Un paseo por cien años de sufrimiento

Leo Gómez, Simón Ruiz, Jesús Rosagro, Perico Arango, Juan Ignacio Martínez y Mariano Sánchez, ayer en la UCAM. / PABLO SÁNCHEZ / AGM
Leo Gómez, Simón Ruiz, Jesús Rosagro, Perico Arango, Juan Ignacio Martínez y Mariano Sánchez, ayer en la UCAM. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

Belda, JIM, Arango y Mariano Sánchez, entre otros, repasan la historia del fútbol cartagenero en un congreso ameno, interesante y lleno de nostalgia

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Los actos del Centenario del Cartagena Fútbol Club tuvieron ayer un gran broche de oro con el congreso de fútbol que se celebró durante toda la jornada en el salón de actos del campus de la UCAM en Los Dolores, con bastante más público en las ponencias de la mañana, donde destacó la participación del doctor Pedro Luis Ripoll, que en las mesas redondas de la tarde. Y eso que en la sesión vespertina se concentraron las intervenciones más interesantes y los personajes con más tirón de un congreso que dejó momentos impagables. Como los que protagonizó José Luis Belda, presidente del Efesé entre 1990 y 1993, quien fue el gran protagonista de la primera mesa redonda de la tarde, en la que se sucedieron las anécdotas y las vivencias personales relacionadas con el fútbol local.

«Yo le di mucho al fútbol, pero es que el fútbol también me dio mucho a mí. Nos robaron el ascenso en el 91 con el gol de Pombo y eso no lo olvidaré en la vida. El equipo nos costaba 250 millones cada año y solo el juvenil, que estaba en la máxima categoría, tenía un presupuesto de 12 millones. Solo Mario Husillos cobraba 18 millones de pesetas al año. Nuestro proyecto era de Primera, pero al no subir a Segunda nos quedamos atascados. Teníamos 5.000 socios y la afición estaba volcada. Fue una pena, porque Cartagena merecía y sigue mereciendo un equipo en Primera», resumió Belda.

Señaló que sus jugadores favoritos fueron Boria, Mata y Pedro Cordero y que jamás olvidará el 0-3 de la última jornada de la campaña 90-91 en el Rico Pérez. «Todavía hoy, cuando voy a las notarías de Alicante, veo revistas con crónicas de aquel 0-3 del año 91. El empate nos valía a los dos y comí con el presidente del Hércules en Benidorm. Me habló de pactar el 0-0, pero es que teníamos un equipazo, llevábamos un montón de partidos sin perder y yo sabía que íbamos a ganar. Le metimos 0-3 y recuerdo todo lo que le dijeron aquella tarde al presidente del Hércules. Pobre hombre. Tenían los abonos de la promoción de ascenso preparados en la taquilla para ponerse a venderlos nada más acabar el partido», recordó Belda con una sonrisa pícara.

«El día del 0-3 comí con el presidente del Hércules y me ofreció pactar el 0-0. Sabía que íbamos a ganar» José Luis Belda. Expresidente

Simón Ruiz, por su parte, representó la voz de la afición y habló sobre todo de las promociones fallidas de los años 60 y 70. «El Ceuta fue nuestra bestia negra en aquellos años. Tenía el favor de la Federación por su condición de equipo norteafricano. También el Badalona nos quitó dos ascensos. Con la particularidad de que en ambas promociones se especuló con que dos jugadores nuestros, Fiol y el portero Blas, se vendieron», rememoró. Ponderó la figura de entrenadores como Felipe Mesones, Txutxi Aranguren y Luis Quesada. Simón, que lleva toda la vida siguiendo al Efesé, destacó que «he apoyado siempre desde donde he podido, pero nunca en una directiva. Y lo he hecho adrede, siguiendo una frase que un presidente le dijo a mi padre y que me dejó marcado: 'para que se te quite la afición al fútbol, nada mejor que estar metido en una directiva'».

«La experiencia en China ha sido magnífica. Yo recomiendo a todos los entrenadores que salgan» Juan Ignacio Martínez. Exentrenador

Por su parte, Alonso Gómez López, director general de Deportes, dio su visión como aficionado que fue siendo un niño, árbitro de Primera que fue después y finalmente concejal de Deportes entre 1995 y 2011. «Echo de menos el ambiente del Almarjal. Era un campo tercermundista, pero en pocos campos se vivía el fútbol así. El Cartagonova es otra cosa, menos cálido». Y lamentó la posibilidad perdida de ascender a Primera en 2010. «Es la única vez que hemos estado cerca. Creo que a Paco Gómez tenemos mucho que agradecerle, con sus errores y sus aciertos, ya que solucionó todos los problemas económicos. Nos dio mucha tranquilidad a los que formábamos parte del Gobierno local y fue capaz de hacernos soñar con un ascenso a Primera».

