«Mi ídolo fue Chilavert, hasta los 15 años jugué de medio y de lo de Aouate saqué un aprendizaje»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

- ¿Quién fue su referente? ¿Su ídolo de niño?

- Diría que de adolescente ya. Fue Chilavert [portero paraguayo que jugó en Zaragoza, Vélez Sarsfield y Peñarol], por su energía, su fuerza y por todo lo que te contagiaba.

- ¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser entrenador?

- Con 30 años, estando en el Deportivo. Y me apunté al curso, pensando en el futuro y también en que me podía ayudar en mi día a día como portero profesional.

- ¿Y sus inicios en Montevideo?

- Hasta los 15 años jugaba de portero y de medio, siempre en Nacional. Incluso de defensa me ponían. Pero me lesionaba mucho y no tenía continuidad. Mi cuerpo no respondía. Siempre estaba lesionado. Y de portero me quedé. Me cambió la vida ir cedido al Albion, de Primera C, con solo 16 años. Sin ese paso, no sé si hubiera llegado a vivir del fútbol. Allí lo hice bien y pude empezar a demostrar que tenía condiciones para la portería. Me repescó Nacional y al poco tiempo debuté en el primer equipo. Llegaron las convocatorias con las inferiores de Uruguay, la absoluta y el salto a Europa, con 25 años.

- ¿Qué pensaba cuando estaba en la portería y veía venir a Messi?

- [Se ríe]. Me tocó vivir la mejor época del Barça en toda su historia. Y sufrirla. Me hizo goles, pero también le atajé alguna. Sufrías, sobre todo el Camp Nou, pero al final también te sentías privilegiado por competir con un jugador único como él. O como Cristiano Ronaldo. En los diez últimos años en nuestra Liga hemos tenido a los dos mejores.

- Usted era una persona conocida en La Coruña, pero no especialmente famosa en el resto del país. Y de repente, tras aquella sonada pelea con su excompañero Dudu Aouate, su cara apareció en la portada de todos los telediarios del mundo. ¿Cómo de complicado fue aquel episodio para usted?

- Es algo que pasó hace mucho tiempo. Y ya no vale la pena removerlo. Son cosas que pasaron y que ya no se pueden remediar.

- ¿Pero le sirvió de lección? ¿Le cambió la vida? ¿Cómo le afectó?

- Sí, por supuesto. Saqué un aprendizaje. De todas las cosas que a uno le pasan, de las buenas y sobre todo de las malas, hay que sacar un aprendizaje. Los que estamos mucho tiempo en el fútbol al final aprendemos a controlar nuestro estado emocional. Está claro que de todo se saca un aprendizaje. Ya no soy la misma persona que era cuando debuté en Primera con Nacional con 19 años.

- Y luego tuvo la mala suerte de verse envuelto en el escándalo del presunto amaño del Levante-Zaragoza de 2011, que supuso además el descenso del Deportivo, su equipo entre 2003 y 2009. Esta mañana [por ayer] he vuelto a ver el vídeo de aquel partido y estuvo usted sensacional, salvando a su equipo de una goleada. Hay 42 personas investigadas y en febrero, cuando se reabrió el caso, todo el foco se puso en usted, de nuevo.

- Tú lo dijiste. Hay 42 personas, todos los que jugamos ese partido, en ese caso. Tú mismo contestas tu pregunta. Este es otro tema del que pronto se sabrá toda la verdad y quedará por fin aclarado. El vídeo del partido está ahí. Y somos 42 personas y estamos a las órdenes de lo que nos diga la justicia. No salí por eso del Fabril. Yo estaba buscando un desafío como el que me presentó el Cartagena.