Sergio Jiménez: «Sé que si hubiera estado a mi nivel, hoy seguiría en el Cartagena»

Sergio Jiménez, ayer el centro deportivo Ilusión Center de Cartagena. / antonio gil / agm
Sergio Jiménez, ayer el centro deportivo Ilusión Center de Cartagena. / antonio gil / agm

«El ascenso nos cambiaba la vida y lo perdimos nosotros solos; no sé si volveré a jugar un partido tan importante como el de Majadahonda», confiesa el de Los Belones, jugador del CD El Ejido

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Llega puntual a la cita con 'La Verdad' con una gorra de Los Angeles Dodgers, uno de los equipos de referencia de las Grandes Ligas de béisbol de Estados Unidos. «No me quito la gorra porque voy sin peinar», se disculpa ante el fotógrafo. Bajo el brazo lleva una bolsa con un bizcocho envuelto en papel de aluminio que le ha hecho su madre. Casi todas las semanas pasa por casa. Como en Los Belones, en ningún sitio. Sergio Jiménez (Cartagena, 1993) aprovecha para ver a su fisio de confianza, que tiene su clínica en la cartagenera calle Jiménez de la Espada. «Me lo recomendó Chus Hevia y él me ha ayudado mucho a salir para adelante», confiesa. Por la tarde vuelve a Aguadulce (Almería), localidad de playa en la que vive junto a su novia, a 25 minutos de El Ejido, donde entrena y juega al fútbol. Está a dos horas de Cartagena. Este domingo, en tierras almerienses, se enfrentará por primera vez en su vida a su equipo, en el que debutó con 19 años, pasó seis temporadas y llegó a ser capitán. Lo tuvo que abandonar el pasado verano -contra su voluntad- tras 147 partidos visitiendo la camiseta blanquinegra.

-¿Cómo le va la vida?

-Bien. Me perdí la pretemporada y empecé a entrenar con el equipo en la primera semana de la Liga. Me hicieron un tratamiento con ácido hialurónico en la rodilla en verano y tuve que esperar para entrar en la dinámica del equipo. Ahora ya estoy jugando [ha sido titular en siete de los últimos ocho partidos] y tengo confianza. El entrenador y los compañeros me transmiten su confianza, voy a más y me siento importante. Nos ha costado empezar, porque hemos tenido lesiones de jugadores importantes. Pero estamos cogiendo el tono, también en lo colectivo.

«Estoy bien. No recordaba la última vez que no sentía dolor. Tengo confianza y puedo rendir al 100%»

-El equipo, al igual que usted, está yendo de menos a más. ¿Puede ser?

-Sí, totalmente. Defensivamente hemos estado mal, encajando muchos goles. Y eso en Segunda B te condena. Ahora llevamos dos jornadas con portería a cero y hemos sumado los seis puntos. Estamos recuperando a los lesionados y eso se nota. El míster tuvo que tirar de muchos chicos del filial en las primeras jornadas.

«Munúa no me hablaba ni me trataba como al resto. Quería luchar por seguir, pero entendí que no tenía ni una sola posibilidad»

-¿Y la rodilla? ¿Cómo va?

-Bien. Estoy perfecto. Hacía tiempo que no me sentía así. No recordaba la última vez que no sentía dolor en la rodilla. Ahora ni la noto y eso hace que entrene y juegue al 100%. Por mi envergadura, soy un jugador al que le cuesta coger la forma y ahora la he cogido. Me siento muy bien. Voy al gimnasio por las tardes y sigo fortaleciendo la rodilla. Al fisio solo voy para descargar, de vez en cuando. Pero no tengo que estar todo el día tratándome.

-¿Contento entonces de la decisión que tomó de irse a El Ejido?

-Tenía otras ofertas. Una de ellas era del Melilla. Pero me tiró para atrás irme tan lejos. Estoy feliz en El Ejido. Es un club modesto, como una familia. Y me he adaptado bien. Estoy a dos horas de Cartagena y puedo venir a ver a mi familia y amigos casi todas las semanas.

«El Cartagena da hasta miedo. Sabía que cuando arrancara iba a ser un equipo imparable»

-¿Cobra al día?

