Oliver, «el puto amo» en el Extremadura

Según Íñigo López, Manuel Franganillo es un «testaferro» del que fuera dueño del 'Cartago', quien aparece en el sumario de Oikos

FRANCISCO J. MOYA y E. F. DE VEGABADAJOZ

Manuel Franganillo, presidente del Extremadura, es un «testaferro» de Luis Oliver, que a su vez es el «puto amo» en el club azulgrana. Así lo contaba el exazulgrana Íñigo López en diversas conversaciones telefónicas intervenidas por la policía en la Operación Oikos, que se encuentran recogidas en el sumario de la investigación policial y que fueron desveladas por 'El Confidencial'.

Además, la red acusada de amañar partidos de Primera y Segunda División por la que fue detenido Íñigo López a finales de mayo podría haber intentado amañar un encuentro del Extremadura UD durante la segunda parte de esta temporada. Esa es la conclusión a la que han llegado los investigadores de la Policía Nacional tras analizar las conversaciones intervenidas al presidente del Huesca, Agustín Lasaosa, y a Íñigo López, un jugador riojano que después de formar parte de la plantilla que la pasada temporada llevó al Huesca a Primera División terminó recalando en el Extremadura para reforzar al equipo tras su ascenso a Segunda, conseguido ahora hace un año en el Cartagonova.

El informe del departamento de Integridad en el Deporte y las Apuestas de la Comisaría General de la Policía Nacional, al que ha tenido acceso 'HOY', del Grupo Vocento, concluye que en las conversaciones intervenidas se observa que el club elegido por el presidente del Huesca e Íñigo López para realizar un amaño es el Extremadura por la relación que les unía con el presidente del equipo de Almendralejo, Manuel Franganillo, y con Luis Oliver Albesa, quien fuera dueño del Cartagonova FC en la temporada 2002-03. Es considerado por la policía como «responsable máximo del equipo» de Almendralejo, a pesar de que no tiene ningún cargo en la entidad.

En la conversación intervenida por la Policía con autorización judicial, Lasaosa cuenta a Íñigo López lo sucedido durante la comida que mantuvo con Manuel Franganillo, Luis Oliver y varias personas más en enero de 2019 para dar forma al fichaje de Enric Gallego por el Huesca. Cuando el presidente del Huesca y el futbolista hablaron por teléfono se sentían intranquilos porque eran incapaces de devolver una cantidad de dinero que supuestamente les habían prestado «los malos» para amañar un partido disputado meses atrás en el que finalmente no se produjo el resultado esperado, razón por la que tenían que devolver el dinero que habrían pagado a los jugadores.