Un paseo ante el Jumilla para volver a las nubes

Un paseo ante el Jumilla para volver a las nubes

Los albinegros logran su triunfo más cómodo del curso ante un inofensivo Jumilla

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Pareció en todo momento que el Jumilla era una auténtica nadería, un conjunto perdido, desconectado y con pie y medio en Tercera División. Dio la sensación de que el equipo del oriolano Pato tiró la toalla tras el 1-0, anotado por Aketxe cuando aún quedaban tres cuartos de partido por consumirse. Viendo lo que sucedió en la ventosa tarde del Cartagonova uno perfectamente podía pensar que el equipo visitante está cuatro o cinco escalones por debajo del local. Son sensaciones. Pero no realidades. Porque el Jumilla que fue arrollado por el Cartagena de cabo a rabo se presentaba en el recinto de Benipila tras una racha de un mes sin perder y después de completar un estupendo partido seis días antes contra el Extremadura. Claro que su plantilla no es gran cosa, pero tiene mérito que el Efesé anulara durante 90 minutos de un modo tan brutal a un más que digno colectivo de futbolistas de Segunda B. En esta categoría nadie se come a nadie. Y lo de este sábado fue una excepción. El Cartagena devoró al Jumilla.

3 Cartagena

Marcos; Óscar Ramírez, Moisés, Míchel Zabaco (Aguilar, minuto 62), Jesús Álvaro; Cordero, Chavero; Gaspar (Owusu, minuto 61), Rubén Cruz, Cristo; y Aketxe (Moussa, minuto 72).

0 Jumilla

Valens; Ceballos, Robles, Catalá, Andrés Sánchez (Titi, minuto 46); Cifu (Carlos García, minuto 24), Manolo; Txomin, Fran Moreno, Óscar Rico (Álvaro, minuto 46); y Caye.

GOLES:
1-0. Aketxe (minuto 17). 2-0, Ceballos, en propia meta (minuto 35). 3-0, Rubén Cruz (minuto 58).
árbitro:
Rives Leal (valenciano). Amarillas a los locales Rubén Cruz y Jesús Álvaro.
estadio:
Cartagonova. 4.600 espectadores.

El equipo albinegro estaba muy exigido. Llegaba a la cita ante el cuadro vinícola con esas apreturas que son cíclicas cuando en esta división no eres capaz de hacerte fuerte como local. Llevaban los de Monteagudo tres pinchazos seguidos en el Cartagonova (empates con Mérida y Granada B y derrrota ante el líder Marbella), por lo que que debía sumar los tres puntos de forma obligatoria contra el Jumilla. Era eso o adentrarse en una crisis en el peor momento posible. Era eso o pisar el fango de nuevo. Era eso o dar pie a que todo el mundo entendiera que los fantasmas del tramo final de la pasada campaña habían vuelto para quedarse de manera definitiva en el Cartagonova. Y pudo el Efesé con todo eso. Fue un completo.

Porque lo que era un partido muy comprometido acabó convirtiéndose en el encuentro más cómodo de la temporada para los cartageneros. Es cierto, eso sí, que nunca fue rival un Jumilla decepcionante, superado en todo momento por el cuadro de Alberto Monteagudo, que perdonó una goleada más abultada en el segundo tiempo y gustó a su afición después de los desencuentros de las últimas semanas. Con esta victoria y el empate del Marbella en Lorca, el Cartagena caza de nuevo a los malagueños y colidera la tabla en el grupo IV de Segunda. El Jumilla, por su parte, pone fin a una buena racha de cuatro jornadas sin perder y se complica un poco más la vida. Si hoy ganan Las Palmas Atlético o Córdoba B, los de Pato entrarán en zona de descenso directo a Tercera. El partido del próximo fin de semana en el Uva Monastrell ante el Real Murcia adquiere así para los jumillanos la dimensión de finalísima.

Aketxe, doce goles

Solo aguantó el Jumilla el primer cuarto de hora. En la primera jugada interesante de la tarde llegó el 1-0. Fue un golazo de Aketxe, quien golpeó seco y fuerte con la derecha y pegado al palo. Es el duodécimo gol del vasco. Marcó tras una gran jugada en el costado diestro entre Óscar Ramírez y José Gaspar. Ambos se entendieron muy bien cuando coincidieron en el Huesca hace dos años y ayer se vio por vez primera en el Cartagena algo de aquella conexión oscense. Lateral y extremo llevaron por el camino de la amargura a Andrés Sánchez en el primer periodo. Tanto es así que Pato dejó en el vestuario en el descanso al lateral zurdo murciano. Cristo perdonó el segundo y Valens, en una salida con los puños, impidió el doblete de Aketxe.

Así, el 2-0 de vino del modo más absurdo y cruel. Ceballos, excapitán del Cartagena y que volvía al Cartagonova dos meses después de su salida del club, marcó en su propia portería. La jugada no tenía más fuste que el de un pase muy largo y muy bombeado de Rubén Cruz hacia Cristo. Ceballos, incómodo durante toda la tarde, no midió bien y se confió demasiado. Quiso ceder con la cabeza al meta Valens en vez de conceder un córner o un saque de banda. El portero había salido a por ese balón aéreo sin ningún tipo de peligro. No avisó a Ceballos y el lío acabó con una estampa de patio de colegio. La pelota entró mansamente a puerta vacía.

Un solo equipo

Se le hizo muy largo el tramo final del primer acto al Jumilla, que se mantuvo con algo de vida durante un pequeño rato gracias a dos paradas de su portero, una a disparo de Cristo desde fuera del área y otra tras un testarazo cruzado de Chavero. Fue después de otro estupendo servicio desde la derecha de un superlativo Óscar Ramírez. En esos momentos, ya había un solo equipo sobre el campo. En el segundo periodo esa sensación fue a más con el paso de los minutos. El Cartagena se divertía y el Jumilla sufría.

Pato agotó los cambios en el descanso, síntoma de que no le gustaba nada lo que veía. Y la cosa no mejoró para los visitantes. Al revés: empeoró. Porque Rubén Cruz marcaba su sexto gol en sus primeros diez partidos con el Efesé. El de este sábado lo anotó rematando picado, de cabeza, un buen servicio desde la izquierda de José Gaspar. De este modo, el exterior cacereño se estrenaba como asistente en el Efesé.

Con el 3-0 y media hora de juego por delante, ya no hubo partido. Valens siguió salvando a los suyos, primero evitando que Rubén Cruz marcara de nuevo, en esta ocasión de tacón, y más tarde quitándose de encima un centro chut de Cristo que se fue envenenando por culpa del aire. Entraron con muchas ganas Owusu y Moussa y ambos tuvieron dos oportunidades fantásticas de hacer gol. Les falló el remate definitivo cuando, en ambos casos, estaban delante del meta Valens. Marcos, portero local, solo tuvo que hacer dos paradas en todo el encuentro, una para despejar un libre directo ejecutado por Carlos García y otra para repeler un disparo a quemarropa de Caye.

Más

 

Fotos

Vídeos