Fútbol | FC Cartagena

«Me gustaría estar aquí muchos años; soy muy feliz»

Joao Costa, ayer, en la portería del fondo norte del estadio Cartagonova. /Antonio Gil / AGM
Joao Costa, ayer, en la portería del fondo norte del estadio Cartagonova. / Antonio Gil / AGM

El guardameta luso, de 22 años y cedido por el Oporto, ha caído de pie en el Efesé: es querido en el club y es titular en la portería albinegra Joao Costa Portero del FC Cartagena

RUBÉN SERRANO Cartagena

Vive en un ático de la calle Jara, en pleno corazón del casco histórico de Cartagena. Allí desconecta del fútbol: tiene 'jacuzzi' para relajarse y toma el sol mientras escucha la música del puertorriqueño Ozuna. Se desvive por su perro, le chiflan las series [tiene Netflix en casa] y cuando va por la calle se para a charlar con los vecinos. En el club le tienen una estima inmensa: en la hora de conversación que mantiene con 'La Verdad', en la cafetería del estadio Cartagonova, a Joao Costa (Barcelos, Portugal, 1996) le gastan bromas varios empleados del club, compañeros de vestuario y hasta el propio Munúa, que pasa por allí botella de agua en mano, le tira una sonrisa de oreja a oreja. Todos coinciden en que es «un buen chaval». Desde luego, ha caído de pie en el Efesé. El portero luso pasó una racha horrible en el Oporto, club con el que tiene contrato hasta 2020. Le ayudó a superarlo Iker Casillas, con quien se intercambia mensajes a menudo. 'Gatinho', como le llama cariñosamente el exmadridista, ha venido con la intención de quedarse. De momento ya es titular.

-No recuerdo verle tan suelto el día de su presentación. ¿Qué ha hecho para dominar el idioma?

Hablaba muy poco, eso es cierto, y eso que conocía a muchos amigos españoles en el Oporto. Pero desde que estoy aquí siento que debo aprender el idioma. Siempre intento mantener una conversación, con quien sea. Vivo en un ático en la calle Jara y me paro a hablar con mis vecinos. En esa zona hay mucho ambiente y siempre hay gente que me para. Y yo me paro y charlamos, porque me gusta escuchar. Estoy contentísimo en Cartagena. Al lado de casa tengo restaurantes muy buenos, unas vistas maravillosas, un clima que nunca había visto en mi país en esta época. Salgo mucho a pasear, con mi pareja y con mi perro, y llevo una vida muy tranquila. Hasta han venido mis padres de visita, a conocer todos los museos. He tenido dos y hasta tres días libres para ir a Portugal y no me he ido.

LAS FRASES«Mi ídolo de niño era Víctor Baía; con seis años, en el equipo de mi ciudad, me llamaron del Oporto» «Hace dos años me lesioné la rodilla; estuve uno entero sin jugar y ahí fue cuando Casillas me ayudó a salir»«Entreno todos los días al máximo. Siempre. Por ese camino, algo bueno me deparará el fútbol»«Está muy encima, porque fue portero; quiere que sea más atrevido en las salidas. Voy a exigirme al máximo»

-Pero usted pertenece al Oporto y aquí termina su cesión en junio de 2019. ¿De verdad se ve muchos años en Cartagena?

Claro que me veo muchos años aquí. En el Oporto he estado desde los 7 y creo que mi tiempo allí ya llegó a su fin. Crecí con ellos, me lo enseñaron todo y estaré eternamente agradecido al Oporto, porque allí empecé, jugué en campos de tierra y tuve la oportunidad de, con 21 años, entrar en una convocatoria del primer equipo, conocer a Iker Casillas y ver a 50.000 personas volcadas con el equipo. Tengo un año más de contrato, pero si me quedo aquí, no me importaría. Me encanta el club, las personas que trabajan en él y tenemos un objetivo muy claro que es el ascenso. Quiero lograrlo. Espero que sea esta temporada y si no, no me importaría estar más. El fútbol aquí es totalmente distinto. En España da gusto jugar: no es lo mismo ver a 500 personas que a nuestra afición en el estadio, o el día que ganamos en Murcia.

