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Miguel Gregori, el 'pichichi' olvidado

Miguel Gregori marca uno de los dos tantos de penalti que anotó la tarde del primer ascenso a Segunda B, el 25 de mayo de 1980 ante el Quart de Poblet, en un abarrotado Almarjal, con 9.000 espectadores en las gradas. / ARCHIVO LA VERDAD
Miguel Gregori marca uno de los dos tantos de penalti que anotó la tarde del primer ascenso a Segunda B, el 25 de mayo de 1980 ante el Quart de Poblet, en un abarrotado Almarjal, con 9.000 espectadores en las gradas. / ARCHIVO LA VERDAD

El ariete valenciano, héroe del ascenso del 80 y autor de cuatro goles en el debut en Segunda B, anotó 40 tantos en dos años en el Efesé

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Es uno de los grandes goleadores de la historia del Efesé. Porque Miguel Gregori (La Font d' en Carrós, Valencia, 1958) hizo 40 goles en las dos temporadas que estuvo en el Cartagena, entre 1979 y 1981. Marcó 20 goles cada curso. El primero, en Tercera. Y el segundo, en Segunda B. Pertenecía al Valencia y jugó aquí mientras hacía el servicio militar en Infantería de Marina. «En esos 40 goles no están los que marqué en la Copa del Rey, que fueron varios. Y además no jugué las dos temporadas completas. Me perdí muchos partidos», recuerda para 'La Verdad' desde su domicilio de Gandía.

«El primer año con el Efesé no pude jugar hasta la séptima jornada por temas burocráticos. Tenía la ficha retenida por un lío con Mijares y el equipo de Marina, que al principio era prioritario. De hecho, antes de jugar con el Cartagena estuve en San Fernando en un campeonato militar. Yo era el capitán del equipo de Marina de Cartagena. Jugábamos en Los Juncos. Con el Cartagena, debuté por fin contra el Albacete, que era nuestro principal rival para ascender. Y marqué en mi primer partido. Eso fue entrar con buen pie en el equipo, desde luego. Nos entrenaba Baby. Y el segundo año me perdí los últimos partidos, porque el Valencia se iba de gira por América y Pasieguito [entrenador ché] me reclamó para irme. Y yo pertenecía a la plantilla del Valencia. Me tuve que ir y no jugué los tres últimos partidos de la Ligacon el Cartagena», cuenta Gregori.

Nunca marcó tantos goles como en sus dos campañas en el Efesé. «Fueron los dos mejores años de mi carrera. Estaba en racha», reconoce. Por ejemplo, en el primer partido de Segunda B que acogió el Almarjal, en septiembre de 1980, marcó los cuatro goles de la victoria ante el Andorra (4-1). Era un delantero fuerte, rápido y que cabeceaba muy bien. «Iba a todas por arriba. Me rompieron tres veces la nariz y cuando me retiré empecé a tener problemas con la cadera. No escatimaba esfuerzos y tenía bastante gol. Además, tiraba los penaltis y no solía fallarlos», dice Gregori, quien no obstante no tuvo la gran trayectoria que se intuía en sus inicios.

«El Lorca me ofrecía un dineral, pero el teniente coronel me advirtió de que si no fichaba por el Cartagena tendría un mal servicio militar», confiesa

«En el juvenil del Valencia me hinchaba a marcar goles. Y en el Cartagena, con 21 y 22 años, fíjate. 40 goles en dos temporadas y un ascenso. Fue mi mejor etapa, a 20 goles por año sin contar con los de la Copa del Rey. En mi debut con el primer equipo del Valencia, en un partido en Montevideo contra Peñarol, salté al campo a falta de 20 minutos y el primer balón que toqué lo convertí en gol. Pero luego, en la pretemporada, me lesioné. Y por delante tenía a Kempes, Diarte y Arnesen. No me dieron oportunidades y me cedieron al Castellón, en Primera. Y después al Algeciras, en Segunda. Me reclamó Baby, que estaba allí de entrenador. Pero esa racha que tenía en el Cartagena ya no la mantuve», explica el exfutbolista albinegro.

En Segunda B

Con 25 años, tras el descenso con el Algeciras a Segunda B, se desvinculó del Valencia. Y el resto de su carrera la pasó en equipos de Segunda B. Estuvo en Orihuela, Poblense, Albacete, Gandía y Oliva, pero en ninguna campaña rebasó la barrera de los diez goles. «Me retiré con 32 años. El Villajoyosa me fichó y estuve entrenando con ellos, pero tenía que hacer muchos kilómetros para ir a entrenar y ya no tenía sentido seguir en activo. Les salía muy caro y ni siquiera llegué a jugar en Liga», indica.

Era delineante y trabajó en Valencia con un arquitecto «amigo». Luego se reconvirtió a comercial. «He trabajado en varios sectores. Publicidad, promotoras y eventos, por ejemplo. Estoy en la asociación de veteranos del Valencia y he hecho su revista durante muchos años. Cuando me retiré, estuve tres temporadas entrenando al equipo de mi pueblo, en Primera Regional. Pero la cadera me molestaba mucho y lo dejé. Si no podía moverme y enseñar las cosas a los chicos en el terreno de juego, mejor dejarlo», confiesa un Miguel Gregori que mantiene contacto con Pani y Fuentes, excompañeros en el Efesé.

Miguel Gregori recuerda «con cariño» aquellos dos años en Cartagena. «No tuve una mala mili. El fútbol me ayudó, lógicamente. El Lorca me ofrecía un dineral para la época, pero el teniente coronel de entonces, que era muy futbolero, me advirtió de que si no fichaba por el Cartagena tendría un mal servicio militar. Yo hacía imaginarias [guardias nocturnas] con otros tres compañeros que también jugaban al fútbol. Y el día lo tenía libre. Me dieron facilidades al fichar por el Cartagena», admite.

Le hubiera gustado regresar al Efesé. «Me sentí querido en Cartagena, la verdad. Tuve la suerte de vivir el único ascenso de mi carrera, con la ciudad volcada. Estuve a punto de volver en el 83, estando ya en Segunda, pero el Valencia pedía mucho dinero por mi traspaso. Y Florentino Manzano, al final, desestimó mi fichaje», recuerda. Lo peor de aquella etapa fueron los impagos. «Yo era profesional, denuncié ante la AFE a final de temporada y cobré. Pero hubo compañeros amateur que no cobraron. Y cuando iban a por su nómina, le pagaban dándole un jamón. Los toreaban como querían. El presidente, Carlos Martínez, se fue antes de que acabara la temporada tras pillar la taquilla del partido de Copa con el Castellón», señala Miguel Gregori, el 'pichichi' olvidado.