El mejor Efesé de la temporada abusa de un pésimo Ibiza

Los jugadores del Efesé celebran el tercer gol, obra de Moyita. / antonio gil / agm
Los jugadores del Efesé celebran el tercer gol, obra de Moyita. / antonio gil / agm

Los de Munúa se desatan tras abrir la lata en el minuto 37 y terminan atropellando a su flojísimo rival con un recital liderado por Santi Jara, Moyita y Jesús Álvaro. Los albinegros viven un momento dulce y, tras sumar 25 puntos de los últimos 30, siguen la estela de Melilla y UCAM

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

No hubo resaca. Por vez primera en la última década, a una victoria en el derbi no le siguió una derrota. Al contrario. De la fiesta de Nueva Condomina pasamos a una bacanal en el Cartagonova. El recinto de Benipila, con tres de las cuatro gradas del anillo inferior cerradas por las obras que hoy empiezan, se convirtió en un 'after hour' y en la luminosa mañana cartagenera el personal disfrutó de una goleada para la historia. Fue una exhibición en toda regla del mejor Cartagena de la temporada, que abusó de un pobre Ibiza. Amadeo Salvo, su atildado dueño, se descompuso en el palco y entendió que la Segunda B, por muy llena que se tenga la cartera, es un infierno en el que es muy frecuente quemarse vivo.

6 FC Cartagena

Joao Costa; Ramírez, Antonio López, Ayala, Jesús Álvaro; Vitolo (Fito, 67); Jara, Cordero, Gracia, Moyita (Elady, 60); Aketxe (Rubén Cruz, 62).

0 UD Ibiza

Álex, Grima, Gonzalo, Verdú, Candelas; Cirio, Chavero, Iosu, Serra (García, 45); Armenteros (Cristian, 45) y Rodado (Germán, 68).

Goles:
1-0, Santi Jara (37); 2-0, Jesús Álvaro (39); 3-0, Moyita (48); 4-0, Aketxe (57); 5-0, Rubén Cruz (64); 6-0, Santi Jara (73).
árbitro:
Fernández Cintas (andaluz). Amarillas a los locales Antonio López y Santi Jara; y a los visitantes Candelas y Verdú.
Incidencias:
Estadio Cartagonova, ante unos 6.000 espectadores. Mucho viento y césped en perfectas condiciones.

Se trató de un brillante ejercicio coral de los hombres entrenados por Gustavo Munúa, cuya popularidad sube como la espuma. A base de goles, buen juego y estupendos resultados, el técnico uruguayo pasa de incomprendido a encumbrado. Es el fútbol. Nada nuevo. Todos los albinegros (los 14 que jugaron) rindieron muy bien ante un patético Ibiza, que entregó la cuchara en el minuto 37, cuando los de casa hicieron el primer tanto. Todos los locales cumplieron perfectamente. Sí. Pero destacó esa llama febril que le imprimió a sus acciones desde el primer instante el extremo albaceteño Santi Jara, quien abrió la cuenta con un golazo y la cerró con otro.

Ya suma cuatro tantos el '10' del Efesé, los mismos que hizo durante toda la pasada temporada con la camiseta del Real Murcia. El jugador formado en Mareo responde así con un nivel de superior categoría a la enorme confianza que está depositando en él Gustavo Munúa. Es el único futbolista que ha sido titular en las 14 jornadas de Liga y el que más minutos acumula. Ayer lo hizo todo bien, destrozó a un desquiciado Candelas, fue más vertical que nunca y a los dos goles sumó una nueva asistencia. Puso el balón en la cabeza de Rubén Cruz en el quinto tanto del cuadro local.

Un partido perfecto

Santi Jara lideró la tunda al Ibiza. Pero hubo más. Otros compañeros también se lo pasaron pipa. Por ejemplo, Jesús Álvaro. Con un tanto y dos asistencias, el lateral canario fue un torbellino y amargó la existencia a Fran Grima, ex del UCAM. Moyita, de nuevo en la izquierda tras sus mágicos últimos veinte minutos en el derbi, también hizo lo que quiso casi siempre que tuvo el balón en su poder. Aketxe se fue tras marcar y Rubén Cruz anotó su gol nada más entrar por el vasco. El guion soñado. Cordero y Julio Gracia, por fin titular, acompañaron con tino, determinación y talento a los de arriba. Vitolo apagó los cuatro fuegos contados que el Ibiza provocó durante los 90 minutos. Y la zaga, con Antonio López recuperando el crédito perdido ante el Melilla, se mostró muy segura. En resumen, fue un partido perfecto.

Colaboró el Ibiza, por supuesto. Los de Palop resistieron bien hasta el minuto 37. En ese largo tramo del primer tiempo, el dominio fue del Efesé y la sensación de que podía pasar algo en el área visitante y nada en la local era muy evidente. Pero el Cartagena no remató ni una sola vez. Hasta que vino el 1-0. Santi Jara la puso en la escuadra tras una jugada entre Aketxe y Jesús Álvaro.

Y antes del asueto vino el primer regalo de la zaga balear. Fran Grima dio un suicida pase hacia atrás y regaló el balón a Aketxe, quien se metió en el área y regaló el gol a Jesús Álvaro, que entró solo en el área. Luego, en el cuarto, los papeles se intercambiaron. Fue el lateral quien cedió para que Aketxe marcara a placer. En esa acción hay que destacar el preciso pase de Ayala desde su campo y la nueva concesión de Fran Grima, quien se comió el balón aéreo y no fue capaz de frenar el avance de un veloz Jesús Álvaro.

Antes del cuarto está el tercero, obviamente. Lo hizo Moyita a los tres minutos de la reanudación, favorecido primero por un rechace en la frontal y después por un fallo del cartagenero Luis Verdú a la hora de despejar. El de Osuna, con toda su familia y sus amigos en tribuna alta, se sacó un zurdado imposible para el meta Álex Sánchez. Palop, que había hecho dos cambios en el descanso en busca de una resurrección, no quería ni mirar. Y con el 4-0, deambulando de un lado a otro de la zona técnica, dejó de dar órdenes a los suyos. El daño estaba hecho.

Más madera

El Cartagena no se conformó con cuatro. Quiso más. Fundamentalmente, porque desde el banquillo salieron tres buenos jugadores con la necesidad de reivindicarse. Elady, Rubén Cruz y Fito Miranda le dieron otra marcha más a los de casa. Y por eso llegaron dos goles más. Chavero, desaparecido en combate, se la jugó de último hombre y Rubén Cruz le robó la cartera cerca del área. Debió regalar el quinto a Elady, que entraba solo. Pero chutó y el balón se fue a córner tras impactar en la espalda de Gonzalo De la Fuente, otro que ayer estuvo completamente irreconocible. Rubén Cruz se redimió en la siguiente acción, cuando Santi Jara puso una deliciosa pelota desde la esquina y el utrerano, entrando con todo, cabeceó a la red.

El sexto fue un obús de Santi Jara, que aún tenía hambre, a pesar de que el Ibiza había sacado la bandera blanca. En el último cuarto de hora, no quiso hacer más sangre el cuadro de Munúa. Y hubo tiempo para el lucimiento personal de Joao Costa. El meta luso, indeciso en un par de acciones en el primer tiempo, sacó una mano formidable para evitar el tanto de Sergio Cirio en un libre directo al borde del área. El árbitro entendió que el partido estaba acabado y solo añadió un minuto. Con seis ya era suficiente.

 

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