«Desde la temporada del descenso a Segunda B tengo una enfermedad crónica, de tipo nervioso» Mariano Sánchez. Exjugador

Admitió Gómez López que «muchos políticos todavía no conocen la importancia del fútbol para una ciudad, tanto en el plano turístico como en el promocional y económico. Y el mejor ejemplo lo tenemos en localidades muchísimo más pequeñas que Cartagena, como Eibar, Villarreal o Almendralejo. Da igual que al alcalde de turno no le guste el fútbol. Lo que importa es tener altura de miras y apostar por un deporte que genera riqueza», reclamó.

Un amistoso pendiente

Belda, por último, confesó que los dos campos en los que «peor nos trataron fue en Badajoz y en Villarreal». Y «donde mejor, en Bilbao, ya que nos pusieron un chófer para llevarnos de un sitio a otro y fueron unos señores, a pesar de que les dimos un susto en la Copa del Rey». Añadió que el Atlético de Madrid «nos dejó a deber un partido amistoso que firmamos en el traspaso de Yepes. Jesús Gil me quiso vender un piso en Marbella nada más firmar el contrato, pero al final casi le vendo yo uno en La Manga. El caso es que se comprometió a venir al Cartagonova a jugar un amistoso y nunca cumplió», protestó Belda.

«La tarde del Caudal la mujer de Paco Gómez le dijo 20 veces delante mía que se había acabado el fútbol» Perico Arango. Exjugador

El final de fiesta fue una mesa redonda sencillamente deliciosa, en la que Juan Ignacio Martínez, Perico Arango, Mariano Sánchez y Jesús Rosagro hablaron de sus respectivas experiencias en el fútbol profesional. Arango bromeó con la presencia del «murcianista» Rosagro en la mesa. «Aunque tengo que decir que los murcianos quieren más a los cartageneros que nosotros los queremos a ellos», bromeó Arango. «Tanto quiero a Cartagena que mi mujer es cartagenera y aquí hay un murcianista que este año se va a alegrar doblemente con los ascensos de los dos Cartagena, uno a Segunda y otro a Tercera», replicó Rosagro.

Juan Ignacio habló de su última aventura en el fútbol chino. «He entrenado en Primera y la Liga española es la mejor del mundo. La diferencia con el fútbol de China es absoluta. Pero en todos los aspectos ha sido una experiencia magnífica. El primer año llegamos a semifinales de Copa y este segundo año ha sido algo peor, pero estoy muy satisfecho de la decisión que tomé. Como en España, en ningún sitio. Eso es así. Pero a todos los entrenadores les recomendaría que salieran de España alguna vez, si tienen la oportunidad».

La enfermedad de Arango

Perico Arango, visiblemente recuperado del ictus que sufrió hace medio año, reconoció que «en la vuelta de Valencia a Cartagena me vine muy triste, ya que venía enfermo y tuve que estar un año inactivo. Decían que ya no iba a poder jugar más al fútbol, pero superé la enfermedad y luego estuve doce años más jugando en el Cartagena. Pero siempre me quedó la espina clavada, porque yo estaba en el Valencia y el lateral que estaba por delante mía, Juan Sol, fue traspasado al Madrid. Era el elegido para ser el lateral derecho titular del Valencia, pero caí enfermo y se acabó todo. Yo pasé de Primera División a Preferente. Y fue duro. Pero me quedo con las cosas que hice luego en mi casa, en el Cartagena. Subimos a Tercera, luego a Segunda B y finalmente a Segunda. Y así me retiré».

Mariano Sánchez definió su carrera «como un regalo», porque «yo estuve cinco años estudiando la carrera, apartado del fútbol, y al final me encontré con la opción de ir al Mar Menor y después al Cartagena, donde viví cosas muy grandes». Contó que cuando volvió de Madrid «no era capaz de dar dos toques seguidos al balón, ya que en la universidad había estado cinco años jugando al fútbol sala y había perdido el tacto por completo y no recordaba lo que era un balón de fútbol. Yo no busqué ser futbolista profesional. Me lo encontré. Y por eso me siento muy afortunado», reconoció el pinatarense.

Volvió a salir Paco Gómez en la conversación. «La tarde del Caudal se encerró en la oficina al terminar el partido y no paraba de llorar», contó José Gómez Meseguer, sentado en primera fila. «Hizo muchas cosas por el fútbol de Cartagena y puso mucho dinero. Con sus errores y sus aciertos, se merecía un cariño que nunca tuvo. Y la culpa de que saliera así la tenemos los aficionados», opinó el presidente del Cartagena Fútbol Club. «Yo era el delegado y fui el que lo acompañé a salir por la puerta de la rambla, con la policía. La mujer le dijo 20 veces que se había acabado el fútbol y que él no pisaba más Cartagena. Fue una pena», aportó Arango.

Preguntado sobre el descenso de 2012, Mariano Sánchez reveló que «me resulta difícil hablar de este tema porque desde esa temporada tengo una enfermedad crónica, de tipo nervioso. Fue el año más difícil de mi carrera y voy a decir una cosa que jamás he dicho públicamente. Aquella situación se pudo arreglar en el parón de Navidad. El problema estaba detectado y se habló de tomar las medidas necesarias para lograr la permanencia. Pero no se tomaron», apuntó.