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HISTORIAS EN BLANCO Y NEGRO

El carnaval de Bebeto en Benipila

Portada de 'La Verdad' del 15 de agosto de 1995, con Bebeto celebrando uno de los tres goles que le marcó al Bayern.
Portada de 'La Verdad' del 15 de agosto de 1995, con Bebeto celebrando uno de los tres goles que le marcó al Bayern. / LA VERDAD
  • El Súper Dépor, con el brasileño desbocado, atropelló al Bayern de Munich (7-0), en un amistoso jugado en el estadio Cartagonova, en agosto de 1995

Cuando cualquier aficionado local hace memoria para recordar las visitas a Cartagena del Bayern de Munich, uno de los cinco grandes clubes del planeta, recuerda sus estancias invernales en La Manga Club y el amistoso que jugó ante el Cartagonova FC en enero de 1999, que sirvió como homenaje por su retirada al vasco Alejandro Sagarduy, tras 16 años y 514 partidos con la camiseta albinegra. El Cartagonova FC fue capaz de empatar a uno ante el cuadro bávaro en una fría noche de enero y con muy poco público en las gradas. Hubo muy poca gente en un partido que merecía un lleno, desde luego.

Pero resulta que ese amistoso era el segundo que el Bayern de Munich jugaba aquí. La primera vez que el cuadro alemán pisó el estadio Cartagonova fue un 14 de agosto de 1995. Y, aunque aquel partido se recuerda bastante menos, la verdad es que fue mucho más sonado, tanto a nivel nacional como internacional. Porque el Deportivo de la Coruña, que entonces era el Súper Dépor y que tres meses antes había ganado su primer título (la Copa del Rey) aplastó al Bayern de Munich (7-0), en una noche en la que sobresalió el delantero brasileño Bebeto, uno de los mejores de la Liga en los años 90.

¿Por qué jugaron aquí Deportivo y Bayern de Munich un 14 de agosto de 1995? Porque los alemanes debían cumplir con una de las cláusulas que firmaron en el traspaso del búlgaro Emil Kostadinov, que dos meses antes había cambiado La Coruña por Munich. Los bávaros se comprometían a jugar un amistoso en España contra el Deportivo. Lendoiro quiso que vinieran al Teresa Herrera, que se jugó en Riazor entre el 17 y el 19 de agosto, con el Madrid y el Benfica en el cartel. Pero los alemanes, que empezaron la Liga el 11 de agosto, no podían participar en el trofeo veraniego del club coruñés. Tomás Martínez Pagán, entonces presidente de la Federación de Tropas y Legiones de Carthagineses y Romanos, realizó una serie de gestiones con la empresa Dorna y finalmente logró que aquel atractivo Depor-Bayern se jugara en Cartagena.

Las entradas costaron entre 1.500 y 3.500 pesetas. Y el trofeo, bautizado como Torneo Internacional de Carthagineses y Romanos, fue patrocinado por Pryca, Línea Continua y Hyundai. Los festeros que acudieron al estadio vestidos de época (pocos) pagaron solo 1.000 pesetas. Y se pusieron puntos de venta de entradas en todo el litoral, desde Puerto de Mazarrón a San Pedro del Pinatar. También se vendieron entradas en Murcia, Elche y Alicante. Pero, al final, solo acudieron al duelo unas 6.500 personas.

El espectáculo merecía otra cosa. Porque el Súper Dépor era el equipo del momento. La prensa nacional hablaba del conjunto coruñés, del que acababa de irse Arsenio Iglesias y había llegado el galés John Benjamin Toshack, como el conjunto de los 22.000 millones de pesetas, que era la cantidad que sumaban todas las cláusulas de rescisión de una plantilla en la que estaban, entre otros, Canales, Paco Jémez, Nando, Voro, Djukic, Alfredo, Donato, Manjarín, Mauro Silva, Martín Vázquez, Fran, Aldana, Beguiristain, Bebeto, Radchenko y Julio Salinas.

Los alemanes, mermados

El Bayern de Munich se presentó en Cartagena con importantes bajas. Su estrella, Jurgen Klinsmann, se había lesionado cuatro días antes frente al Hamburgo, en el debut liguero. Y no vino. Tampoco el meta Oliver Kahn, ni el central Babel, ni medio Lothar Matthaus, ni el lateral Ziege, todos lesionados. También fueron baja los suizos Sforza y Sutter, convocados por su selección. Aún así, su entonces entrenador Otto Rehhagel puso en liza un 'once' muy competitivo sobre el cuidado césped del Cartagonova. Jugaron Probst; Frey, Kreufzer, Helmer, Merlinger; Strunz, Hamman, Herzog; Kostadinov, Zickler y Papin.

El francés Jean Pierre Papin, que ganó el Balón de Oro en 1991, era el gran protagonista de la semana, tras haber realizado unas polémicas declaraciones en Alemania, en las que aseguró que el Olympique de Marsella compró a dos futbolistas del Milan para meterse en las semifinales de la Copa de Europa de 1991. Fue incluso llamado por la UEFA para declarar en Zurich. Pero el asunto quedó en nada. Y nada, por cierto, es lo que hizo Papin aquella noche en el Cartagonova.

Ni Papin ni sus compañeros, que fueron arrollados por un Deportivo descomunal. El partido terminó 7-0, porque los coruñeses levantaron el pie del acelerador en el minuto 66, tras anotar Fran el séptimo tanto. De lo contrario, el Bayern, que jugaba con uno menos desde el minuto 55 tras expulsar a Strunz el concejal Gómez López (que arbitró el encuentro), podía haberse marchado con un castigo todavía mayor.

El Deportivo, con una alineación formada por Canales; Voro, Ribera, Djukic, Nando; Manjarín, Donato, Alfredo, Fran; Bebeto y Beguiristain, estuvo soberbio, destacando la actuación de Bebeto. El delantero brasileño marcó tres goles. Fran hizo dos. Aldana, tras un genialidad de Beguiristain (otro de los destacados), anotó un tanto. Y el otro lo hizo el alemán Hamman en propia meta, después de una gran acción de Beguiristain.

El Súper Dépor confirmó su gran estado de forma de ese verano del 95 ganando tres veces en las dos siguientes semanas al Madrid de Valdano. Le superó en la final del Teresa Herrera (2-0) y en la Supercopa, a doble partido (3-0 en Riazor y 1-2 en el Bernabéu). Sin embargo, en la liga 95-96 fue a de más a menos y acabó en novena posición.

Por su parte, el Bayern de Munich terminó subcampeón de la Bundesliga 95-96, por detrás del Borussia Dortmund y conquistó la desaparecida Copa de la UEFA, tras eliminar al Barça en semifinales y superar en la final, a doble partido, al Girondins de Burdeos. Solo cuatro futbolistas de los que cayeron ante el Depor en agosto en Cartagena jugaron meses más tarde esa final de la UEFA. Tampoco estaba ya Rehhagel en el banquillo, ya que fue sustituido una semana antes de esa final por Franz Beckenbahuer.