Fútbol | Segunda B

Santi Jara obliga a pensar en la remontada

Los jugadores del Cartagena se marchan, cabizbajos, tras el final del partido./FC Cartagena
Los jugadores del Cartagena se marchan, cabizbajos, tras el final del partido. / FC Cartagena

El gol del almanseño en el minuto 86 da esperanzas al Cartagena, que estuvo en la lona durante más de una hora en Valdebebas

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Está vivo el Cartagena. Y esa es una noticia fantástica, casi milagrosa, ya que durante una hora larga fue un equipo muerto en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, donde perpetró un partido lamentable en el momento cumbre de la temporada y fue barrido por el Real Madrid Castilla, mejor en todos los aspectos del juego durante los 90 minutos. Pero el fútbol casi siempre deja resquicios para la esperanza. Mientras haya vida hay una pizca de ilusión. Marcó Santi Jara, casi al alimón con Elady Zorrilla, cuando quedaban cuatro minutos y eso cambia el panorama de cara al encuentro de vuelta.

El 3-1 no es un resultado halagüeño. Lo normal es que le valga al filial blanco para colarse en la segunda ronda y deje un año más al Efesé en el pozo de la Segunda B. El de Munúa es un equipo tocado desde marzo, que fue tirando en la Liga para no despeñarse pero que este sábado, cuando lo serio arrancó, se pegó un castañazo de los que dejan huellla. Por momentos hizo el ridículo el cuadro albinegro, sin respuesta en el campo y sin respuesta en el banquillo, superados los futbolistas y el entrenador por un rival al que todo el mundo conocía.

3 Real Madrid Castilla

Luca Zidane, Dani Fernández, Fran García, Álex, Javi Sánchez, Martín Calderón (Jaume, 64), De Frutos, Seoane (Gelabert, 72), Dani Gómez (López, 80), Cristo y Fidalgo.

1 FC Cartagena

Joao Costa, Josua Mejías, Jesús Álvaro (Luis Mata, 22), Moisés, Ayala (Óscar Ramírez, 46), Cordero, Moyita, Vitolo, Aketxe (Antonio López, 77), Santi Jara y Elady.

GOLES
1-0, Dani Gómez (minuto 25). 2-0, Dani Gómez (minuto 33). 3-0, Cristo (minuto 36). 3-1, Santi Jara (minuto 86).
ÁRBITRO
Ruipérez Marín (manchegos). Amarillas a los locales Martín Calderón y Gelabert; y a los visitantes Vitolo y Josua Mejías. Doble amarilla y expulsión al visitante Moisés en el minuto 74.
INCIDENCIAS
Estadio Alfredo Di Stéfano de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. 3.500 espectadores, 500 de ellos llegados desde Cartagena.

Se entiende que Munúa –como todos los que habían echado un vistazo a cuatro resúmenes del Castilla en Youtube– también sabía que De Frutos era un avión por la derecha y que la conexión por dentro entre Cristo y Dani Gómez era el segundo mejor argumento ofensivo del equipo de Manolo Díaz. Seguro que lo sabía, pero el 3-5-2 que puso sobre el campo naufragó con estrépito, fundamentalmente desde que se tuvo que marchar lesionado a los 20 minutos el canario Jesús Álvaro. Entró Luis Mata y su espalda fue una autopista para De Frutos, que desnudó una y otra vez a Ayala, a quien encaró mil veces. Moisés, horroroso en otra tarde clave, y Vitolo tampoco supieron poner un tabique en su zona y por ahí también se desangró el Efesé.

Así fueron cayendo los goles de los locales. El primero, por dentro, con una pared antológica entre Cristo y Dani Gómez que el segundo culminó con un toque sutil. Cerca suya había cinco rivales. ¡Cinco! Ayala, Moisés, Luis Mata, Vitolo y Cordero. Los cinco se quedaron mirando. El segundo, que se veía venir, lo hizo de nuevo Dani Gómez. Pero todo el mérito fue de De Frutos, mucho más futbolista del buen futbolista que ya era hace un año en el Rayo Majadahonda. Destrozó a Ayala, incapaz desde el primer instante, y regaló el gol a su compañero. El tercero, a renglón seguido, fue calcado. En un contragolpe fulgurante de los blancos, De Frutos se la dio a Seoane, este a Dani Gómez y el ariete local, con todo el tiempo del mundo para pensar, cedió a la izquierda para que Cristo fusilara a Joao Costa, con las manos más blandas de todo el curso, por cierto.

Corta la hemorragia

En el descanso, por fin, reaccionó Munúa. Cambió el horripilante 3-5-2 por el 4-3-3 de todo el año. Quitó a Ayala y puso a Óscar Ramírez, quien tiró de veteranía y compromiso para sellar su banda. Algún día nos explicará Munúa por qué se pasó tanto tiempo en el banquillo este curso el lateral catalán. Es bastante difícil de digerir cuando nadie dio mejores prestaciones que él. Cortó la hemorragia el Cartagena, aunque no sabemos si porque le puso más coraje o simplemente porque los chicos del Castilla, con un botín tan valioso, entendieron que tocaba ser conservadores y guardar esa renta de tres goles.

El Cartagena quiso reaccionar tras el descanso, pero en ningún momento generó peligro. Moyita y Cordero se equivocaban una y otra vez en el pase. Vitolo abusaba del envío horizontal. Santi Jara no aparecía y Luis Mata no se atrevía. Con este panorama, Aketxe y Elady se desesperaban. Estuvo más cerca el 4-0 que el 3-1 en todo el segundo tiempo. Joao Costa lo evitó en la enésima internada de De Frutos.

El partido pedía la entrada de Rubén Cruz, por aquello de acumular gente con gol cerca de la meta de Luza Zidane, un espectador más. Él, en el campo. Y su padre, en un palco privado. Era una tarde feliz para la familia Zidane. Y para todos los madridistas que acudieron a Valdebebas. No sacó Munúa a su ariete suplente y las cosas se pusieron mucho peor cuando Ruipérez Marín expulsó a Moisés, temerario como de costumbre. Antes había perdonado la segunda amarilla a Vitolo, desbordado en cada acción.

Munúa quitó a Aketxe y puso a Antonio López, el séptimo defensa que utilizaba en el partido, para cerrar con un 4-4-1, evitar un cuarto tanto del Castilla y esperar que Elady cazara algún balón suelto cerca del área local. Pero Elady empezó a sentir calambres y jugó medio cojo los últimos diez minutos. La sensación entonces era que sería imposible marcar un gol en Valdebebas. Pero el filial blanco es vulnerable en defensa, le cuesta horrores terminar los partidos con la portería a cero y siempre surge alguna desconexión en su zaga. Y surgió a falta de cuatro minutos.

Bastó un pase de Cordero a la espalda de los centrales para que Santi Jara se plantara solo delante de Luca Zidane. Su trallazo a bocajarro lo despejó el meta local, pero el rechace le cayó de nuevo al extremo almanseño y, casi al alimón con un Elady Zorrilla a la pata coja, hizo un gol que da esperanzas a la afición albinegra.

Porque el estreno del Efesé en este 'playoff' fue lamentable, pero el 3-1 obliga a hacer un últimos esfuerzo. No se puede tirar la toalla. Quedan 90 minutos de eliminatoria y ganar 2-0 en casa al cuarto clasificado del grupo I de Segunda B no entra dentro del catálogo de las proezas. Es factible. Se puede.