Muere en una residencia de Reus el hijo de Kubala, que pasó por el Efesé en 1971

Recorte de periódico del año 1963 en el que se informa del fichaje de Branko Kubala por el Milan./ARCHIVIO MAGLIAROSSONERA.IT
Recorte de periódico del año 1963 en el que se informa del fichaje de Branko Kubala por el Milan. / ARCHIVIO MAGLIAROSSONERA.IT

Debutó en Primera con el Espanyol con solo 16 años y luego jugó en Canadá y Estados Unidos. Estuvo tres meses en Cartagena y no tuvo minutos en Liga

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Branko Kubala, hijo mayor de Ladislao Kubala -mítico jugador del Barça entre 1950 y 1961 y seleccionador nacional entre 1969 y 1980-, falleció el pasado domingo a la edad de 69 años en Reus, donde vivía desde hace bastante tiempo ingresado en una residencia. Branko, nacido en 1949 en Sahy (Eslovaquia), jugó en el Cartagena en la temporada 1971-72. Fue el único de los hijos de Kubala que llegó a ser profesional y su llegada a Cartagena tuvo lugar el 12 de marzo de 1971, cuando acababa de cumplir 22 años.

El fichaje por el Efesé del hijo de Kubala, que había debutado en Primera con el Espanyol con solo 16 años -siendo su padre el entrenador del equipo 'perico'- y había pasado por las canteras del Barça y del Milan, desató la locura en Cartagena, donde entonces el equipo albinegro militaba en la Tercera División, equivalente a la Segunda B de hoy, y luchaba por subir a Segunda. Sin embargo, Branko no respondió a las altas expectativas creadas y su paso por Cartagena fue efímero. Solo estuvo aquí tres meses y ni siquiera debutó en la Liga. Jugó dos amistosos en el Almarjal, uno ante el Liverpool de Montevideo y otro frente al Benicarló. Y no hizo nada.

Era delantero centro y llegó, después de una fallida prueba en el Hércules, en la segunda semana de marzo del año 71. El Efesé acababa de triturar al Murcia (2-0) en un derbi épico y jugado bajo un aguacero. Y con esa victoria, el gran equipo que entrenaba un joven Felipe Mesones se colocó como líder.

Trajo 200 socios

Pese a la estupenda trayectoria deportiva del conjunto albinegro, los problemas económicos atormentaban a la directiva que presidía Víctor Linares, el fallecido abuelo de Fran De Paula, presidente ejecutivo del Efesé en el ejercicio 2013-14 y actual director general de Pinatar Arena. Quedaban diez jornadas y la directiva del Efesé, que entonces tenía menos de 2.000 socios, hacía llamamientos continuos a la afición para que acudiera al campo. Y se usó a Kubala para 'hacer caja'.

Tras ser presentado, el Cartagena vendió 200 carnés de socio en solo cinco días. El chico, tímido y educado, señaló al llegar que «lo mejor que puedo hacer es empezar de nuevo, desde Tercera». Pero las cosas no funcionaron. En los entrenamientos no dio el nivel y en los dos amistosos que jugó la grada se cebó con él. En la crónica de 'La Verdad' del amistoso ante el Liverpool de Montevideo (empate a tres con todo el mundo pendiente del hijo de Kubala) se lee que su debut «se efectuó sin pena ni gloria, se le nota la falta de partidos y lógicamente no se entiende con sus compañeros».

Retirado con 24 años

Branko Kubala no daba el nivel «ni para Tercera» pero vino porque «su padre era quien era y hacía falta dinero», han recordado alguna vez directivos, jugadores y aficionados de la época. Se fue a finales de mayo, sin hacer ruido, tras frustrarse el ascenso del Cartagena en la eliminatoria con el Logroñés. Kubala la vio entera desde la grada y sus tres nefastos meses en el Efesé acabaron por sepultar sus ilusiones. Luego pasó por Sant Andreu y Atlético Malagueño y tampoco jugó en esos dos equipos. Así, con 24 años, colgó las botas y se apartó del fútbol.

Con 16 años debutó con el Espanyol en Primera (todavía mantiene el récord de precocidad en el club barcelonés) y luego despuntó en el Sabadell. Pero con 18 años se marchó a Canadá con su padre, quien seguía en activo. Compartieron vestuario en el Falcons de Toronto. El padre se retiró y volvió a Barcelona. Y el hijo se fue a Estados Unidos. No brilló ni en Dallas ni en San Luis. Regresó para hacer el servicio militar y en el Cartagena fue cuando descubrió que su carrera iba a ser demasiado corta. Su padre -uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos- había sido el precursor del fútbol moderno y a Branko le superó el apellido. No pudo cumplir su sueño.

Casi toda la familia Kubala reside en Cataluña y Branko falleció este domingo en Reus (Tarragona). Fue a los 69 años, en la Residencia Sociosanitaria Monterols, donde llevaba muchos años luchando contra una enfermedad.

 

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