Hielo en vez de incendio

Rubén Cruz pugna por una pelota dividida con Manolo, en el partido de ayer. / j. m. rodríguez / aGM
Rubén Cruz pugna por una pelota dividida con Manolo, en el partido de ayer. / j. m. rodríguez / aGM

«No hay problema. Fue a por hielo. Están todos suspendidos. Tienen que estar más atentos», bromea el entrenador ante los periodistas El club desactiva un presunto enfado de Rubén Cruz al ser sustituido por Aketxe

FRANCISCO J. MOYA y R. SERRANO

Las cosas funcionan tan bien en el Cartagena, que hasta el propio entrenador, Gustavo Munúa, se puede permitir el lujo de salir a la sala de prensa y no dejar de bromear con los periodistas. Su comparecencia de ayer no tuvo nada que ver, por ejemplo, con la del partido de Jumilla, hace ahora una vuelta entera. Entonces, a pesar de la reparadora victoria en el Uva Monastrell (1-3), el técnico albinegro se enganchó con un periodista. El ambiente fue tenso. El equipo no arrancaba en Liga y había sido eliminado de la Copa del Rey.

Todo aquello es historia. Ahora, Munúa se siente hasta cómodo cuando le toca atender a los medios. Ayer, a la finalización del partido contra el Jumilla (1-0), el uruguayo se vino arriba y vaciló un poquito a los informadores -de buen rollo- que cubrían su comparecencia posterior al encuentro. Fue hablando sobre Rubén Cruz. El delantero utrerano se marchó sustituido en la segunda parte, por Aketxe. Era pronto. Minuto 61 y 0-0 en el marcador. El ex de Albacete y Cádiz, entre otros equipos, se fue directamente al vestuario, en vez de ir al banquillo como hacen todos los futbolistas cuando son cambiados.

Lógicamente, el gesto del máximo goleador albinegro en el año 2018 fue interpretado por todos como un síntoma de enfado del jugador. Pero lo cierto es que el delantero tenía el tobillo «inflamado», fue a por una «bolsa de hielo» y después regresó al banquillo con sus compañeros, para ver desde allí el tramo final del encuentro.

El utrerano, que no brilló, volvió al campo y se le vio muy sonriente en la celebración del triunfo

Así las cosas, una de las primeras preguntas que le hicieron a Munúa cuando se sentó en la sala de prensa iba sobre la marcha de Rubén Cruz a la caseta sin pasar por el banquillo. Munúa se lo tomó con calma. Primero se lo pensó, después sonrió y, a continuación, respondió divertido. «No hay ningún problema. Fue a buscar hielo. Hay cero problemas. Están todos suspendidos. Tienen que estar más atentos, eh...», bromeó el uruguayo con los medios de comunicación presentes. A Rubén Cruz se le vio luego muy sonriente, primero en el centro del campo respondiendo con aplausos a la ovación de la grada y luego en el protocolario selfi que todos los jugadores se hicieron en el vestuario.

Feliz cumpleaños

Fue la tarde del alicantino Mauro Lucero, un chico de 22 años que pasó por las canteras de Hércules y Elche y por fin tuvo la oportunidad de debutar en Segunda B. Casi dos años de trabajo diario con el primer equipo tuvieron recompensa. Con los cuatro centrales de la primera plantilla fuera de circulación -tres por lesión-, le llegó su momento. Y lo aprovechó de un modo fantástico. No olvidará la tarde de ayer en su vida. Fue el último en abandonar el terreno de juego y saltó a la grada para abrazar a su padre, Osvaldo, que estaba loco de contento en la tribuna baja. También fue un día redondo para el sevillano Julio Gracia, quien antes del partido sopló las velas de su 21º cumpleaños.

 

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