-¿Cómo fueron sus inicios?

-Ningún familiar había jugado al fútbol, pero mi ídolo de pequeño era Víctor Baía [exportero del Oporto durante dos largas etapas] y un día quise probar en el equipo de mi ciudad, el Andorinha. Jugué solo seis meses, pero desde entonces me pusieron el apodo de 'Andorinha', que siempre me ha acompañado. Me fue muy bien esa etapa y el Oporto me llamó, y estuve allí desde los 7 hasta los 22 años. Toda mi vida, prácticamente. Es el club de mi corazón y era imposible decir que no. Dejé los estudios y me centré en el fútbol. Económicamente, mi padre no podía ir y venir todos los días para los llevarme a los entrenamientos. Me quedé a vivir en Oporto. He madurado mucho y ahora, en el Cartagena, quiero retribuir a toda mi familia ese apoyo que me dieron.

-¿Le ha costado mucho llegar hasta aquí?

-Es curioso. Llegué a ser el tercer portero del Oporto. Estaba bien, muy cómodo, como en una nube: no era real, no me lo creía. Pero con 20 años, me lesioné de gravedad la rodilla. Estuve seis meses de baja y, cuando volví, lo que quedaba de temporada me lo tiré prácticamente en blanco, sin jugar, solo entrenando. Con esa edad, y un año en blanco, yo ya no podía estar más allí. Estaba muerto, necesitaba volver a recuperarme y optamos por la cesión al Vicente Gil, en Tercera. Gané confianza y al menos disputé 13 partidos a buen nivel, antes de venir aquí. Mentalmente me recuperé. A Cartagena llegué con miedo, sinceramente, no sabía lo que me iba a encontrar porque nunca había salido de mi país. Con el cariño del club, y de la gente en general, enseguida me he sentido como en casa.

-¿Quién le ayudó a levantarse de ese 'palo' de la lesión?

-No hay un día que me veas entrenar y sientas que estoy sin ganas. No. Nunca. Mentira. Todos los días lucho al máximo. Eso al final estoy seguro de que me deparará cosas buenas, como ahora. Mi sueño es llegar lo más alto posible, jugar la Champions, un Mundial... Paso a paso. Hay que trabajar y mejorar día a día. Por ese camino algo bueno te deparará el fútbol. Cuando me lesioné, encontré el apoyo de Iker Casillas. Hablaba conmigo todos los días, durante seis meses. Me daba ánimos. Me decía que era muy joven, que no me podía venir abajo. Cuando surgió la oportunidad de venir a España, le pregunté por cómo era la Segunda B. Me habló muy bien. Me lo pensé mucho, recibí otras propuestas y lo consulté con un amigo portugués, Diogo Verdasca, que juega en el Zaragoza, y también lo preguntó a otros compañeros españoles. No hubo nadie que me hablara mal de la ciudad y del club. En Portugal, en una categoría como la Segunda B no puedes vivir. Es imposible. Aquí hay condiciones de Primera División, en todo.

-¿Está en una nube en el Efesé?

-Siento que, desde que pasé la lesión, soy mejor persona y jugador. Estaba muerto con 21 años y nadie me iba a ayudar a recuperarme. Ahora estoy feliz, encantado, las cosas me están saliendo bien y cada vez mejor. Soy una persona tranquila, y eso lo trato de transmitir a mis compañeros en el campo: hay confianza con la defensa, juego con los pies y saben que lo voy a hacer bien. Y que estoy encima si en un momento determinado comenten un error. Lo importante es que, pese a los 22 años, transmito seguridad. Con David [Lastra, el entrenador de porteros] insistimos mucho en eso y en perfeccionar el juego aéreo. A veces conviene adaptarse a las condiciones: no puedes jugar con los pies en El Ejido, por ejemplo. Munúa me insiste en que tengo que ser más atrevido en las salidas de balón. Nos da consejos y él siente las virtudes y defectos. Con la confianza lo vas mejorando. Hay que exigirse. Soy joven, pero me tengo que adaptar más rápido.

 

Fotos

Vídeos