La Verdad
FC Cartagena
Julio César Ribas, con gorra, el pasado domingo en una esquina de la tribuna alta del Cartagonova, junto a Javi Manzano.
Julio César Ribas, con gorra, el pasado domingo en una esquina de la tribuna alta del Cartagonova, junto a Javi Manzano. / José María Rodríguez

Ribas se olvida del banquillo

  • El Efesé mantendrá a Simón Ruiz como primer entrenador, «pase lo que pase», y ahora se centra en regularizar la situación laboral del uruguayo. La documentación que ha traído de su país no le servirá para estar en el césped los domingos, aunque sí llevará el peso de los entrenamientos

Julio César Ribas ya tiene asumido que este año no podrá sentarse en el banquillo del FC Cartagena. El uruguayo, que llegó el pasado mes de junio al Efesé con la ilusión de hacerse un nombre en España y triunfar por fin fuera de su país (fracasó en Italia y en Omán), es plenamente consciente de que será imposible que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) le dé permiso para poder ejercer en los próximos meses como primer entrenador del Cartagena. Le tocará seguir esperando. Además, tendrá que ir con cuidado, ya que los miembros del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol (Cenafe) lo vigilarán de cerca a partir de ahora.

Ribas ha traído consigo -regresó de Uruguay el pasado domingo- diferentes documentos oficiales y diplomas acreditativos, con los que pretende demostrar lo que ya se sabe: que lleva dos décadas entrenando a equipos de primer nivel en su país y que la FIFA le permitió ser seleccionador de Omán en la fase de clasificación para el Mundial de Sudáfrica. Pero, en la práctica, eso le ayudará muy poco. Para ejercer en la Segunda B española, se necesita tener actualizado el título UEFA Pro Licence. Y el mánager general del Cartagena no lo tiene. En el mejor de los casos, inscribiéndose ahora a un curso del Comité Nacional de Entrenadores, podría obtener el 'OK' federativo a finales de la presente temporada.

El caso es que Ribas se sacó el UEFA Pro Licence hace diez años, para poder entrenar al Venecia, de la Segunda italiana. Y después estuvo dirigiendo durante medio año a la selección de Omán. Pero resulta que ese título está caducado y que, para renovarlo y poder entrenar en Segunda B, Ribas tiene que volver a hacer un curso de nivel tres en Europa. Ese curso suele durar nueve meses en España.

Más allá de las denuncias que pueda presentar en las próximas semanas el Cenafe -que llegarán, pero no preocupan al Cartagena-, está claro que lo que importa de verdad en este conflicto es la posición de la RFEF. Y en la Federación se remiten una y otra vez al artículo 161 de su Reglamento General. Ese artículo indica que los entrenadores que hayan obtenido su titulación en el extranjero, a excepción de las asociaciones nacionales con convenios de Licencias UEFA, «podrán actuar en clubes adscritos a competiciones de ámbito estatal y de carácter profesional, siempre que estén en posesión de título equivalente al nacional y hayan ejercido, como titulares, en equipos de la máxima categoría de asociaciones nacionales afiliadas a la FIFA, por tiempo no inferior a tres temporadas».

El día a día

Es decir, Ribas puede entrenar a equipos de la Liga Profesional Española -Primera y Segunda División-, pero no a los de Segunda B. Y eso le impedirá sentarse en el banquillo durante los próximos meses, por muchos documentos que haya podido recopilar durante su reciente estancia de cinco semanas en Uruguay. Así las cosas, Simón Ruiz continuará ejerciendo de manera oficial como primer entrenador, aunque Ribas -como ha hecho Domingo Cáceres durante su larga ausencia- será la persona que lleve el peso de los entrenamientos diarios. Hoy, en el Sánchez Luengo de El Algar, retomará el control del grupo.

Un portavoz del club cartagenero indicó ayer a 'La Verdad' que «durante estos días se va a proceder a fimar el contrato de trabajo de Ribas con Sporto Gol Man [será su apoderado]», después de que el uruguayo logre su DNI español, sea dado de alta en la Seguridad Social y se convierta en un ciudadano de pleno derecho en España. El visado provisional que ha conseguido es de un año de duración, aunque podrá ir renovándolo cada doce meses. De esta manera, Ribas deja de ser un turista para convertirse en un residente temporal. En esta situación, podría vivir aquí hasta octubre de 2019.

A pesar de los pésimos resultados del equipo albinegro, que es sexto por la cola y está a un punto del descenso, en el club insisten en que la prioridad ahora es «regularizar» la situación laboral en España de Ribas, quien «será nuestro mánager general hasta 2018». Y avanzan que Simón Ruiz seguirá siendo el primer entrenador del equipo, «pase lo que pase» en las próximas jornadas.