer cómo se vivió aquella historia en la otra trinchera. «Tres años antes, en mi primera etapa en el club, nos habíamos quedado a un gol del ascenso contra el Levante. En el 96, el presidente del Córdoba era 'Sandokán' [el alias del conocido empresario y político cordobés Rafael Gómez]. Entró al vestuario y nos dijo que si ascendíamos nos daba 500 millones de pesetas a repartir entre la plantilla y un reloj de oro a cada uno. Siempre digo que si llegamos a ascender en el 96 nos hubiéramos hecho ricos todos», confiesa.

Temporada «complicada»

Las cosas en el Córdoba cambiaron mucho entre el 96 y el 99. 'Sandokán' se fue en el 98 y el club, cuando afrontó el doble enfrentamiento ante el Cartagonova FC, estaba arruinado. Los jugadores habían estado encerrados en el vestuario unos meses antes por los reiterados impagos y, en principio, la plantilla que se había confeccionado no era para subir. «No había mucho dinero y se apostó por gente de la cantera, como Leiva, Clavero, Lanza, Rafa Fernández, Requena o Espejo. Fue una temporada muy complicada y al perder 5-0 en Ferrol parecía que todo se iba al traste», reconoce Ramos, cuyo hijo mayor acaba de terminar su etapa de juvenil en el Albacete.

Cree que la clave estuvo en el encuentro jugado en Córdoba. «Nos picó en nuestro orgullo que sacaran a los suplentes. Era como quitar importancia al rival y dar por hecho que en su campo nos iban a ganar. A nosotros nos vino bien para motivarnos y tras aquel 2-0, que nos hizo resucitar, empezamos a pensar en que podíamos subir», dice.

Ramos subió tres veces a Segunda, en el 99 con el Córdoba, en el 2002 con el Almería y en el 2005 con el Lorca Deportiva, con aquel increíble tanto a lo Nayim en Irún. Se especializó en hacer golazos que valían ascensos. Cuenta cómo vivió el del Cartagonova. «En el Arcángel, tres días antes, había chutado una falta al borde del área, por encima de la barrera. Y dio en el poste. Iba a repetir el mismo lanzamiento, por encima de la barrera. Pero cambié de idea durante la carrera, ya que vi cómo Trujillo daba un paso hacia su derecha. Entonces, decidí romperla y ponerla en el lado del portero. Y entró por toda la escuadra. Él no pudo hacer nada», sostiene.

Y 20 años después, desde la tribuna del Cartagonova, le cuenta al periodista que «recuerdo la sensación de silencio absoluto en el estadio al entrar el balón. Solo se escuchaban los gritos de mis compañeros que venían detrás de mí a celebrar el gol. Aquello se me quedó grabado, ya que por ejemplo durante el calentamiento y en el primer tiempo no se escuchaba al que tenías a un metro, del griterío que había», rememora.

En 20 años solo había vuelto cuatro veces al Cartagonova, para jugar con el Lorca en 2004 y 2005, con el Sangonera en 2008 y con su familia para ver el partido de Copa ante el Sevilla de 2017. «Acabé muy cansado del fútbol y, al retirarme [en 2013], lo aparté por completo de mi vida. Ahora, de nuevo, estoy volviendo. Este año voy a entrenar en Molina de Segura», apunta Ramos.