-Sí. En ese aspecto, genial. Es un club muy serio y las cosas se están haciendo bien. Tenemos muy buenos jugadores y yo creo que vamos a estar arriba.

-El Cartagena viene de ganar el derbi en Nueva Condomina y meterle seis al Ibiza. ¿Asusta?

-Sabía que al Cartagena le iba a costar arrancar porque el equipo es prácticamente nuevo. Pero ya le dije a mis compañeros de El Ejido que, cuando arrancara, iba a ser un equipo imparable. Y ya lo estamos viendo. Si no queda campeón, será un fracaso. Lleva la mejor plantilla de las 80 de Segunda B. No obstante, nosotros el domingo no le vamos a poner las cosas fáciles. Tenemos plantilla y argumentos suficientes para poder ganarle en nuestro campo. Ojalá sea así y ojalá que el Cartagena consiga en junio el ascenso que se nos escapó el año pasado.

«Estoy en un proyecto bonito, rodeado de buenos jugadores y queremos estar arriba. Ojalá pueda volver algún día al Efesé»

-¿Mantiene contacto con alguno de sus excompañeros?

-Con el último que hablé fue con Ceballos. Por Twitter sí que me he comunicado alguna vez con alguno, pero no hablo con ellos habitualmente. Este domingo los veré y charlaremos un rato.

-Supongo que cuando vuelva a Cartagena será todo mucho más especial, pero este partido del domingo en El Ejido ya le estará removiendo cosas por dentro. ¿O no?

-Por supuesto. Claro que va a ser un partido especial. Juego por primera vez contra mi equipo. Soy del Cartagena y siempre lo seré. Además, me reencuentro con amigos y compañeros con los que he estado mucho tiempo. En el Cartagonova, en la segunda vuelta, lógicamente será todavía más especial, ya que habrá siete u ocho mil personas en el estadio. A nuestro campo suelen ir unos mil espectadores, como mucho. Los que van nos animan mucho, pero no es lo mismo que en Cartagena.

-Todo lo que ha conseguido en el fútbol ha sido en el Cartagena, lo bueno y lo malo. ¿Esperaba que prescindieran de usted este verano? Tenía un año más de contrato. ¿Cómo se lo tomó?

-Me lo dijo Paco Belmonte al día siguiente del partido contra el Extremadura. No me lo esperaba y yo nunca hubiera querido salir del Cartagena. Pero no tengo nada que reprocharle a Paco Belmonte. Al contrario, le agradezco mucho su sinceridad y que siempre fuera conmigo de frente. Siempre me habló a la cara y eso se lo tengo que agradecer durante toda la vida. No todo el mundo es así. Fue duro, pero me ha venido bien salir de casa, tanto a nivel deportivo como personal. He reseteado y estoy volviendo a sentirme importante. Es como volver a empezar, pero con 25 años.

-¿Y cómo fueron aquellos días entrenando a las órdenes de Munúa, sabiendo que tenía que irse?

- Paco [Belmonte] me dijo que todo dependía de Munúa. Que si mi trabajo le convencía, yo me quedaba. Pero al tercer o cuarto entrenamiento me di cuenta de que no era así. Solo me dirigió una vez la palabra, para corregirme una cosa en un entrenamiento. No me trataba como al resto y no me hablaba. No tenía ni una sola posibilidad. Quería luchar por quedarme, pero entendí que no tenía nada que hacer y que tenía que irme. Y enseguida rescindí mi contrato y firmé con El Ejido. Fue todo muy duro, pero creo que al final me ha venido bien.

-¿Cree que seguiría en el Cartagena si el año pasado hubiera estado a su mejor nivel? El del partido de promoción de ascenso en Alcoy de mayo de 2017, por ejemplo...

-Sí. La historia hubiera sido totalmente diferente. Si hubiera estado a mi nivel, yo seguiría. Porque además tenía contrato. El año pasado jugaba tres o cuatro partidos seguidos y al quinto, por unas cosas o por otras, no jugaba. Me costaba mucho mantener la forma y tener confianza en mí mismo. No tengo nada que reprocharle a Alberto Monteagudo. Es el mejor entrenador que he tenido. Es el que más confianza me ha dado y el que más cosas me ha enseñado. La verdad es que yo no estuve a mi verdadero nivel.

