Los escuderos de Munúa

Félix Martínez, Christian Berman y David Lastra, en el estadio Cartagonova. / j. m. rodríguez / agm
Félix Martínez, Christian Berman y David Lastra, en el estadio Cartagonova. / j. m. rodríguez / agm

El uruguayo Christian Berman, el gallego Félix Martínez y el asturiano David Lastra cuentan cómo se trabaja «en el día a día» en el Cartagena

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

«Coincidimos con 14 años en las inferiores de Nacional. Él era lateral o interior derecho. Según él, con mucha calidad y buen pase interior. Yo no recuerdo nada de eso [se ríe] y Dios hizo su trabajo colocándolo de portero, donde tuvo una carrera magnífica. Desde entonces, siempre tuvimos una relación fuera de lo que es lo estrictamente profesional. La hemos mantenido durante 27 años, he sido su ayudante desde que empezó en los banquillos y aquí estamos hoy, luchando juntos por ascender al Cartagena». Así explica el uruguayo Christian Berman, de 41 años y natural de Montevideo, su relación con Gustavo Munúa.

El segundo entrenador del Cartagena también fue futbolista, aunque su carrera fue muy corta. Se retiró con solo 25 años. «Yo me quedé en el filial de Nacional y él [Munúa] fue a la selección sub-20 y subió pronto al primer equipo. Yo tuve un pasaje por México, dos países de Centroamérica [Honduras y Guatemala] y Estados Unidos. Yo era delantero centro. Era un jugador potente pero lento. Me gustaba el choque con los centrales y el juego sucio. Tenía buen golpeo. El fútbol ha sido mi vida y en 2005 ya me puse manos a la obra para seguir vinculado a él. En Uruguay todos los niños soñamos con el fútbol y dormimos con un balón debajo de la cama. Si puedes trabajar en el fútbol, mejor que mejor. Tuve una carrera corta y en cuanto lo dejé vine a España a formarme como entrenador. Mi esposa es de Valencia y siempre tuve claro que quería aprender el oficio en España, el mejor país del mundo en aspectos metodológicos y formativos», explica Berman, al que le apodan 'El Oso'.

Siempre ha estado de segundo de Munúa, y no está dispuesto a cambiar. «Estaba trabajando en el Southampton y cuando él se retiró le ofrecieron el banquillo de Nacional. Me consultó y le dije que era una opción muy buena. Desde entonces no nos hemos separado. A Gustavo [Munúa] no lo veo como un entrenador. Es un amigo. Es el entrenador, por supuesto, pero mi relación con él va por otro cauce. Ni me he planteado ser primer entrenador porque estoy muy feliz con él. Estoy disfrutando mucho el día a día con él. Mis aspiraciones son ganar este domingo en Ibiza. Solo me manejo en el corto plazo», indica el primer ayudante del técnico charrúa.

«Satisfecho» con el nivel

El gallego Félix Martínez, ferrolano de 30 años, jugó en el Galicia de Caranza, pero lo dejó pronto para licenciarse en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. «He estado seis años trabajando en el Deportivo. Desempeñé funciones distintas en diferentes categorías. Cuando llegaron Gustavo y Cristian pasé a trabajar con ellos en el Fabril durante unos meses. No estuve todo el año porque acabé con [Clarence] Seedorf en el primer equipo. Antes estaba de preparador físico de un segundo filial, el Larache, y en el juvenil de División de Honor. Desde el primer momento se generó una buena relación personal y profesional con Gustavo y Cristian», confiesa Martínez, al que sus compañeros en el cuerpo técnico del Efesé llaman 'El profe'.

Su familia y su pareja siguen en Galicia y por eso reconoce que, al recibir la llamada de Munúa para venir al Cartagena, «valoré la situación», pero final «decidí dar el paso, ya que en el Deportivo había cumplido una etapa y creí que mi crecimiento personal pasaba por enrolarme en un cuerpo técnico como este. Tengo una ilusión bárbara de crecer en un sitio estable, como es el Cartagena, y con unos compañeros con los que tengo una muy buena sintonía, dentro y fuera del trabajo», comenta el preparador físico del Efesé, quien está «satisfecho» del estado físico de la plantilla en estos momentos. «Tengo asumido que cuando no se ganan partidos siempre se habla de la preparación física. Eso pasa aquí y en todas partes», recuerda Martínez.

De los tres escuderos de Munúa, el más joven es el asturiano David Lastra, ovetense de 28 años. Es el entrenador de porteros que vino con urgencia para ocupar la vacante de Yepes, quien se marchó en verano a la UD Las Palmas. «Yo trabajaba en el Fabril y en noviembre de 2017 llegaron allí Gustavo y Christian. Conectamos desde el primer momento. Fui portero. Al menos, me ponía debajo de la portería [ríe]. Jugaba en el Oviedo AFC y pasé por el juvenil del Avilés. Me fui al Montañeros, de la Tercera gallega».

Retirada a los 22 años

Después lo dejó. «Con 22 años me ofrecieron empezar a trabajar en el tema de la preparación de porteros en la cantera del Deportivo. Y no podía compaginarlo con los entrenamientos. Entonces dejé de jugar y al final estuve seis años seguidos trabajando allí [en la cantera del Depor]. En verano salí y yo seguía el día a día del Cartagena y sabía cómo era el club. Gustavo [Munúa] me llamó una mañana a las 11.30 y a las 12.00 ya sabía que me venía para Cartagena. No tuve una sola duda. Esa noche ya estaba aquí», cuenta.

