La Verdad
FC Cartagena

HISTORIAS EN BLANCO Y NEGRO

Los Kortina y su doble fracaso

Jon Kortina, en su etapa como jugador del Cartagonova FC.
Jon Kortina, en su etapa como jugador del Cartagonova FC. / José María Rodríguez
  • Jon triunfó en el Eibar, pero aquí se vio arrastrado por una dinámica muy negativa. Joseba tenía menos nivel y naufragó en una temporada horrible

Los Kortina (Jon, Mikel, Gorka y Joseba) son una saga de cuatro hermanos futbolistas, todos nacidos en Bilbao, que se convirtieron en unos clásicos trotamundos del fútbol nacional modesto durante los años 90 y la primera década de este siglo. Íñigo, el quinto hermano, también iba para futbolista, pero lo tuvo que dejar en su etapa de juvenil por una complicada lesión en la espalda. Curiosamente, su padre, Juan Kortina, fue un jugador de baloncesto de cierta talla. Destacó en el Indauchu en los años 70.

Todos los Kortina -ya retirados- se formaron en Lezama, pero solo el tercero de la saga (Mikel) fue capaz de jugar algunos partidos con el primer equipo del Athletic. Se quedó en 15. Y luego, como sus hermanos, tuvo que ganarse el pan en varias ciudades con clubes entonces en Segunda A o Segunda B (Pamplona, Lleida, Eibar y Murcia). Gorka, por su parte, se retiró joven, a los 27 años, tras pasar por Osasuna Promesas, Andorra, Lemona y Aurrerá.

No obstante, en este capítulo de 'Historias en blanco y negro' nos centramos en los dos Kortina que vinieron a Cartagena y que defendieron la camiseta del actual FC Cartagena, entonces denominado Cartagonova FC. El primero en llegar fue Jon Kortina, un centrocampista intenso y guerrero que había hecho muy buenas temporadas en Segunda A con el Eibar. También lo hizo bien en la división de plata con el Ourense e incluso en el Extremadura, club del que llegó en enero del 2001. Vino con 28 años. Y sorprendió que fichara por el 'Cartago', ya que estaba jugando con asiduidad en Segunda A hasta ese año. Tras siete semanas fuera de las convocatorias en el equipo de Almendralejo, decidió venir a Cartagena. «Lo más al sur que he jugado ha sido en Extremadura, mi anterior equipo», confesó en su presentación como futbolista del 'Cartago'.

Ariete de emergencia

Jon Kortina fracasó aquí, a pesar de que dejó algunos detalles de nivel. Marcó 3 goles en 16 partidos y, aunque era mediocentro, acabó jugando de ariete (con el 5 a la espalda), ya que Marcos Estruch se lesionó de gravedad y Garzón no dio el nivel. Realmente, jugó de todo. Y de nada. Tras la dimisión de Aranguren, el equipo se desplomó y Kortina, que llegó en invierno junto a Sanromán y Pedro Cordero, no pudo brillar como quería. Pasó sin pena ni gloria. El caso es que se fue de aquí, en junio de ese año 2001, y todavía ofreció un estupendo rendimiento. Porque si de casta se trataba, probablemente el campeón era Jon Kortina, un jugador que no destacaba por su calidad pero al que le sobraba compromiso.

Se marchó el Eibar de nuevo y allí nadie olvida un penalti decisivo que él falló de una manera cómica en una noche de perros ante Osasuna en el 2002. Pero fue tanto lo que dio al Eibar, que ahora se recuerda aquel disparo horroroso que casi pega en el marcador como una anécdota graciosa protagonizada por uno de los jugadores más querido que ha pasado por Ipurúa. Así era Jon Kortina. Fue en Ipurúa donde comenzó a despuntar desde que llegó en 1995, pero la calva de este bilbaíno también brilló en otros sitios. En casi todos, menos en el Cartagonova

A Jon le pasaban cosas muy extrañas. Por ejemplo, antes de un partido ante el Córdoba, se lesionó en una mano cuando cortaba jamón en una reunión familiar. Se le escurrió un cuchillo de grandes dimensiones y sufrió un corte profundo que afectó a dos tendones de su mano izquierda, por lo que tuvo que trasladarse hasta un centro hospitalario para ser atendido de ese percance. «Fue un descuido, una falta de concentración», alegó el propio futbolista.

El fracaso de su hermano Joseba, que vino justo el verano en el que se fue Jon, fue aún mayor. Joseba era un delantero de calidad que había destacado en el Amurrio. Pero el 'Cartago' fue demasiado 'toro' para él. Vino con 22 años y se fue con un pésimo bagaje de un gol anotado (ante el Coria) en 31 partidos jugados. Mesones, Corchado y Crispi le dieron confianza, pero el chico no estuvo a la altura en un año nefasto, el último de Florentino Manzano como presidente del 'Cartago'. Joseba pasó luego por Zamora, Yecla y Burgos. Tampoco brilló en esos equipos.