Joaquín, el más limpio de la historia

Joaquín Muñoz, abrazado por Voltaire García, en un partido de la campaña 91-92 en el Cartagonova. /
Joaquín Muñoz, abrazado por Voltaire García, en un partido de la campaña 91-92 en el Cartagonova.

El cartagenero no vio ninguna tarjeta en sus 15 años de carrera, con pasos por Murcia, Tenerife, Valladolid, Algeciras y Alcoy

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

El colmo de Joaquín Muñoz Guardiola (Cartagena, 1956) es tener un trabajo que consiste en sancionar a la gente cuando él es el futbolista menos sancionado de la historia de Liga. Es el único futbolista español que ha militado en Primera, Segunda y Segunda B y nunca vio una tarjeta amarilla. Desde hace siete años es controlador de la ORA en la zona de la Muralla del Mar de Cartagena. «Soy comprensivo con los conductores y posiblemente uno de los que menos multa», alega divertido el que fuera futbolista de Real Murcia, Tenerife, Valladolid, Algeciras y Alcoy entre 1975 y 1990. 337 partidos en total, 55 de ellos y 8 goles con el Valladolid en Primera.

¿Cómo lo hizo para estar 15 temporadas en la élite sin ver una sola tarjeta? «Esa misma pregunta me la hizo José María García, cuando me entrevistó en su programa. Y no supe qué contestarle. Yo creo que los árbitros me veían cara de buena persona y les caía bien. Tenía un carácter afable. Pero también es verdad que en los últimos años, en el Alcoyano, era el capitán del equipo y siempre andaba protestando a los árbitros. Es verdad que lo hacía con educación y al final me retiré [co 33 años] sin ver una tarjeta», contesta el cartagenero. Es de San Félix y de allí, del equipo de Las Colonias, dio directamente el salto a Preferente.

«Solo tenía 15 años y ya me fichó el Torre Pacheco. Le metí tres goles al Imperial al mes de estar allí y José Víctor me llevó al juvenil del Real Murcia. Escalé pronto y viví años muy buenos, ascendiendo a Primera en 1980. Lo que pasa es que al subir ficharon gente de fuera y no jugaba. Me tuve que ir al Valladolid y allí disfruté muchísimo, con Paquito de entrenador. Recuerdo un gol que le marqué al Madrid en el Bernabéu, otro que hice ante el gran Sporting de Vicente Miera en un partido con El Molinón a reventar y luego tuve la suerte de que la Real Sociedad se me daba bien. Siempre le marcaba a Arconada. Y también le hice un gol al Murcia, en Zorrilla, al poco de irme. Ganamos 1-0. Y eso dolió en Murcia, claro», recuerda Joaquín Muñoz, primo de José Luis Belda. «Su madre y la mía eran hermanas. La suya murió cuando él tenía 9 meses y se crió en mi casa con nosotros, como un hermano más», explica.

Técnico y ojeador

«En el Alcoyano yo estaba muy feliz. Caí de pie desde el primer día, me encontraba bien y en Segunda B podía jugar de delantero y más retrasado. Tenía un año más de contrato y ya era entrenador y jugador, pero Belda me llamó y me dijo que me necesitaba para que fuera segundo de Parreño en el Cartagena. Y entonces lo dejé, en 1990. Y fui segundo de Paco Parreño, Gustavo Silva, Voltaire García y Antonio Pedreño. Más adelante fui primer entrenador del Roldán, del Cartagena FC con Antonio Inglés de presidente y del Cartagena Atlético, cuando volvió a intentarlo Belda. Después fui ojeador del Villarreal en la Región y llevé allí a Adrián Marín. A finales de los 90 monté una empresa de estructuras y fontanería con mi hermano y me aparté del fútbol. Teníamos 120 empleados, pero la crisis nos mató», cuenta Joaquín.

Colgó las botas con la espina clavada de no haber jugado nunca en el equipo de su tierra. «Yo estaba como loco por fichar por el Cartagena. Pero hubo gente que, por lo que sea, no quiso que viniera. Fui al Algeciras, por ejemplo, porque se empeñó Baby. Yo soy del Efesé y quería jugar en el Efesé. Pero no pudo ser. Me fastidió. Mi peor momento en el fútbol fue en el 91 en Córdoba, cuando estábamos ascendidos y nos enteramos del gol de Pombo», asegura. Hoy va al Cartagonova como aficionado. «Este año tenemos que subir. Ya hemos gastado toda nuestra mala suerte», dice.

 

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