Manolo Requena, el 'niño de Los Mateos' que voló alto

Manolo Requena persigue al argentino Moner, en un partido ante el Atlético de Madrid B jugado el 16 de febrero de 1992 en el Vicente Calderón. / archivo la verdad
Manolo Requena persigue al argentino Moner, en un partido ante el Atlético de Madrid B jugado el 16 de febrero de 1992 en el Vicente Calderón. / archivo la verdad

Debutó con 15 años con el primer equipo del Cartagena y, tras siete temporadas en el club de su ciudad, pasó por Marbella, Ceuta y Algeciras

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Jugó 265 partidos en Segunda y Segunda B en sus trece años como profesional. A estos hay que sumar otros casi cien encuentros que disputó en el grupo XIII de Tercera División, con las camisetas de Olímpico de Totana, Relesa Las Palas y UCAM, «en los últimos años, cuando ya estaba muy mermado físicamente por un problema en el hombro y luego una lesión en el tobillo», que es la que le retiró a los 34 años, explica el propio Manolo Requena (Cartagena, 1969). Hoy cumple 50 años y ya es abuelo de un niño de un año y pico, «que va a hacer dinero con el fútbol», dice entre risas. «Es zurdo y no veas cómo le pega», añade el orgulloso abuelo de su nieto. La tercera generación de la saga Requena está garantizada.

«Yo soy el único que llegué a Segunda. Pero lo de mi hermano Ginés tiene un mérito tremendo. Con 45 años sigue jugando y va a renovar una temporada más. Quiere jugar el año que viene con el Efesé en Tercera. Mi hermano mayor, Ángel, fue campeón de España sub 23 con el Naval. Lo que pasa es que tanto Ángel como Ginés encontraron trabajo en el Puerto muy jóvenes y nunca quisieron salir de Cartagena. Dejaron el fútbol en segundo plano, como divertimento. Pero eran muy buenos, afirma.

Su único hijo varón, Basilio, despuntó hace unos años en el juvenil de División de Honor del Efesé del polígono. «Jugó hasta el año pasado en el equipo de Preferente, también en el Gómez Meseguer, pero tuvo una lesión grave y además ha encontrado trabajo y ha sido padre. Tiene 21 años y, de momento, ha dejado el fútbol», explica el que fuera delantero centro del Efesé entre 1986 y 1993. Debutó con el primer equipo albinegro -por accidente- con solo 15 años. Fue en septiembre de 1984, en el desaparecido estadio Insular de Las Palmas, en la jornada de la primera gran huelga de futbolistas españoles de la historia. Todos los partidos se jugaron con chicos del filial y juveniles.

Hoy cumple 50 años, ya tiene un nieto y su hijo Basilio, que despuntó en el juvenil del Efesé, ha dejado el fútbol

Así, el debut «real» de Manolo Requena con el primer equipo llegó en marzo de 1987, recién cumplidos los 18, en un choque ante el Rayo Vallecano en el Almarjal. «Empatamos a cero y recuerdo a todos los veteranos, Paco López, Valle, Brizzola, Trasante y compañía, dándome la enhorabuena en el vestuario al acabar el partido. Yo estaba en una nube. Recuerdo que no pegué ojo en toda la noche anterior. Eso sí, pitó el árbitro y a correr. Se me pasó todo», rememora.

Noches en vela

«La verdad es que lo de no dormir me pasó durante toda mi carrera. Me ponía muy nervioso el día de antes y las noches las pasaba en vela. Al pobre vasco [Alejandro Sagarduy], que era siempre mi compañero de habitación, lo tenía aburrido. Me despertaba cien veces de madrugada. Y él siempre me decía: 'Manolo para ya y descansa de una vez, que mañana tenemos que matarnos a correr», cuenta 'el niño de Los Mateos'. El apodo se lo puso Julio Clemente padre, locutor en aquellos tiempos de Radio Nacional. Y hoy, siendo un abuelo de 50 años, sigue siendo 'el niño de Los Mateos'. Siempre lo será.

«Jesús Gil en persona me llamó para ficharme para el Marbella. Me dijo que si lo hacía bien me llevaba al Atlético», recuerda

En las calles de su barrio empezó a darle patadas al balón. «Recuerdo sobre todo los partidos interminables en el patio del colegio Aníbal. En infantiles me fichó La Salle Minerva. En juveniles me fui a Franciscanos y de ahí al Cartagena juvenil y al Naval. Y enseguida, al primer equipo. Me asenté con solo 18 años, pero la pena es que al año siguiente bajamos. Fue irnos al Cartagonova y empeorar todo. Nos costó mucho meter el primer gol allí y ni la plantilla ni el entrenador estuvimos a la altura. Después tuvimos que pasar dos años de transición con Pepe Egea [en esa etapa se destrozó la tibia y tuve que pagarse la mitad de la operación en Barcelona] y con la llegada de Belda y Voltaire García vivimos dos temporadas muy buenas. Solo nos faltó ese ascenso que se nos fue en Córdoba y Badajoz», lamenta.

En la 92-93 hizo 15 goles y el Cartagena ni siquiera jugó la promoción de ascenso. El Marbella se fijó en él y lo fichó. Allí jugó tres años, todos en Segunda. «Jesús Gil en persona me llamó para ficharme para el Marbella. Me dijo que si lo hacía bien me llevaba al Atlético de Madrid, que yo iba bien de cabeza y sus delanteros, Sabas y Manolo, eran muy buenos pero muy bajitos. Había mucho dinero en Marbella entonces. Recuerdo que metí un gol desde el centro del campo en un partido ante el Mallorca y teníamos una prima de 250.000 pesetas. Al final del partido entraron dos gorilas yugoslavos preguntando por el número 9. Era yo y contesté medio asustado. Me dijeron que tenía prima doble. Y me dieron 500.000 pesetas. Yo, que soy de Los Mateos pero muy honrado, repartí la mitad entre todos los compañeros», confiesa.

De allí se fue al Ceuta, a Tercera. «Lo tenía hecho con el Manchego, de Segunda B. Pero el presidente del Ceuta me dio seis millones en la mano para firmar y me ofreció un contrato muy bueno. Las condiciones eran de Segunda A. Hasta vivíamos en un hotel Meliá. También firmaron allí Palomeque y Rai. Al segundo año ascendimos a Segunda B. Pero me lesioné en las últimas jornadas de Liga y ese verano [del 98] me fui al Algeciras», apunta.