Christian Berman resume cómo afrontan la tarea semanal en el cuerpo técnico del Cartagena. «Nuestra metodología de trabajo se centra mucho en el partido que hemos jugado el domingo y después, a lo largo de la semana, en el que vamos a disputar el fin de semana siguiente. Después de cada entrenamiento nos juntamos para analizar y valorar cómo ha ido la sesión y cómo tenemos que desarrollar la del día siguiente. Nos gusta llegar bastante antes al campo de entrenamiento. Siempre estamos una hora y media o dos horas antes, con el objetivo de que todo esté perfecto cuando llegue el futbolista. Vamos trabajando día a día y sí que lo dejamos todo organizado el día de antes», cuenta.

Félix Martínez habla del papel que desempeña Munúa en las sesiones de trabajo. «Es un entrenador que está al tanto de todo, pero delega. Él pone el foco en lo táctico y en el resto de asuntos siempre te da su 'feedback', algo muy positivo. Si no le convence una cosa, te lo dice y se cambia».

Berman, por su parte, admite que las charlas y los aspectos relacionados con la motivación son tarea exclusiva de Munúa. «Porque a él el tema de la motivación le sale de una forma muy natural. Tiene la ventaja de haber sido capitán en Nacional, uno de los equipos más importantes de Sudamérica. Él lleva el liderazgo por naturaleza. Yo he visto a entrenadores pasándose días trabajando en la charla y llegar inseguros al día del partido, sin tener clara la forma de motivar al futbolista. A Gustavo le sale solo. No necesita preparar nada. Además, nunca lo he escuchado hablar mal de un jugador. Es un entrenador que protege, cuida y ayuda al jugador, porque lo siente así. Le gusta descargar a la plantilla de la presión cuando hay malos resultados y echársela encima de él», dice el segundo entrenador albinegro.

El primer ayudante de Munúa detalla cuál es su rol dentro del vestuario. «Yo soy un poco el intermediario. Este es un grupo en el que no hemos tenido ningún problema grave. Son chicos maduros y entre ellos mismos solucionan las cosas. Yo me encargo de que no se descuiden de su trabajo y de hacer ver a los que menos juegan que la oportunidad les puede venir en cualquier momento. No hemos tenido grandes conflictos en el vestuario este año, pero sí que soy esa persona que desciende al detalle y que estoy atento, por ejemplo, a cosas personales que no tienen nada que ver con el fútbol», apunta Berman.

Mario Fernández, un crack

Lastra, por su parte, constata que los porteros del equipo le han puesto las cosas «muy fáciles» a lo largo de esta temporada. «Lo que me ha ganado de Mario es que entrena mejor desde que se convirtió en suplente. Y ha llegado tan alto en el fútbol por cómo se lo curra en el día a día. Yo intento fomentar un clima de trabajo sano y con él es muy sencillo. Su relación con Joao Costa es magnífica. Y eso no siempre se da. No todos los porteros aceptan bien el rol de reserva. Lo de Mario es espectacular», señala el entrenador de porteros del Efesé.

Berman asegura que ni él ni Munúa han sufrido demasiado para adaptarse a las peculiaridades de la Segunda B española, tras pasar antes por la Primera de Uruguay y de Ecuador. «El fútbol sudamericano es muy diferente al europeo. Y hay que adaptarse rápido. Pero él ha jugado aquí muchos años y yo trabajé en España [en el filial del Teruel] y en Inglaterra, en categorías formativas del Southampton. Y al final me he acostumbrado a darlo todo, desde el primer momento y trabajar del mismo modo, esté donde esté».

«Se viene lo más lindo y el equipo está preparado para lo que viene. Es comprensible que el aficionado esté nervioso, pero la realidad es que cuesta ganar a todos los rivales y hoy por hoy en el fútbol profesional es difícil ganar un partido. Y nosotros ganamos muchos esta temporada. En el fútbol, además, es más fácil defender que proponer. Y nosotros hemos elegido el camino más difícil: el de proponer. Y vamos a insistir en eso, que es lo que nos dio éxito y nos trajo hasta aquí», anuncia Berman.

Unos «privilegiados»

Los tres sueñan con dar el salto al fútbol profesional con el Efesé. «Aquí me he encontrado un club que en todos los aspectos es de fútbol profesional, en cuanto a afición, estadio, directiva y jugadores. Trabajamos cada día con la dedicación y los medios de un equipo de élite. Yo me siento en el fútbol profesional y esperamos que este trabajo nos lleve al sitio que queremos», comenta Félix Martínez.

«Viniendo de un Fabril no vives la realidad de un club de élite, aunque dependas del Deportivo. Estás con jugadores que llegarán, pero tú estás en un filial, con medios limitados. No eres élite. Sin embargo, desde el día 1 que llegué al Cartagena sí me sentí un privilegiado. Nos podemos comparar con un equipo de Primera o Segunda, por club, campos de entrenamiento y afición», aporta David Lastra, para quien el ascenso no lo es todo. «Cuando eres auxiliar, más allá de un ascenso, tu éxito es que Mario, Joao Costa y Fran salgan de aquí siendo mejores porteros y que Gustavo [Munúa] acabe satisfecho con mi trabajo. Creo que hemos generado un clima que a todos nos hace mejores y así hemos de seguir», remata Lastra.

«Nerviosa está la gente, no el plantel; estamos tranquilos»

Christian Berman, como el resto del cuerpo técnico del Efesé, prefiere mantener la calma con esta racha de 3 puntos de 15, que ha puesto en peligro el liderato. «Nerviosa está la gente que está fuera de este plantel. Hablo de gente que te puedes encontrar en la calle, en el periodismo o en las redes sociales. Estamos con mucha tranquilidad. Desde que llegamos todos coincidimos en que solo había un objetivo, el del ascenso, y estamos con todas las opciones. Nunca escondimos eso ni quisimos quitarnos presión», asegura el segundo de Munúa.