Moisés García: «Es falso que me borrara contra el Extremadura»

Moisés García, ayer en el vestuario local del Cartagonova. / antonio gil / agm
Moisés García, ayer en el vestuario local del Cartagonova. / antonio gil / agm

«Escuché cosas que no son y llegué a pensar en cambiar de aires, pero no podía irme solo porque vayan diciendo mentiras de mí por ahí», afirma el capitán del Cartagena

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Cumple 29 años el próximo miércoles y en su cuarta temporada en el FC Cartagena se ha convertido en el primer capitán del equipo, tras la forzada marcha de Sergio Jiménez a El Ejido el pasado verano. Moisés García (Sevilla, 1989) es un auténtico superviviente. Dos veces ha estado con un pie y medio fuera del club en los últimos meses, pero al final se mantuvo en la plantilla en ambos casos. Ha vestido la camiseta del Efesé en 104 ocasiones, es un referente en el vestuario y se convirtió en líder de la zaga desde el primer día, cuando Belmonte lo trajo procedente del Logroñés. Ahora, corren tiempos de cambio. Para todos. También para él. Y el pasado domingo en Sevilla volvió al 'once' tras quedarse dos domingos seguidos en la grada.

- ¿Cómo le va con Munúa?

- En pretemporada funcionamos bien, pero en este principio de Liga no hemos jugado como lo hicimos en los amistosos de verano. Munúa nos pide cosas distintas a las que nos pedía Monteagudo, aunque en el fondo no son tan distintos. Lo bueno es que en los últimos partidos estamos cogiendo mejor los automatismos del nuevo míster y haciendo bien lo de la presión tras pérdida. Es mejor aprender con victorias, pero de las derrotas también se sacan muchas conclusiones para el futuro.

«Me molesta no jugar, pero como capitán que soy debo dar ejemplo y no poner mala cara o tener un mal gesto»

- Estaba usted acostumbrado a jugar siempre y eso ha cambiado. ¿Qué le parecen las rotaciones?

- El míster decide y yo acato sus decisiones. Yo he pasado del campo a la grada. Esto tiene su parte buena. Y es que todo el mundo está activo y todos los jugadores saben que su oportunidad llega. Es otra manera de verlo. Monteagudo tenía un once tipo y Munúa no ha repetido equipo en nueve jornadas. La realidad es que hay 24 jugadores que perfectamente podrían ser titulares.

- ¿Y usted cómo lo lleva?

- Soy egoísta, como todos los jugadores. Y quiero jugar cada domingo. Son momentos [los de quedarse en la grada] que no me gustan, pero como capitán que soy tengo que dar ejemplo y no poner ni una mala cara ni un mal gesto. Ni que se me escape una mala palabra. Los jóvenes se fijan en la figura del capitán. Y eso lo tengo en cuenta. A casi todos nos ha tocado ya estar en el banquillo. Es la forma de trabajar del míster. Y hay que aceptarlo como es.

«Tras lo del Extremadura, hablé con Vigueras y decidimos que lo mejor era terminar nuestra relación»

- ¿Ha cambiado mucho su relación con los compañeros al ser capitán? ¿Y usted se comporta ahora de manera diferente?

- Es cierto que me molesta no jugar. Si digo lo contrario, miento. Pero ahora sí que me paro a pensar diez segundos e intento cambiar la mentalidad rápidamente. Y me pongo a ayudar en lo que pueda a los que sí van a jugar. Sé que los jóvenes te miran y no puedo dar un mal ejemplo. Es muy importante el grupo, que todos nos llevemos bien y que haya una competitividad sana. Estaríamos confundiéndonos y yendo por el mal camino si nos tomamos esta situación de otra manera.

- ¿Qué le pareció el incidente del otro día de Sergio Ramos con Reguillón en un entrenamiento?

