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Luces y sombras en el Efesé

Cristo maniobra de espaldas a portería en el partido del sábado ante el Granada B./J. M. Rodríguez / AGM
Cristo maniobra de espaldas a portería en el partido del sábado ante el Granada B. / J. M. Rodríguez / AGM

El Cartagena siempre se levanta a domicilio, pero se descentra en casa y no amarra los puntos. Al equipo de Monteagudo no le basta con tener pegada y una idea de juego reconocible, ya que se desconecta de los partidos y le cuesta dejar su portería a cero

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Llega el Cartagena a los dos últimos meses de competición inmerso en unas dudas parecidas a las de hace un año y haciéndose las mismas preguntas que entonces. A pesar de que el Marbella no ganó ayer en Badajoz y la situación clasificatoria sigue siendo exactamente la misma que hace siete días (los albinegros son segundos empatados a puntos con el primero), las dos caras que muestra el Efesé desde hace muchas semanas empiezan a complicar demasiado el camino hacia el ascenso. Lo que sucedió la temporada pasada no puede volver a repetirse. Este año hay que aferrarse como sea al primer puesto y luchar por el salto de categoría con la relativa tranquilidad de que haya una red si a la primera no se consigue el objetivo. Para ello, es necesario potenciar lo que se hace bien y mejorar, de una vez por todas, lo que se hace mal.

Lo mejor que se puede decir a estas alturas del Efesé es que siempre se levanta. Nunca pierde dos veces seguidas. Y es importante destacar que cada vez que sufre un golpe duro -habitualmente se lo dan del modo más imprevisto en el Cartagonova- reacciona la jornada siguiente y suma tres puntos lejos del recinto de Benipila. Eso tiene mucho mérito y habla bien de la fortaleza mental del vestuario. Además, no es fácil ganar partidos a domicilio en esta categoría. Los números así lo demuestran. El Elche ha ganado 4. El Hércules y el Villareal B, 3. El Mallorca y el Sporting B, que son líderes, 6. Y el Cartagena, 8.

Es el Cartagena el mejor visitante de los 80 equipos de Segunda B. Solo el Fuenlabrada y el Mirandés igualan los 27 puntos que ha logrado el Efesé a domicilio. Fuera de casa, los pupilos de Monteagudo son rocosos, competitivos, peligrosos, solidarios y -por momentos- muy superiores a sus rivales. Y lo bueno es que, en esta temporada, esa superioridad en el juego se manifiesta a menudo en el marcador, gracias que este equipo sí tiene pegada. A diferencia del año pasado, cuando Arturo, Germán, Artiles, Isi Ros y compañía eran casi siempre inofensivos, este Cartagena tiene gol y rara vez se queda sin ver portería. Aketxe suma 11 goles y Rubén Cruz ha marcado 4 desde que llegó en enero.

Entre Aketxe y Rubén Cruz suman 15 goles. Hugo Rodríguez ya ha dado 12 asistencias

La plantilla es larga y diversa, pero hay futbolistas que juegan siempre y otros que no aparecen casi nunca

Una idea conocida

Con sus días buenos, malos y peores, este Cartagena tiene un modelo definido desde hace dos años y medio. Pocos equipos en Segunda B lo pueden decir, ya que los cambios de proyecto y los constantes movimientos en el banquillo provocan vaivenes frecuentes en el estilo de juego y la forma de encarar los partidos. Para el Cartagena, en principio, debe ser una ventaja el hecho de contar con un dibujo tan definido y un patrón de juego tan reconocible. Todos los jugadores conocen perfectamente su función. Otra cosa es que luego las cosas salgan o no.

Aketxe y Rubén Cruz ponen los goles. Y Hugo Rodríguez, desatado en una temporada fabulosa, aporta la magia y el pase. Ya lleva doce asistencias de gol. Pero todavía mejor es contar con un grupo de jugadores muy regulares, como son Óscar Ramírez, Míchel Zabaco, Chavero o Cordero, y que son el sustento principal del colectivo. No son especialmente deslumbrantes, pero siempre cumplen y dan al equipo una gran estabilidad, sobre todo cuando las cosas se ponen feas.

Falta liderazgo

Repasadas las luces, también hay sombras que dificultan el camino del Cartagena hacia El Dorado del fútbol profesional. Falla el Marbella. Falla el Extremadura. Y fallan habitualmente todos los rivales de la zona alta de la tabla. El problema es que el Cartagena también tropieza y en los tres últimos partidos en casa ha desaprovechado tres grandes oportunidades para abrir hueco con Marbella, Extremadura y Murcia. Lo que más factura le está pasando al equipo dirigido por Alberto Monteagudo son los puntos que están volando del Cartagonova por sus habituales y dolorosas desconexiones en fases de los partidos en los que hay que estar mucho más concentrados. Cada vez que los jugadores del Efesé bajan el nivel de atención, el rival de turno les castiga con un gol. Y la sangría de puntos no cesa.

En el Cartagonova el equipo no mantiene el ritmo ni la concentración durante los 90 minutos. Se va del partido en algunos tramos y lo paga caro. Además, le cuesta bastante mantener su portería a cero. En Segunda B no encajar gol es casi sinónimo de sumar los tres puntos, pero al Cartagena este año le marcan en casi todos los partidos. Ya ha recibido 27 tantos.

Tampoco tiene este Cartagena un líder natural. No hay jugadores que lean bien los momentos críticos de los encuentros y el técnico, Alberto Monteagudo, no es de esos entrenadores que se pasan el partido arengando al personal, al estilo Simeone. Falta un capitán que sepa manejar lo que no es fútbol.

La plantilla es larga y diversa, pero hay jugadores que no aparecen casi nunca. A Monteagudo no le gusta tocar lo que funciona. Sus alineaciones se ven venir y carga de minutos a los jugadores que él cree titularísimos. Por último, la segunda línea no da puntos. Se repite lo del año pasado y los mediapuntas, salvo Hugo (4), apenas marcan. Se echan en falta más goles de Cristo, Dani Abalo, Kuki Zalazar y Owusu.

 

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