Fútbol | Segunda B

El Efesé choca contra el filial del Sevilla

Elady en una acción del encuentro./J. M. Rodríguez / AGM
Elady en una acción del encuentro. / J. M. Rodríguez / AGM

Los de Munúa no pueden contra el Sevilla Atlético (0-0), tras varias ocasiones de gol, pero suman 13 jornadas seguidas sin perder y le sacan 6 puntos al segundo y al tercer clasificado, el Recreativo y el UCAM

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Están cayendo -una detrás de otra- todas las maldiciones históricas en esta temporada fantástica que está completando el Cartagena, capaz de ganar este curso en sitios donde nunca lo había hecho, como Marbella, La Línea de La Concepción o Melilla. O de llevarse un derbi a domicilio remontando en un abrir y cerrar de ojos. Este colectivo de talentosos y esforzados futbolistas que dirige el uruguayo Gustavo Munúa sigue derribando murallas y destrozando todos los récords. Hay un dato que lo dice todo: el equipo albinegro suma ya 60 puntos cuando todavía quedan diez jornadas para el final de la Liga regular. Hubo muchas temporadas en las que acabó el campeonato por debajo de esa cifra.

0 FC Cartagena

Joao Costa; Orfila, Moisés, Ayala, Jesús Álvaro; Vitolo; Moyita, Gracia (Cristo, minuto 81), Cordero (Fito Miranda, minuto 58), Elady; Aketxe (Rubén Cruz, minuto 74).

0 Sevilla Atlético

Javi Díaz; Cera, Berrocal, Amo, Chacartegui; Genaro, Traoré; Javi Pérez, Mena (José Carlos, minuto 88), Diego García (Maleck, minuto 74); Pejiño (Javi Vázquez, minuto 74).

Árbitro:
Sureda Cuenca (balear). Amarillas a los locales Aketxe y Jesús Álvaro; y a los visitantes Traoré, Berrocal, Chacartegui, Pejiño y Mena.
Incidencias:
Jornada 28 del grupo IV de Segunda B. Estadio Cartagonova, ante 10.150 espectadores. La mejor entrada de la temporada.

Hay, sin embargo, una última maldición que se resiste y que ayer no desapareció para siempre. Es esa que dice que cuando en el Cartagonova hay pocas butacas vacías el equipo es incapaz de ganar. Si hay fiesta en la grada, esta no suele trasladarse al césped. Así se escribe la historia del fútbol local y habrá que esperar a una próxima ocasión para alejar también de nuestras vidas a estos fantasmas -los del fracaso en las grandes citas- que nos persiguen desde tiempos inmemoriales.

Respondió la grada, con más de 10.000 espectadores que empujaron de lo lindo, especialmente en el tramo final del partido. No estuvo fino el equipo, gris durante tres cuartas partes del duelo y vigoroso y decidido en el último cuarto de hora, cuando se desató en busca de un gol que no encontró. Sobre todo lo buscó en los diez últimos minutos, brillantes unos en ataque y otros en defensa. Ahí sí vibró el personal.

Porque hay que darle su mérito al filial del Sevilla, por supuesto. Sigue siendo talismán el Cartagonova para el segundo equipo nervionense, que difícilmente sale con el rabo entre las piernas cuando visita el recinto de Benipila. Ayer, los muchachos que dirige Luci Martín completaron un brillante ejercicio defensivo y dieron algún susto al meta Joao Costa. Especialmente loable fue lo que consiguieron los sevillistas en los diez últimos minutos, manteniéndose en pie ante la sacudida final de un brioso Efesé. No es sencillo aguantar erguido ante el líder. Y menos en su campo, con la grada encendida y jugadores como Elady, Moyita, Fito Miranda o Rubén Cruz cargando con todo. Los locales acariciaron el 1-0 en ese arreón definitivo. Pero no lo encontraron, en parte por el excelente compromiso defensivo de todos los jugadores sevillistas.

Puede más

Es cierto que no se puede ganar siempre y que en Segunda B cada partido es una guerra. Pero también es verdad que ayer el Cartagena desperdició una oportunidad de oro para dar un zarpazo casi definitivo. Ganando hubiera dejado a ocho puntos de distancia a Recreativo y UCAM. Es decir, el margen de error de los albinegros en las diez últimas jornadas hubiera sido de tres encuentros. Música celestial con la primavera a las puertas. Pero solo empató y el colchón es de seis puntos. Está muy bien, desde luego. Pero no son ocho. Siempre se quiere más. Y este equipo puede más.

Se han acostumbrado los pupilos de Munúa a sacar los partidos a base de arreones. Son tan buenos que no necesitan completar siempre un partido redondo, como ante el Ibiza o el UCAM. Contra el Murcia y el Melilla les bastó con un arreón para remontar y sumar los tres puntos. Lo mismo había sucedido en los dos últimos choques en el Cartagonova, frente a Jumilla y Atlético Malagueño. Y ayer, aunque casi se repite la historia, a los albinegros no les alcanzó con su sacudida final.

Fueron esos diez minutos finales los únicos en los que reconocimos a ese Cartagena que enamora a los suyos y lleva al límite a los contrarios. Mejorado por los cambios de Munúa -intenso Rubén Cruz, peligroso Fito Miranda y activo Cristo Martín-, los locales atrincheraron al Sevilla en su área y tuvieron tres o cuatro claras oportunidades de gol. La mejor fue de Rubén Cruz, con un cabezazo a bocajarro que leyó muy bien Javi Díaz, meta visitante.

Lo tuvo Elady, quien ayer se quedó en blanco porque es imposible marcar todos los domingos. Pero rozó el gol con dos derechazos desde la frontal. Fito Miranda, con un zurdazo con efecto que se envenenó, también se acercó al 1-0. Pero el que más cerca lo tuvo fue Moyita, quien se encontró un balón botando en el área chica y lo echó por encima del larguero. Antes había obligado al meta sevillista a realizar la parada de la tarde. El rehabilitado Cristo tuvo la última, pero su disparo fue a las manos de Javi Díaz.

Antes de ese zarandeo final vimos muy poca cosa. Un testarazo sucio de Aketxe al borde del descanso y una clara ocasión de los andaluces. El chut de Pejiño lamió el poste en la mejor llegada de los visitantes. En un primer tiempo tedioso y plano, como una canción de Beret, una arrancada del lateral visitante Chacartegui que acabó sin remate fue lo más vertiginoso. Es decir: no pasó nada, como en una canción de Beret.