Fútbol | 'Playoff' de Segunda B

El Efesé cambia su historia

Rubén Cruz celebra un gol./Pablo Sánchez / AGM
Rubén Cruz celebra un gol. / Pablo Sánchez / AGM

Logra una remontada para el recuerdo ante el Real Madrid Castilla y le da a su gente una de las alegrías más sonadas de la última década

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

El Cartagena no está muerto. Al contrario, está más vivo que nunca. Remontó anoche rompiendo todos los pronósticos y toda la lógica 'futbolera' en un Cartagonova a rebosar, desarmando a un Real Madrid Castilla que no fue ni la sombra del equipo matador del partido de ida, y jugará las semifinales del 'playoff' de ascenso. Quedan cuatro estaciones por recorrer todavía para tocar la gloria, por más que la celebración que vimos anoche a orillas de Benipila se pareciera mucho a la de un éxito histórico. Pitó el árbitro y el éxtasis se apoderó del estadio como nunca antes. Fue la primera remontada que ve el Cartagonova, que ya tiene 31 años de vida. Normal que el personal se volviera loco. No era para menos. Además, el Efesé de Munúa se convirtió en el primer equipo en la historia de las fases de ascenso a Segunda que remonta un 3-1 con este formato, instaurado en 2005.

2 FC Cartagena

Joao Costa; Ramírez, Mejías, Antonio López; Luis Mata; Vitolo, Cordero; Jara, Moyita (Fito Miranda, minuto 77), Elady (Julio Gracia, minuto 90+); Rubén Cruz (Aketxe, minuto 78).

0 Real Madrid Castilla

Luca; Dani Fernández, Álex, Javi Sánchez, Fran García; Jaume (Augusto, minuto 55), Martín (César, minuto 73); De Frutos, Cristo, Fidalgo; Dani Gómez (Seoane, minuto 45).

GOLES
1-0, Elady (minuto 2). 2-0, Cordero (minuto 12).
Árbitro
Santos Pargaña (comité andaluz). Amonestó a los locales Cordero, Moyita, Vitolo y Rubén Cruz; y a los visitantes Jaume y Cristo.
Incidencias
Estadio Cartagonova. Vuelta de la primera fase del 'playoff' de ascenso, ante 14.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del utrerano José Antonio Reyes. El público recibió al equipo con el saludo vikingo, con globos, pancartas y cantando el himno. Al final del partido, hubo invasión de campo para festejar el pase.

Al Efesé le va la marcha. Se levanta cuando nadie lo espera. A su afición, castigada con tantos con palos, fracasos y decepciones que dan para escribir un libro (o dos), también. Solo así se entiende la locura de esta semana, con colas de dos horas desde el lunes hasta el sábado para comprar entradas. Solo así se comprende cómo la gente se echó ayer a la calle desde primera hora de la mañana, enfundada en sus camisetas y pintando de albinegro cada rincón de la ciudad. Y sólo así se puede explicar lo que se vivió ayer en el Cartagonova. La hinchada local, en estado febril desde mucho antes de que la pelota echara a rodar, llevó en volandas a su equipo, al que le bastaron doce minutos para remontar la eliminatoria. Increíble. Para frotarse los ojos. Para pellizcarse una y mil veces.

Salida apoteósica

El primer cuarto de hora que completó el Cartagena está en el manual de las remontadas balompédicas. No sé si alguien ha escrito alguna vez semejante cosa, pero todos sabemos que para darle la vuelta a un 3-1 hay que saltar al terreno de juego a apretar al rival en su campo, poner las revoluciones a todo trapo, mostrar pierna dura y demostrarle al oponente que vas en serio. Si el que está delante es un equipo filial, como era el caso, ración doble de todo esto.

En la primera jugada del encuentro, con solo 35 segundos transcurridos, ya pisó el área Elady. En la segunda, pasados dos minutos, vino el primer gol. Santi Jara la puso perfecta al segundo palo y por allí apareció volando Elady, para cabecear y batir por bajo a Luca Zidane. La grada, que ya venía encendida de casa, explotó. Poco después, el segundo. Fue en el primer córner de los locales, en el que Santi Jara la puso en la cabeza de Rubén Cruz y el utrerano, hercúleo desde el primer hasta el último minuto, cabeceó de manera impecable. Luca Zidane respondió con una parada de puros reflejos, pero Cordero apareció para cazar el rechace y anotar un gol que, sumado a los dos de Elady (uno en Madrid y otro en Cartagena), daría a la postre la clasificación a los de Munúa.

Era, sin duda, el guion soñado. Y posiblemente inesperado. Posiblemente, ninguno de los 14.000 espectadores que veían el choque desde la grada habría apostado porque el Cartagena iría ganando 2-0 antes del minuto 15. El Castilla no se enteraba de la película y el Efesé, en estado de gracia, perdonó el tercero en una gran jugada personal de Rubén Cruz, quien le robó la cartera a un pueril Álex y enfiló el área como si fuera un extremo. La puso en el primer palo y Moyita, con todo para marcar, la echó fuera.

Sin trabajo para Joao Costa

Poco a poco fue recomponiéndose el cuadro de Manolo Díaz, aunque le costaba horrores pisar el área de Joao Costa. Los visitantes sentían en cada acción a los locales. Había entradas duras y mucho pique verbal. En el cuerpo a cuerpo siempre se imponían los de Munúa, aunque tanto ímpetu hizo que todos los centrocampistas del equipo, Vitolo, Cordero y Moyita, vieran tarjeta antes del asueto. Tocaban los blancos (ayer de rojo) pero no chutaban con peligro.

En el segundo acto empezaron a tocar más por el centro Martín Calderón y Jaume Grau, ayudados por Seoane, quien entró en el descanso por Dani Gómez. La mejor noticia para los de Munúa era que no aparecían ni Cristo ni De Frutos, dos futbolistas que posiblemente jueguen el año que viene en Primera División. Y eso mejoraba el escenario. No chutaba a puerta el Castilla, aunque con el paso de los minutos sí que fue apoderándose de la posesión de la pelota y metiendo algo de miedo con las internadas de Gelabert y Augusto, los jugadores que entraron de refresco en el segundo periodo. Joao Costa, no obstante, no tuvo que hacer ni una sola parada.

Perdona el Efesé

Por el contrario, sí que estuvo cerca el 3-0. Cordero, después de una gran dejada con la cabeza de Rubén Cruz, le pegó más fuerte de lo debido al borde del área pequeña y la pelota se le fue al larguero. Luego, ya con Fito Miranda y Aketxe en el campo en el sitio de unos fundidos Moyita y Rubén Cruz, el primero obligó a Luca Zidane a realizar una buena estirada. Sacaba córners el Cartagena y llegaba con peligro por ambas bandas, cómodos Santi Jara y Elady mientras les duró la gasolina.

Al final, como es lógico, hubo que sufrir. Los albinegros tiraron de veteranía y pusieron en práctica ese otro fútbol que tan poco gusta a los puristas y que tanto se ve en Segunda B. Cuando acaba la Liga regular y estamos en 'playoff', también hay ración doble de esto. Perdió tiempo el equipo de casa, se formaron un par de tánganas que cortaron el ritmo y apenas se jugó en esos últimos minutos. Fueron una dulce agonía para una grada que creyó en la remontada y tuvo su remontada. Fue su gran noche y la celebró como se merece. Hoy eso ya es pasado. Hoy, toca pensar en el próximo rival, que será el Hércules, el Logroñés o la Ponferradina. Esto sigue. El Cartagena está vivo. Merecidamente vivo. Se aferró a un imposible y lo hizo posible. Milagroso. Maravilloso.