Ricardo Redondo Calvo: «Lo grabo todo; tengo una base de datos para volverse loco»

Ricardo Redondo, con la cámara y el portátil, ayer en La Manga Club, antes del entrenamiento. / antonio gil / agm
Ricardo Redondo, con la cámara y el portátil, ayer en La Manga Club, antes del entrenamiento. / antonio gil / agm

«Munúa tenía fe desde el día 1, sabía que todo era colocar a los jugadores; nos dijo que en tal que arrancáramos, no nos iba a parar nadie», asegura el analista del Fútbol Club Cartagena

RUBÉN SERRANO

Pones su nombre y apellidos en internet y todo son menciones y reconocimientos. Una trayectoria impecable en el tatami y quebrada por dos lesiones de rodilla. Competía al alto nivel, al tiempo que crecía viendo al Real Valladolid en el José Zorrilla, hasta que en 2015 dejó el taekwondo y se pasó al mundo del análisis futbolístico. Ahora, Ricardo Redondo (Medina del Campo, Valladolid, 1990) aplica esa disciplina en el Efesé, donde es el responsable del departamento de análisis ('scouting'). Es como el Maldini de la Segunda B. Examina al más mínimo detalle a los rivales y graba todos los entrenamientos y partidos. Su labor es fundamental para entender más el sensacional momento de forma del Cartagena.

Test

- ¿Una comida?
- La paella.
- ¿Una canción?
- Me gusta mucho Coldplay.
- ¿Una película?
- 'Gladiator'.
- ¿Un referente?
- Mi padre. En lo profesional, tengo mucho que agradecer a Javier Madrid. Me formó y me dio la oportunidad.
- ¿El día más feliz de su vida?
- Cuando fui subcampeón de España de taekwondo.

-Ha pasado de competir en el tatami a pasar las horas analizando equipos de fútbol y a cientos de kilómetros de su tierra. ¿Qué explicación tiene?

-Yo no estaba relacionado con el fútbol, ni lo he practicado, salvo las típicos partidillos con los amigos. Vine a Cartagena en 2010, al centro de alto rendimiento de Los Narejos, para estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Practicaba taekwondo. Fui subcampeón de España en categoría senior y júnior, y cuarto en el europeo de clubes. Es un deporte exigente. En el último año de carrera, me rompí la rodilla por segunda vez y decidí dejarlo. Quería seguir vinculado al deporte. Un día, en 2015, vino el analista de Juan Ignacio Martínez, José David, a darnos una charla a Los Narejos. Me llamó muchísimo la atención. Mi padre conoce a Eusebio Sacristán [actual entrenador del Girona], habló con él y me animó a tirar por el 'scouting', porque está en auge.

«Hago vídeos de dos minutos para recopilar las características de cada jugador rival»

-Y entonces apareció la oportunidad de entrar en el Cartagena

-Sí. Hice un cursillo, donde diferentes profesionales del sector nos daban las líneas generales y te recomendaban ser autodidacta. Tenía derecho a hacer dos meses de prácticas y me vine con Javier Madrid [exanalista del Efesé y actual coordinador de la cantera], en noviembre de 2015, cuando el entrenador era Víctor Fernández. Me quedé con Javi como colaborador, aprendiendo, hasta que él se fue al Atlético de Madrid y recomendó al club que apostara por mí. Al principio, Monteagudo y Juanlu tuvieron paciencia conmigo hasta que me adapté.

«Del Jumilla he visto unos diez partidos en dos días, para el informe; me gusta mucho lo que hago»

-¿A qué se dedica exactamente? ¿Cómo es su día a día en el club?

-Los domingos le dejo a Munúa un pen drive con la grabación del último partido y un informe del próximo rival, para que puedan trabajar durante la semana y diseñar los entrenamientos. Debo ir una semana por delante. El del Jumilla ya lo tienen y ahora estoy terminando el del Almería B. Los lunes, Munúa los dedica para ver nuestro último encuentro. Los martes me pasa unos minutados, con jugadas concretas que le interesa extraer, y monto un vídeo que vemos los dos los miércoles por la tarde, para reducirlo a siete minutos y mostrárselo a los futbolistas los jueves. Son situaciones que podemos mejorar y corregir, ciertos patrones que repetimos y que nos pueden servir para el próximo rival.

-¿Qué información recopila en esos informes del rival?

-Lo primero, un análisis estadístico, con todos los goles a favor y en contra del equipo al que nos vamos a enfrentar, y con el 'once' que considero que pueden poner. Luego edito un vídeo de media hora. Incluye piezas separadas jugador por jugador, con piezas individuales de dos minutos. Por ejemplo: un vídeo de dos minutos de Óscar Rico, que recopila todas sus características y cualidades. Así con todos los futbolistas que tiene el Jumilla en plantilla. Esa información también la redacto, incluyendo su modelo de juego, cómo plantean las jugadas a balón parado...

«Munúa trabaja mucho lo psicológico e insiste en que cada futbolista se mueva por su zona, en su espacio»

Por último, el informe incluye un vídeo de diez minutos que recopila la forma en la que inician el juego, cómo intentan llegar al área, cómo combinan, cómo se les puede hacer daño... Además, los viernes nos solemos reunir para montar una pieza de siete minutos, con jugadas de nuestros últimos partidos que nos pueden servir para ver cómo contrarrestar sus virtudes y cómo vamos a plantear el choque. Eso lo ven los futbolistas los sábados, normalmente.

-¿Qué proceso sigue?