-Le quedan muchos años de carrera. ¿Se ve volviendo al Cartagena alguna vez?

-Ojalá. Sería un sueño volver a jugar en el Cartagena. Ahora, toca hacer las cosas muy bien en El Ejido. Estoy en un proyecto bonito, rodeado de jugadores muy buenos de Segunda B. Tenemos buena plantilla, queremos estar arriba y otra vez tengo confianza en mí. Estoy contento de haber elegido este club. Nuevas experiencias, nuevos compañeros, nueva vida y nuevos retos. Eso es lo que significa para mí esto que estoy viviendo en El Ejido.

-No se ha enfrentado nunca al Cartagena. ¿Cómo imagina que será este domingo? ¿Qué sensaciones tiene esta semana?

-Nunca esperé enfrentarme al Cartagena. Esa es la verdad. Sabes que me hubiera gustado quedarme toda la vida. Pero esta es la situación que hay. Y el domingo no quiero que me roben los tres puntos de mi casa. Vamos a darle mucha guerra y estando en nuestra casa tenemos que hacerle daño. Es verdad que el Cartagena da hasta miedo. Pero ya te digo que a un partido podemos ganarles perfectamente.

-¿Y si marca un gol?

-No marco muchos [se ríe], aunque se habla mucho de los 'ex' y de la maldición. Obviamente, si marco un gol no lo celebraré. Es que no podría. Es imposible celebrar un gol contra el Cartagena, aunque lo marque yo.

-¿Cuál es su mejor recuerdo de sus seis años en el Efesé?

-El partido de Las Palmas. Tengo claro que si bajábamos a Tercera División, el club desaparecía. No había futuro sin aquella salvación.

-¿Y el peor?

-El partido de Majadahonda, lógicamente. Recuerdo el balón entrando a cámara lenta. Yo estaba al lado y es que no daba crédito. No me lo creía. Pero ojalá lo que nos quitó el fútbol aquel día se lo devuelva este año al Cartagena con el ascenso.

-¿Se acuerda mucho de esa mañana en Majadahonda?

-Sí. Mucho. Porque subir a Segunda nos cambiaba la vida a todos. Todos dicen que es el ascenso más difícil que hay. Y nos quedamos a solo 20 segundos. Yo lo voy a recordar siempre. Además, es que no sé si voy a tener la oportunidad de jugar un partido tan importante como ese. No sé si volveré a jugar una final así, aunque espero poder volver a un 'playoff' de ascenso.

-Además, le expulsaron y le metieron cuatro partidos, por lo que no pudo ayudar al equipo en el resto del 'playoff'.

-Eso fue durísimo. Yo no hice nada. Iba al centro del campo a sacar y vi a un muchacho de su equipo [Ayoub] quitándose la camiseta y provocando a nuestros aficionados. Eso no se podía consentir. Y le dije que se fuera con sus compañeros a celebrarlo al otro lado. Me empujaron y ya está. Me sacaron de allí. No hice nada y en las imágenes se ve claramente. Y luego me meten cuatro partidos, Cordero se lesiona y no puedo ayudar al equipo contra el Celta B y el Extremadura, cuando más me necesitaban. Fue una injusticia. Fue muy doloroso. Creo que esa situación también me perjudicó en lo personal y afectó a la hora de que Paco [Belmonte] tomara la decisión de no contar conmigo esta temporada.

-¿Ha hablado mucho con excompañeros de lo que pasó en esos minutos finales?

-Sí. Por supuesto que las semanas posteriores lo hablamos mucho. Moussa tuvo el gol y lo falló. Hugo Rodríguez sabe que tenía que irse al córner a perder tiempo, pero dice que solo vio a un defensa en el área y por eso buscó la portería. La verdad es que el ascenso lo perdimos nosotros solos.

-¿Si mira hacia atrás, qué ve?

-Pues veo un sueño cumplido. Me fui con la sensación de haber cumplido un sueño en el Cartagena. Debuté muy joven en el club de mi ciudad, jugué muchos partidos y acabé siendo capitán. Toda la experiencia que ahora tengo la he sacado de mis años en el Cartagena. Y ya te digo que voy a trabajar mucho para tener la oportunidad de volver algún año.

 

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