Fútbol | Segunda B

Paim, un problema para Belmonte

Igor Paim intenta regatear a un defensa del Villanovense, en uno de sus partidos disputados con la camiseta del Cartagena. / j. m. rodríguez / agm
Igor Paim intenta regatear a un defensa del Villanovense, en uno de sus partidos disputados con la camiseta del Cartagena. / j. m. rodríguez / agm

El Efesé debe decidir el futuro del brasileño, intrascendente pero apuesta de Munúa hasta 2020

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

El Cartagena sigue esbozando el proyecto deportivo de la próxima temporada, prácticamente sin hacer anuncios y a la espera de que termine oficialmente el curso 2018/19 para confeccionar la nueva plantilla. Una de las tareas pendientes que tiene encima de la mesa Paco Belmonte es rescindir el contrato de Igor Paim, una apuesta personal de Gustavo Munúa firmada hasta 2020 y que ha resultado ser una decepción, sin apenas protagonismo y con minutos testimoniales en el año que terminó el día 15 en El Toralín. El brasileño se suma así a una larga lista de compatriotas cariocas con pasado albinegro, que también llegaron como incógnitas y al final pasaron de puntillas y fracasaron.

La apuesta tan firme por Paim nunca terminó de cuajar en el campo. El chico, de 21 años, llegó hace once meses al Cartagena, para asombro de la afición: era un completo desconocido pero en el club destacaron «la calidad y el talento» de un chico habilidoso, menudo (mide 1,69) y capaz de manejar las dos piernas y de generar líneas de pase en la media punta. En pretemporada demostró algunas pinceladas de sus dotes, pero lo cierto es que a lo largo de la temporada apenas se le han podido ver esas maneras que sí observó la comisión deportiva (formada por Belmonte, Breis y Munúa).

El jugador no se adaptó al fútbol español y ha pasado de puntillas, como hicieron sus compatriotas Monteiro, Schmöller y Gladestony

El cuádriceps y la fascitis

El que más claro lo vio fue Munúa, que pidió su refuerzo por recomendación del entrenador del Rampla Juniors, su amigo: Paim brilló en ese equipo de la Primera División de Uruguay (15 partidos y 3 goles). Pero en su primera experiencia europea no ha dado la talla: solo ha acumulado 244 minutos, repartidos en 12 partidos (dos de ellos como titular). En invierno, la idea era no tocar la plantilla y por eso no salió ningún futbolista con poco rodaje, como su caso o el de Carrillo y Rui Moreira. Pero en el Cartagena, entonces, ya eran conscientes de que al chico le había costado aclimatarse al club, a la ciudad y al fútbol español. Por eso, Belmonte y Breis le dieron permiso para prolongar sus vacaciones en Navidad. También tardó en regresar por problemas con el visado.

A Paim tampoco le ayudaron las lesiones. Al principio estuvo de baja más de un mes por una fascitis plantar. Luego también tuvo problemas en el cuádriceps. Algunos días se le vio entrenar en solitario en el gimnasio del Cartagonova. Munúa salió alguna vez en su defensa, y en la de otros futbolistas poco habituales: «Los veo ilusionados, están creciendo y tendrán su oportunidad». En su caso, los últimos minutos fueron en Ponferrada, con 24. Pero no jugaba desde hacía casi dos meses, con 14 minutos ante El Ejido (21 de abril).

Paim aseguró el día de su presentación que venía al Efesé «a subir a Segunda y a hacer historia». El papel de su representante, Helio Martins, al menos sí fue clave en las cesiones de Joao Costa, Luis Mata y Moreira, porque hizo de intermediario. Aunque Munúa tiene la última palabra, lo normal es que Paim no continúe y siga los pasos de sus compatriotas, como Monteiro, Renato, Schmöller y Gladestony. Todos ellos pasaron de puntillas en sus etapas como albinegros.

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