La Verdad
FC Cartagena
Mariano Sánchez se emociona mientras habla en el acto en el que escenificó su retirada del fútbol, ayer en el Cartagonova. / ANTONIO GIL / AGM

«Me quedan siete partidos»

  • Mariano Sánchez llora al recordar el ascenso de Alcoy y, con lágrimas en los ojos, pide a sus compañeros «que repitan algo que es para toda la vida»

Cuando a principios de la pasada semana 'La Verdad' anunció que Mariano Sánchez (San Pedro del Pinatar, 1978) dejará el fútbol cuando termine esta temporada, ya se montó un importante revuelo. Ayer, tras la escenificación del adiós del 'Eterno Capitán' albinegro, todo el deporte local y todo el mundillo de la Segunda B se movilizó en las redes sociales para despedir como se merece -con todos los honores- al '6' del Cartagena. Con 313 partidos en nueve años, solo Perico Arango y Alejandro Sagarduy pueden decir que se han puesto más veces que él la camiseta del Efesé.

«Tenía que dejarlo algún día. Y este día ha llegado. Son nueve años en un club que me ha dado todo, mi familia, mis amigos y el cariño de una ciudad y de una afición a la que nunca podré corresponder por lo mucho que me ha dado. Seguro que podía haber hecho algo más por este club. Estoy seguro. Lo bueno de todo esto es que yo quería retirarme siendo útil al equipo y creo que lo sigo siendo. Y tengo la oportunidad de irme dejando al equipo en el lugar que se merece. Tenía claro desde agosto que me retiraba este año y se lo dije a mi mujer, pero ella no se lo creía», contó ayer Mariano Sánchez en una abarrotada sala de prensa del estadio Cartagonova.

Habló de Paco Gómez, «una figura clave en mi carrera», dijo. Y de los entrenadores y compañeros que ha tenido. Destacó, por encima de todos, a su amigo Juan Ignacio Martínez. Y se le saltaron las lágrimas cuando se dirigió a sus familiares más cercanos, presentes en la sala. «Los que han sufrido estos años han sido ellos, aunque la recompensa de estos nueve años puede con todo lo demás. Todo este tiempo que no le he dedicado a mis padres, a mis hijas, a mi mujer y a mis hermanos, se lo he dedicado al Cartagena. Y sin ellos, no habría sido posible», confesó el pinatarense.

«Un ascenso es único»

Durante su alocución de veinte minutos, Mariano Sánchez hizo lo que pudo para contener las lágrimas y mantener un hilo de voz fuerte, pero no siempre lo consiguió. Se puso a llorar cuando recordó el ascenso de Alcoy en 2009 y, con lágrimas en los ojos, les pidió a todos sus compañeros «que repitan algo precioso, que cuesta mucho, pero que es para toda la vida», indicó. «Quedan siete partidos para terminar. Me quedan siete partidos, a mí y a todos. El último año ha sido muy bonito y muy especial desde el primer día, intenso y lleno de alegrías. Vosotros me habéis contagiado la ilusión por lograr este objetivo y ahora yo, que he vivido un ascenso, os pido que lo dejéis todo para repetirlo. Creo que vosotros, más que nadie, os merecéis devolver al Cartagena al fútbol profesional», señaló dirigiéndose a todos los miembros de la actual plantilla, quienes siguieron la despedida de su capitán desde la última fila, casi todos de pie.

De dos mil a diez mil

Tuvo mensajes para casi todos. «Cuando llegué en julio de 2005, recién casado, éramos dos mil abonados. Ahora somos cinco mil. Hemos crecido. Hemos acertado y también nos hemos equivocado en estos nueve años. Lo que tengo muy claro es que no podemos tardar otros nueve años en doblar esa cifra y llegar a los 10.000 abonados. El Cartagena siempre me tendrá para ayudarles en lo que pueda, pero no seré entrenador ni me veo como presidente en un futuro. He recibido mucho cariño y me he sentido muy querido y muy respetado en Cartagena. Está claro que estaré siempre para lo que el club me necesite. Y esto no ha terminado. Voy a pelear a tope, junto a mis compañeros, para acabar de la mejor manera, con el ascenso a Segunda A», apuntó.

Desde luego, su caso ha sido muy atípico. Futbolistas como él no salen a menudo. Y es que Mariano Sánchez quiso ser universitario cuando podía ser canterano del Real Madrid. Luego fue futbolista de Tercera, en el Mar Menor, cuando le tocó incorporarse al mercado laboral. Más tarde, cuando equipos de Segunda tocaron a su puerta para convertirlo en un futbolista de élite, él optó por quedarse en el Cartagena, entre otras cosas para no descuidar el estudio de arquitectura que tenía en El Pilar de la Horadada y no mover a su familia. Y ayer, preguntado por su insólita carrera, que arrancó muy tarde -ya con 23 años y después de acabar la carrera de Arquitectura-, contestó de un modo rotundo. «Volvería a hacer lo mismo. Y a cualquier chico yo le aconsejaría que, entre estudiar una carrera o jugar al fútbol, eligiera estudiar. Es difícil. Lo sé. Pero yo he sido feliz y es la decisión de mi vida de la que estoy más orgulloso».

La espina clavada de Mariano Sánchez es el descenso de hace dos años. «Todos podríamos haber hecho algo más. Tras esa temporada [11-12], todos aprendimos de lo mal que hicimos algunas cosas, pero eso ya es pasado y ahora tenemos que ser positivos. Estamos en el buen camino para regresar a Segunda. Y entonces será el momento de hacer bien las cosas y asentarnos en Segunda. El ascenso sería un antes y un después. Pero el futuro lo veo con optimismo, en cualquier caso. A la nueva propiedad hay que darle tiempo. Hay complicaciones, pero es normal porque acaban de llegar. El míster, el secretario técnico y la dirección del club van de la mano. Tenemos que estar contentos y debemos transmitir a la afición calma y optimismo. Los jugadores estamos tranquilos y sabemos que la nueva propiedad va a cumplir con sus compromisos».