Llanto y euforia en solo ocho días

Los 250 aficionados del Efesé que acompañaron al equipo a Madrid animan a los jugadores después del partido, el 25 de mayo. / lof
Los 250 aficionados del Efesé que acompañaron al equipo a Madrid animan a los jugadores después del partido, el 25 de mayo. / lof

Seis aficionados que viajaron a Madrid, y con entrada para el domingo, relatan el «cambio radical» del Efesé

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

Más de uno vivió en primera persona el jarro de agua fría en Majadahonda. Y otros, pasaron un calor infernal en las gradas del Francisco de la Hera. Cuando viajaron a Madrid el sábado 25 de mayo, más de uno pensó en que se había llevado otro chasco. Otra decepción. Otro año más (el octavo consecutivo) en la Segunda B. Pareció repetirse la historia: el equipo llega a toda mecha al 'playoff'' y luego, por diferentes motivos, derrapa en el momento más importante de la temporada. Pero no. No fue así y ellos, que no se lo podían creer, están haciendo cola en los aledaños del estadio municipal para asistir al encuentro ante la Ponferradina. 'La Verdad' ha querido recopilar el testimonio de 6 de los 250 aficionados que vieron en primera persona la caída del Efesé en el Alfredo Di Stéfano (3-1) y, una semana después, sintieron desde la grada una histórica remontada que queda para la posteridad, pase lo que pase de aquí en adelante.

El gol de Elady en el Di Stéfano, la operación remontada y la euforia generada, claves para volver a vivir otra tarde mágica en el Cartagonova

Uno de lo que estuvieron allí fue el técnico comercial Luis Ángel Menar, abonado desde hace 35 años y que salió «avergonzado como el que más» del Alfredo Di Stéfano. Pero aún tiene el subidón de la operación remontada. «Tenía algo de esperanza con el gol de Elady. La clave para reengancharme fue la política de comunicación del Cartagena. Con esa operación remontada, enganchó al personal y nos conectó a todos. También fue importante el aguante del equipo en la segunda parte, en Valdebebas. No nos marcaron más y se le taparon los espacios a De Frutos», rememora. Ahora lo ve todo con una sonrisa. «Contra la Ponferradina, será una eliminatoria complicada. Son dos equipos equilibrados, con una plantilla de mucha calidad».

Del llanto a la euforia pasó Antonio Madrid en ocho días, desde que salió de Madrid hasta que celebró el gol de Cordero para hacer posible la remontada. «El cambio radical, el mérito, es de Belmonte y Breis. Ellos fueron los primeros que empezaron a jugar el partido de vuelta. Y nos enchufaron a todos, al día siguiente, con las medidas para la remontada. En el Di Stéfano lo vi todo perdido a la media hora. Pasar la eliminatoria va a suponer un antes y un después. Luis Mata lo hizo muy bien en casa y no concedió espacios a De Frutos. El domingo no pitaré a Zabaco. Lo de Majadahonda fue un accidente, no tuvo la culpa y le estoy agradecido por cómo defendió el escudo», dice este comercial, con carné desde hace 30 años.

Los aficionados de Madrid

Luis Ángel Menar. Técnico comercial
«El club acertó de lleno con la política de comunicación que nos enganchó a todos. Esa fue la clave de todo, y la actitud»
Antonio Madrid. Comercial
«Belmonte y Breis fueron los primeros en empezar a jugar el partido, porque en Madrid lo veía todo muy perdido»
José Valdés. Jubilado
«Salí del Di Stéfano muy cabreado y del estadio, alegre. Vimos un partido de Primero División. Lo bordaron»
Antonio Martínez. Jubilado
«Regresé a Cartagena decepcionado. Pero aquí pasamos por encima del Castilla. En 40 años de abonado no vi algo así»
Juan Salvador Olmo. Transporte y logística
«Estaba tan mal, que no me levanté de la butaca para celebrar el gol de Elady. Pero me contagié del ambiente y fue increíble»
Marta Carrera. Estudiante
«Subamos o no a Segunda, lo que vivimos el domingo va a suponer un punto de inflexión. Nos cuesta creernos las cosas»

«Vimos un partido de Primera División», sostiene José Valdés, jubilado de 66 años que abandonó la grada del Alfredo Di Stéfano «muy cabreado» y saltó de su butaca «muy alegre» con el cabezazo de Cordero. «Jugaron tan mal que salí enfadado. Pero aquí lo bordaron y ahora, sin pensarlo, aquí estamos, sacando la entrada para el domingo. A la Ponferradina le podemos meter tres. Sigo al Cartagena toda la vida y ya toca que nos dé una alegría».

«No he visto una cosa igual»

Al veterano Antonio Martínez le pilló en Madrid, en una comunión, y lo tuvo muy fácil para ver el partido. «El equipo salió con algo de miedo y yo, decepcionado por el resultado. Pero, nene, llevo 40 años y no he visto nada igual a lo del otro día en el Cartagonova. Se notaba una alegría tremenda en la gente», rememora en la cola, a la espera de comprar su entrada para el domingo. «Allí no nos merecimos perder. Cometimos errores en defensa. Pero luego aquí pasamos por encima del Castilla. Ojalá sigan igual. De un partido a otro se notó mucha diferencia. Directamente, en casa salimos a ganar».

«Hoy no la cagamos, tranquilo», le dijo Juan Salvador Olmo a su padre, en la grada del Cartagonova, cuando aún faltaban diez minutos para culminar la remontada. Se llevó una alegría inmensa este trabajador de transporte y logística, cuando solo ocho días antes ni siquiera le quedaban ánimos para levantarse de su butaca y celebrar el gol de Elady en Madrid, que a la postre fue vital para encarrilar el pase a la siguiente eliminatoria. «Nos pegaron un baile importante y no tenía ganas de nada, pero luego me contagié del ambiente, de la actitud y de la energía de los jugadores. Fue un encuentro redondo».

«Hoy no la cagamos, tranquilo»

Tal «enfado» llevaba encima Marta Carrera en la capital que no tenía gana ni de animar, porque en el momento que pitó el árbitro no creía en ninguna remontada. «No vi actitud, pero pasaron los días y me animé. En Cartagena nos cuesta mucho creernos las cosas. Y al final, entre todos, lo conseguimos. Ahora tengo esperanza. Eso sí, lo que vivimos el domingo en el Cartagonova, si por lo que sea no se sube, creo que va a suponer un punto de inflexión», sostiene esta joven, que lleva diez años siguiendo al Cartagena y pertenece a esa generación de Alcoy, que se enganchó al equipo de su ciudad a raíz de ese ascenso del 24 de mayo de 2009 en El Collao.

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