La Verdad
FC Cartagena

Pánico a los chicos del barrio

Juanillo, de rosa, pugna por un balón en el reciente partido ante el Sevilla Atlético. El hermano de Apoño es el mejor jugador del modesto conjunto malagueño.
Juanillo, de rosa, pugna por un balón en el reciente partido ante el Sevilla Atlético. El hermano de Apoño es el mejor jugador del modesto conjunto malagueño. / Sur
  • Ribas y Simón se la juegan ante el enrachado El Palo, una máquina de triturar equipos en su campo

¿Se imaginan al Dolorense, a la Esperanza o al San Ginés jugando en Segunda B? ¿Se imaginan a uno de estos históricos clubes de barrio luchando con equipos que representan a capitales de provincia o a ciudades que son cabecera de comarcas con más de 100.000 habitantes? Parece imposible que eso pudiera suceder. En Cartagena nunca ha pasado, desde luego. Ni en casi ningún sitio de España. Pero pasa. Hay algunos casos. Contados, pero los hay.

Uno de ellos es el del Centro de Deportes El Palo, el modestísimo conjunto malagueño que pasado mañana (Nuevo San Ignacio, 18.00 horas) pondrá a prueba al desnortado FC Cartagena, que al parecer ahora dirige Julio César Ribas, desde fuera, y entrena Simón Ruiz, desde dentro. Esa es la nueva historia que se han sacado de la chistera en Sporto Gol Man 2020 y Sofinvest International Football para disfrazar una única y cruda realidad: fue una torpeza absoluta elegir a Ribas como entrenador, por mucho dinero que trajera bajo el brazo, ya que el uruguayo no tenía la documentación necesaria y, por tanto, nunca debió haber sido contratado para el cargo de primer entrenador del equipo albinegro.

Ribas y Simón se la juegan pasado mañana en un pequeño barrio de Málaga. Otro fracaso sería insoportable para una afición que empieza a estar cansada de disgustos. Y es un mal sitio para jugarse el tipo. El CD El Palo, un club fundado en 1971 y cuyo único objetivo ha sido siempre formar jugadores y dar salida a los talentos malagueños que no tenían sitio en el primer equipo de la ciudad, está viviendo días de vino y rosas. Es tercero en la tabla y en su campo sale a goleada por partido. Juanillo, su estrella, 'se sale'.

Nunca fue una prioridad que su primer equipo, siempre compitiendo en Preferente o Provincial Andaluza, llegara a Tercera División. Pero llegó en 2009. Y se quedó. Jamás fue una prioridad para este club de barrio -tiene desde equipos de niños de tres años hasta juveniles y conjunto senior femenino- ascender a Segunda B. Pero lo hizo, en 2013, en una polémica eliminatoria ante el Deportivo B. Sin descuidar el trabajo de cantera -su verdadera razón de ser como el club-, hace 15 meses puso en marcha un austero pero bonito proyecto para intentar sobrevivir en la división de bronce. Y lo consiguió.

Es un auténtico milagro que un club tan modesto, que representa a una pequeña, marinera y muy humilde barriada y en la que lógicamente todos los 'futboleros' son del Málaga y van cada fin de semana a La Rosaleda, tenga suficiente capacidad para poder mantener a un equipo de fútbol en la tercera división del país. El presupuesto del equipo malagueño este año es de 150.000 euros -el más bajo del grupo- y solo cuenta con 300 abonados. A su campo, el Nuevo San Ignacio, suelen ir de media unas 600 personas. Caben 1.500. Es de césped artificial (la superficie era de tierra hasta 2011) y de dimensiones muy reducidas.

La última oportunidad

Para entender este milagro hay que valorar dos factores absolutamente fundamentales: la fuerte crisis económica que ha reducido todos los presupuestos, hasta convertir la Segunda B actual en la Tercera de hace diez años; y el hecho de que muchos jugadores malagueños que antes salían de la ciudad atraídos por suculentos contratos, ahora se quedan en su casa y encuentran en El Palo su último asidero al fútbol semiprofesional.