- Lo que haga Sergio Ramos se magnifica porque es un jugador de talla mundial y además en el Real Madrid todo tiene una repercusión mundial. Pero ese ejemplo no se puede dar. Y menos con un canterano que sabes que no se va a revolver ni va a rechistar. Un jugador como él no puede dar esa imagen. Creo que ese calentón le viene de la dinámica en la que está inmerso el Madrid. Entiendo que él sabe que se ha equivocado y que tuvo un mal día. Ya ha pedido perdón y lo deseable es que no se vuelva a repetir. Ser capitán es una responsabilidad y yo intento dar ejemplo, ayudar más a los jóvenes y estar cerca de los que menos minutos están teniendo.

«Mis padres están en el paro y con una edad mala. Yo voy echando una mano con todo lo que puedo»

- Otra vez, por tercera temporada consecutiva, el Efesé saca mejores resultados como visitante que como local. ¿Qué pasa?

- No lo sé. Tenemos más presión en casa y el ver que pasan las jornadas y no conseguimos los tres puntos en casa nos está penalizando. Los equipos se nos encierran y con muy poco nos hacen daño. Y eso genera dudas en nuestro equipo. Nosotros siempre tenemos la posesión de balón, somos atrevidos y ofensivos. Queremos jugar en el campo del rival, pero todo eso no sirve si no ganamos. Obviamente, queremos ser campeones y no podemos perder tanto en casa.

- ¿Pero por qué le pesa tanto al equipo jugar en el Cartagonova?

- Yo creo que no es una presión mental que nos afecte por jugar delante de nuestra afición. No es cuestión de que nos pese el Cartagonova. Es que el Granada nos ganó con muy poco y el UCAM, con menos. Y eso pesa en la mente del futbolista. Te hace replantearte cosas y te puede bloquear a nivel mental.

- ¿Qué pasó en verano? Entró en el mismo saco de Chavero y Hugo Rodríguez y se montó un buen lío. ¿De verdad se quiso marchar?

- Estuve hablando con Paco [Belmonte] y creo que ambos malinterpretamos unas palabras y de un grano de arena hicimos una montaña. Tuve alguna oferta y al final estoy aquí ganando menos de lo que me ofrecían otros equipos. Pero sé que aquí voy a cobrar puntualmente todos los meses. Y por ahí, nunca sabes. Yo estoy feliz aquí, al igual que mi mujer y mi niña, que ya tenía colegio cuando saltó todo. Lo fuimos dejando pasar,se metió por medio lo de Chavero y Hugo [Rodríguez] y la bola se hizo más grande. Pero mi primera idea era renovar y quedarme. Lo sabe Paco.

- ¿Pesó en su ánimo lo sucedido en Majadahonda y con el Extremadura? ¿Pensó en cambiar de aires y empezar de cero en otro sitio?

- El mazazo fue muy gordo. Y para mí, doblemente. Después de perder contra el Extremadura, por culpa de aquella foto de [Joaquín] Vigueras [su representante hasta junio] con el presidente del Extremadura, escuché cosas que no son y llegué a pensar en cambiar de aires. Pero luego te paras a pensar y ves que no tiene ninguna lógica. No podía irme solo porque unos cuantos vayan diciendo mentiras de mí por ahí.

- Decían que se borró usted del partido clave contra el Extremadura.

- Es falso. Yo me lesioné en el entrenamiento del sábado y el domingo por la mañana me infiltré para poder jugar. Salí a calentar y vi que no podía. Nos jugábamos un ascenso y en un partido así el equipo necesitaba a once jugadores que estuvieran al 100%. Yo no lo estaba y había dos compañeros [Josua Mejías y Míchel Zabaco] que sí estaban al 100%. Eso fue lo que pasó. No hay más.

- Pero cambió de representante. ¿Dejó a Vigueras por aquella foto en Madrid con Luis Oliver y el presidente del Extremadura, Manuel Franganillo, previa al partido?

