Así fue el cerrojo de 'San Luis'

Luis Raudona, con los brazos en alto, en un partido sin goles jugado en Orihuela el 28 de febrero de 1992. Magín y Ángel, centrales del Efesé, también aparecen en la foto. / archivo la verdad
Luis Raudona, con los brazos en alto, en un partido sin goles jugado en Orihuela el 28 de febrero de 1992. Magín y Ángel, centrales del Efesé, también aparecen en la foto. / archivo la verdad

Raudona estuvo 1.115 minutos imbatido en 1991 y espera que Joao Costa le quite el récord. «Será señal de que el ascenso está cerca», deduce

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

«¡San Luis, San Luis, San Luis, San Luis!», cantaba el fondo sur del Cartagonova cada vez que Luis Raudona (Santiponce, Sevilla, 1965) hacía una parada salvadora. Era 1991. El Efesé -como ahora- volaba en la Liga de Segunda B, entrenado -como ahora- por un entrenador uruguayo (Voltaire García) y tenía un portero al que -como ahora- era imposible marcarle un gol. 1.115 minutos mantuvo Raudona el candado echado a su portería, entre septiembre y noviembre del 91. Diez partidos. Si solo contamos los encuentros en el Cartagonova, Raudona se pasó siete meses, entre el 19 de mayo de 1991 y el 20 de enero de 1992, sin ir a la red en busca de una pelota. Han pasado 28 años y nadie ha batido su récord. Ni se ha acercado. El luso Joao Costa suma ahora 593 minutos sin encajar un tanto. Seis partidos y medio.

«Es buena señal que en Cartagena se acuerden de mí. Allí fui feliz y estuve muy a gusto durante tres temporadas [del 90 al 93]. Habitualmente me llamáis para recordar cosas positivas. Espero que Joao Costa me supere y me quite el récord [de imbatibilidad], porque será señal de que el ascenso está cerca. Pero es difícil estar tantos partidos sin recibir un gol. Siempre digo que marcar un gol es tan fácil como difícil. Y que hasta el equipo más malo tiene un par de ocasiones por partido. Si te fijas, las goleadas del Madrid o del Barça suelen ser 5-1 o 6-1. El grande se relaja en defensa y suele pasar que el pequeño acaba marcando el gol del honor. De momento, al Cartagena eso no le ha pasado. Y que siga así», cuenta Raudona desde su Santiponce natal, donde reside. Está a 11 kilómetros de Sevilla.

Tiene 53 años y lleva el departamento jurídico y tareas de representación en una agencia de futbolistas que tiene su sede en la capital hispalense. «Cuando me retiré, me llamó un amigo y me llevó de segundo entrenador al Utrera. Acabé volviendo a jugar porque hacía falta un portero. Me gustaba el banquillo, pero terminé la carrera de Derecho y me surgió la oportunidad de meterme en la representación de futbolistas. Y ahí me he quedado, contento y viajando mucho. Creo que hecho operaciones con todos los equipos de España menos con el Cartagena», indica entre bromas Raudona, quien se fue del Efesé en el 93, «con mucha pena».

«Munúa fue portero y seguro que mima todos los mecanismos defensivos», subraya

Le salió una buena oferta del Marbella, que estaba en Segunda y lo entrenaba Floro Garrido, quien lo había tenido en el Olimpic. En Xátiva estuvo tras dejar el Sevilla y antes de venir a Cartagena. El caso es que el Marbella lo devolvió a una división de plata que rozó con el Efesé en el 91 y el 92. Y en tierras malagueñas se pasó cuatro años, hasta el 97. Volvió a la Región para jugar en el Mar Menor, «porque la zona de Cartagena y su litoral siempre me ha tirado mucho», confiesa. Isla Cristina y Utrera fueron sus últimos destinos.

«La clave fue Voltaire»

¿Cómo se gestó aquella gran racha de 1.115 minutos sin recibir un gol? «La clave fue Voltaire [García]», contesta Raudona. «Cogimos con él una racha de 31 partidos consecutivos sin perder y yo estuve imbatido diez encuentros. Encajé muy pocos goles en el año y medio con Voltaire en el banquillo. Defendíamos muy bien, con gente como Alfonso, Paco Sánchez, Queco, Dani, Magín, Ángel, Palomeque y compañía. Éramos un gran equipo. Merecimos el ascenso los dos años. Recuerdo que Voltaire, después de perder su primer partido tras sustituir a Parreño, nos reunió a todos en el vestuario y nos dijo que la directiva le había dado carta blanca para fichar a todos los jugadores que quisiera y echar a quien le diera la gana. Pero nos dijo que todos éramos válidos y que íbamos a terminar la temporada. Nosotros nos mirábamos unos a otros, flipando. No nos lo creíamos. Pero así fue. No hubo fichajes. No se fue nadie. Y empezamos a funcionar de una forma fantástica», rememora el exmeta.

Y habla de Gustavo Munúa, que fue portero como él. «La gente opina de todo y se dice que los porteros no valen para ser entrenadores. Es una mentira, ya que cada persona es un mundo. Él fue portero y seguro que mima todos los mecanimos defensivos del equipo. A la vista están los resultados», destaca un Raudona que no rompe el vínculo con Cartagena. «Paso mucho por allí. Siempre que estoy cerca voy a la cantina del Cartagonova, me tomo un café, saludo a viejos amigos y salgo nuevo de Cartagena, con las pilas recargadas y feliz como un niño. Eso sí, la última vez, hace unos meses, nadie me reconoció en la cantina y me fui un poco triste. Me dije: 'Luis, estás tan viejo que ni siquiera en Cartagena se acuerdan ya de ti'», cuenta divertido 'San Luis'.