Es el caso de los defensas Manolo Gaspar (Málaga, Levante, Almería y Cartagena), Jesule (Algeciras, Melilla, San Fernando y Balompédica Linense) e Igna (Marbella y Fuenlabrada); de los medios Marín (Lucena, Zamora, Cultural Leonesa y Algeciras), Quique De la Mota (Cultural Leonesa, Jaén, Melilla y Guijuelo) y Durán (Marbella); y de los delanteros Salvi (Balompédica Linense) y Moreno (Sevilla B, Lorca, Cádiz, Puertollano, Pontevedra y Barakaldo). Casi todos son veteranos de la categoría que nacieron en el propio barrio de El Palo -o muy cerca-, y que ahora se han vuelto a reunir para hacer historia en el equipo que les vio nacer, como personas y como futbolistas. Ellos mismos, en las redes sociales y a modo de broma, se autodenominan 'Los Puretas del Caribe'.

No obstante, su mejor jugador es el joven extremo Juanillo, de 23 años. Esta es su segunda temporada en El Palo. Pasó antes por los filiales del Málaga y del Zaragoza. Suma ya cinco goles y está rindiendo a un nivel sobresaliente. Si sigue así, lo normal es que no termine esta temporada en El Palo, ya que en enero le lloverán las ofertas, tanto de equipos punteros de Segunda B como de alguno de Segunda A que esté en apuros a mediados de temporada.

Juanillo, que la pasada campaña marcó 7 goles en 35 partidos (solo 17 de titular), es hermano de Apoño, un futbolista muy querido en Málaga por las buenas temporadas que completó en el Málaga, especialmente con Antonio Tapia y Muñiz como entrenadores. Luego se marchó al Zaragoza, donde también triunfó. El año pasado estuvo en Las Palmas. La semana pasada, después de estar buena parte de este último verano entrenándose con su hermano en El Palo, Apoño firmó con el OFI Creta, de la Primera griega.

Una sola derrota

Es muy sorprendente cómo el CD El Palo ha sido capaz de alcanzar El Dorado de la Segunda B. Pero aún más inexplicable es cómo ha podido colocarse en la tercera plaza del grupo IV, tras las nueve primeras jornadas de este campeonato. Su plantilla tiene unas limitaciones más que evidentes. Pero, sin embargo, el conjunto malagueño ha encadenado una gran racha de cinco semanas sin perder y ocupa plaza de promoción de ascenso. Está haciendo las cosas muy bien en este primer tramo de la Liga.

Especialmente fuerte se está mostrando en su diminuto y difícil terreno de juego, el San Ignacio, donde ya han caído goleados el Cacereño (4-1), el San Roque de Lepe (4-0) y la Balompédica Linense (5-0). El único equipo que ha podido sacar algo de allí en lo que llevamos de Liga ha sido La Hoya Lorca. Empató a uno. Fuera de casa, los malagueños, salvo en su salida a Sevilla (perdieron 1-0), lo han empatado todo. Igualaron en Melilla, Arroyo, Almería y Lucena.

En cualquier caso, es en su campo donde este equipo está brillando de un modo inesperado. En el Nuevo San Ignacio es donde mejor se aprecia la esencia de un equipo dinámico, valiente, atrevido y aguerrido, donde han mezclado muy bien veteranos como Manolo Gaspar (está lesionado y no jugará este domingo), Jesule, Nacho Aranda, Moreno, Igna, Marín y Quique de la Mota con jóvenes de buen nivel. Además de Juanillo, destacan el portero Pol Ballester, los medios Cala y Rafita y el delantero Pirulo.

Su técnico, Rafa Muñoz, jugó en el Cartagena FC y en el Cartagonova CF, en los años noventa. Aunque es malagueño, está muy vinculado a la Región de Murcia, ya que terminó su carrera en el Ciudad de Murcia y fue ayudante de Juanma Lillo en el equipo que Quique Pina fundó y llevó a Segunda. Luego, entrenó al Calasparra y al Olímpico de Totana, en Tercera. Y al Sangonera, en Segunda B.