Fútbol | 'Playoff' Segunda B

El Toralín, estación final

Julio Gracia se lamenta tras el final del partido./LOF
Julio Gracia se lamenta tras el final del partido. / LOF

Un Cartagena intenso y comprometido pero sin profundidad cae de nuevo ante la Ponferradina y dice adiós al sueño del ascenso

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Murió de pie el Cartagena en El Toralín, un campo que se antojaba imposible para una remontada improbable. Y terminó siéndolo. El Bierzo, lejano, frío y agreste, no es lugar para proezas. Es la Ponferradina una roca ante su público y era una pésima noticia plantarse allí con la obligación de anotar dos goles para pasar la eliminatoria. Porque allí no marca nadie desde el 17 de febrero. Y aunque el Efesé este sábado pudo hacerlo, sobre todo en dos grandes oportunidades de Moyita y Aketxe, Manu García podrá seguir proclamando a los cuatro vientos que nadie perfora su portería cuando juega como local. Todo estaba muy cuesta arriba y el Efesé, aunque fue intenso y le echó coraje, jamás estuvo cerca de remontar. Básicamente, porque para hacer el segundo antes debía hacer el primero. Y no tuvo profundidad ni claridad en los últimos metros para asustar muchas veces al portero de la Ponferradina.

1 SD Ponferradina

Manu García; Son, Trigueros, Jon García (Míchel Zabaco, minuto 80), Ríos Reina; Isi, Sielva (Saúl, minuto 52), Larrea, Dani Pichín; Bravo (Yuri, minuto 70) y Kaxe.

0 FC Cartagena

Joao Costa; Óscar Ramírez, Moisés, Ayala, Luis Mata; Cordero, Vitolo (Aketxe, minuto 63); Santi Jara (Julio Gracia, minuto 26), Fito Miranda (Paim, minuto 67), Moyita; y Rubén Cruz.

GOL
1-0, Isi (minuto 56).
ÁRBITRO
Busquets Ferrer (catalán). Amarillas a los locales Sielva y Kaxe; y a los visitantes Ayala y Julio Gracia. Expulsó al visitante Moisés por doble amarilla en el minuto 83.
INCIDENCIAS
El Toralín.Casi lleno. 8.362 espectadores, unos 250 de ellos llegados desde Cartagena.

Es el momento de tragar veneno y de analizar los errores cometidos. Pasó lo de siempre. El Cartagena hace muchas cosas bien. Pero no hace todas las cosas bien. Y por eso no sube. Porque este ascenso, el más difícil de todos, requiere que todo sea haga perfecto. Y aún siendo así, te puedes marcar un gol en propia puerta en el minuto 97, cuando ya lo tienes hecho, y querer morirte. Veníamos de ese punto de partida, desde el autogol de Míchel Zabaco en Majadahonda. Partiendo de ahí, una eliminación como la de este sábado -cocinada hace seis días en el Cartagonova y consumada en unas condiciones de extrema dificultad El Toralín- entra dentro de las cosas que te pueden suceder cuando compites cada año en el lodazal de la Segunda B.

Todos los que saben de fútbol y conocen bien las tres primeras categorías del balompié patrio coinciden en que lo más difícil que hay es ascender de Segunda B a Segunda. Que con un buen equipo es más fácil subir a Primera o (ya son palabras mayores) asomarse a posiciones europeas en la máxima categoría. Eso dicen Unai Emery, Paco Jémez o Asier Garitano, por citar algunos ejemplos. El caso es que el Efesé tiene un máster en decepciones. Conoce como pocos esa traumática sensación de pegarse la castaña del siglo cada mes de junio. El próximo curso será el octavo consecutivo en la tercera categoría. Que el tiempo vuela sin que nos demos cuenta. Y ahí seguimos. Donde toda la vida.

Oportunidad perdida

Duele especialmente que el Cartagena haya desaprovechado esta oportunidad porque este año contaba con la mejor plantilla de su historia en Segunda B, incluso superior hombre por hombre que la que ascendió hace diez años en Alcoy. Y, por supuesto, superior a la que la pasada campaña consiguió terminar la Liga regular en primera posición. Es muy difícil juntar a Elady, Santi Jara, Aketxe, Rubén Cruz, Moyita, Julio Gracia y Cordero en un mismo equipo de Segunda B. Y Belmonte los juntó. Y durante muchos meses la cosa pareció funcionar de maravilla. Todo empezó a torcerse en marzo y, de nuevo, en el 'playoff' apenas se vio al buen Cartagena que dominó el grupo IV entre octubre y marzo. Una lástima.

Este sábado, ante una Ponferradina con más oficio pero menos fútbol que en el Cartagonova, los de Munúa salieron con decisión y su plan pudo cuajar si a los ocho minutos Moyita hubiera superado a Manu García cuando se plantó solo delante de él. El jugador cedido por el Mallorca, muy lejos del jugador que fue hasta marzo, tiró al muñeco y desperdició la ocasión más flagrante de toda la noche. Como buen perro flaco que terminó siendo el Efesé se rompió Santi Jara, su mejor jugador en la fase de ascenso, antes de la media hora de juego.

Entró Julio Gracia, participativo y dinámico. Tocaba y mandaba el Cartagena, pero su juego carecía de profundidad. Como le pasó en muchas ocasiones a lo largo del curso (fue su principal defecto) le costaba un potosía traducir su dominio en llegadas claras. Mucha posesión pero escasas ocasiones de gol. Tardó demasiado en entrar Aketxe al campo en un partido que pedía un 4-4-2 a gritos. Y nada más entrar ya remató un buen centro de Luis Mata. Demasiado flojo, eso sí.

El problema es que cuando entró el ariete vasco ya había hecho su gol la Ponferradina. De la nada –en un saque de banda a priori intrascendente– vino el 1-0. Cazó la pelota en la frontal el ciezano Isi y la puso en la escuadra. Fue un golpe durísimo para los de Munúa, aunque en la práctica todo seguía igual. Quedama más de media hora y seguían haciendo falta dos goles. El toque de gracia llegó a falta de un cuarto de hora. Aketxe pudo meter a los cartageneros en la pomada, pero su libre directo dio en el larguero, con Manu García haciendo la estatua. Poco después volvió a ser expulsado Moisés y los minutos finales fueron un quiero y no puedo del Cartagena. Tras cinco agónicos minutos de tiempo añadido llegaron los momentos de las lágrimas y la despedida. Este viaje ha terminado. Este domingo empieza otro. Qué remedio.