- Se decía que yo me había quitado del medio para favorecerlos a ellos y que había algo. Hablé con Joaquín [Vigueras] y ambos sabíamos que yo no tenía nada que ver. Ni él tampoco. Que todo era mentira. Pero lo mejor era terminar nuestra relación y eso hicimos. Luego, con los rumores y las tonterías que se decían, me llegué a plantear una salida del Cartagena. Pero Paco [Belmonte] me dijo que me creía y que eso no podía cambiar la negociación. Y es verdad. A lo mejor, los que van diciendo todo eso son unos cuantos nada más.

- Y se fue usted con Rafa Cascallana, el mismo agente de Chavero. Y entonces llegó otro incendio.

- Cuando firmé con Rafa [Cascallana], él tenía muy buena relación con Paco y Manolo [Sánchez Breis]. Pero el tema de Chavero acabó malamente y las cosas han cambiado. Ya no existe esa relación entre ellos. Pero yo con él estoy muy contento. Un representante no es solo la persona que te busca un equipo en verano. Tiene que ser alguien que esté cerca tuya en el día a día. Que esté pendiente de ti y te asesore en un montón de cosas. Y Rafa es esa persona.

- Al final, es usted un superviviente. El curso pasado ya estuvo a punto de ser 'cortado' por Paco Belmonte en Navidad, tras su expulsión en Badajoz y su pelea con Chavero en un entrenamiento.

- Eso fue diferente. En diciembre sí que estuve realmente fuera del club. Seguí porque Alberto [Monteagudo], Manolo y varios compañeros dieron la cara por mí. Viví una situación personal mala y me afectó en el terreno de juego. Yo asumí que mi rendimiento en esos seis meses había sido malo. Eso sí, Paco sabía qué jugador era yo, ya que en los dos años anteriores había sido regular en mi rendimiento.

- ¿Cómo y dónde empezó a jugar al fútbol?

- Empecé con el fútbol 7 en el colegio, en el Sagrado Corazón de Jesús de Sevilla. Con 9 años el Betis me llevó al torneo de Brunete. Y allí estuve, pero Lopera entonces no quería equipos de niños tan chicos y no llegué a jugar en su cantera. Me llamó el Sevilla y allí me tiré 11 años. Y no me arrepiento de nada. Al revés. Soy bético, pero le estoy muy agradecido al Sevilla. Aprendí mucho.

- ¿Y su infancia en Sevilla? ¿Cómo la recuerda?

- En mi barrio [Su Eminencia, uno de los más humildes de Sevilla] pasábamos todo el día en la calle, jugando a la pelota, a las estampas o a las canicas. Hacíamos todo lo que desgraciadamente ya no se hace. Ya no se ve a los niños jugando en la calle.

- ¿Y su familia? ¿Cómo es?

- Soy hijo único, pero nunca me he sentido solo. Nunca lo he echado en falta. Soy el mayor de muchos primos y todos comíamos juntos cada día en casa de mi abuela. Todo el día andábamos jugando en la calle, porque nuestros padres trabajaban. Mi padre era militar, pero lo echaron porque tuvieron que operarlo de una hernia. Y mi madre, cocinera. Los dos están en paro ahora y con una edad mala, en la que ya es complicado que te llamen para trabajar. Llaman a gente joven. Y ahí estamos. Tienen la pensión de mi padre y yo les voy echando una mano con todo lo que puedo.

- ¿Quién es el mejor amigo que ha hecho en el fútbol?

- Menudo y [Juan Carlos] Ceballos.

- ¿El delantero que más le ha complicado la vida en un campo?

- Enric Gallego, del Extremadura.

- ¿El mejor entrenador que ha tenido en su carrera?

- Javier Clemente, que me hizo debutar en Primera con el Sporting.

- ¿Su ídolo?

- Sergio Ramos.

- ¿Qué hará después del fútbol?

- Tengo el Nivel 1 de entrenador, pero no me llama mucho. Me gustaría montar un negocio de hostelería.

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