-Los lunes y martes los dedico para ver unos tres o cuatro partidos del rival, no necesariamente de las últimas jornadas. Siempre hay alguno actual, pero también me puede interesar retroceder y ver uno que el Jumilla jugó hace ocho jornadas, por ejemplo, porque a lo mejor el rival que tiene delante juega de un modo similar al nuestro. Esas situaciones nos interesan y las pongo en el informe. Además de eso, lunes y martes también me descargo las últimas cincuenta ocasiones de gol que han hecho y que les han hecho. El miércoles recopilo y redacto y el jueves preparo el vídeo del modelo de juego. Con el Jumilla, contando las jugadas sueltas de cada futbolista, he podido repasar unos diez partidos.

«La rabia por sacarnos la espina de Majadahonda la llevamos todos en el día a día, incluso los nuevos»

-Munúa no suele hablar de los rivales, no destaca a ningún jugador. Da la impresión de que no le presta demasiada atención y se centra solo en su equipo. ¿Examina mucho los informes del contrario?

-Le da mucha importancia al rival, pero él nunca quiere perder la perspectiva del Cartagena. Él lo tiene claro y, con todos los respetos a los equipos de la parte baja de la clasificación, no va a salir a los micrófonos y poner a la gente en alerta porque viene el Don Benito. Tenemos que aceptar el equipo que somos y el puesto en el que estamos. Está en nosotros y a partir de ahora vendrán adversarios más defensivos a rascarnos algún punto. Pero Munúa es muy puntilloso y conoce las plantillas al dedillo.

-¿En qué hace hincapié?

-Le da mucha importancia a la disposición del equipo en el campo y a la búsqueda de espacios libres. Insiste mucho en que ningún futbolista pise el espacio de otro, sino que cada uno se mueva en su zona. Lo trabaja mucho y lo repasamos en los vídeos. Ese planteamiento, sumado a la llegada de nuevos futbolistas y cuerpo técnico, fue lo que nos costó al principio. De ahí el inicio liguero. Aunque el inicio fue complicado, Munúa tenía fe desde el día uno. Nos decía a todos que en tal que arrancáramos, no nos iba a parar nadie. Me sorprendió mucho. No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero hemos conseguido la identidad que buscábamos.

-Ha trabajado con Víctor, Monteagudo y Munúa. ¿Qué diferencia al uruguayo de los demás?

-Trabaja mucho lo psicológico. Hace que los futbolistas no se desenganchen, tiene continua comunicación con todos, y también gasta alguna broma. Todos están atentos porque saben que les va a llegar la oportunidad. Durante la temporada ha demostrado la fe que tiene en todos. Cuando las cosas no arrancaban, él transmitía la calma a cuerpo técnico y jugadores. Y ahora [con 15 victorias, 2 empates y 2 derrotas en los últimos 19 partidos] mantiene el mismo carácter. Ahora, no deja de dar toques de atención, porque si dudamos un momento podemos pinchar con cualquiera. Vamos con el cuchillo entre los dientes.

-¿Qué le dicen sus amigos y familiares de su trabajo?

-Es un trabajo que me gusta mucho porque coincide con mi forma de ser. Soy una persona muy metódica y cuadriculada, que como no me salgan las cosas como quiero ya no estoy a gusto. No me gusta hablar de nada si no lo tengo claro; no dejo las cosas al alzar y ellos lo saben. Mi novia, la pobre, cuando viene a Cartagena los fines de semana me dice: «¿El rato que tienes libre y lo sigues pasando viendo fútbol? Descansa un poco». Lo lleva como puede.

-¿Qué más hace? Siempre va con la cámara a todas partes...

-Grabo todos los entrenamientos. Tengo desde el primero en Pinatar Arena hasta el último, en La Manga Club. Es útil para el preparador físico, Félix Martínez. Un jugador puede sentir una molestia y gracias al vídeo podemos ver si está realizando un ejercicio en la postura correcta, y comprobar si viene de ahí el dolor. Lo tengo todo guardado, en una base de datos, separado por tareas. Tengo horas y horas de vídeo; te puedes volver loco. Aquí nos exigimos todos. Esto es una máquina, la movemos todos y no puede fallar nadie.

-¿De dónde saca los partidos?

-La RFEF proporciona a los clubes de Segunda B la plataforma Wyscout. En todos los campos hay unos cámaras, que lo graban y lo suben a la 'nube' en menos de 24 horas. Por suerte, 'cortan' los partidos por acciones, jugadores... Eso me quita un montonazo de trabajo.

-¿Veremos a Aketxe y a Rubén Cruz jugar juntos?

-Llevamos una racha en la que nos ha tocado jugar en buenos campos. Pero en un momento de la temporada no será así y esa opción no está descartada para nada. Va a depender del escenario. No hay un equipo definido. Elady también aprovecha el gran momento del equipo. Y Vitolo, que es muy querido en el vestuario, es muy importante. Tiene un carácter especial, aglutina a la gente a su alrededor. Ayuda. Todos tienen una importancia muy alta. Después de los entrenamientos hablamos de cómo le podemos dar un giro al sistema.

Pero lo más importante es que los futbolistas creen. Si no, sería imposible. Solo hay que cambiar detalles semana a semana, con los vídeos para mostrarles las situaciones. Buscamos alternativas para no ser predecibles. Lo mejor que han hecho Belmonte y Breis es crecer poco a poco, mantener el sentido común y no volverse locos por ascender el primer año. Todos tenemos clavada la espina de Majadahonda, incluso los nuevos, y llevamos en el día a día esa rabia para sacarla.

 

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