Fútbol | Segunda B

El Efesé humilla al Ibiza

Rubén Cruz, jugador del FC Cartagena, celebra el gol./Antonio Gil / AGM
Rubén Cruz, jugador del FC Cartagena, celebra el gol. / Antonio Gil / AGM

El Cartagena se da un festín ante los de Andrés Palop, en depresión, con un contundente 6-0 y una gran actuación de Moyita y Jesús Álvaro; los de Munúa prolongan la alegría de hace una semana en el derbi

RUBÉN SERRANOCartagena.

Un equipo hay que 'cocinarlo' a fuego lento: requiere tiempo, paciencia, golpes y mucha tranquilidad hasta que sale como resultado un proyecto, un ideario futbolístico. Y eso es lo que se vio este domingo en el césped del Cartagonova, a un Cartagena totalmente construido, trabajado y acostumbrado a jornadas de altos vuelos, frente a un Ibiza deprimido, descosido, novato, con mucha billetera pero al que le queda demasiado que aprender y corregir para competir de tú a tú contra los grandes rivales de la categoría. Sin hoja de ruta, de poco valen los futbolistas con mucho currículum. El Efesé humilló al cuadro ibicenco, en un partido redondo, con una exhibición coral durante noventa minutos y un recital como pocos esta temporada. Los de Munúa, serios y contundentes, prolongaron la alegría del derbi con un 6-0.

6 FC Cartagena

Joao Costa; Ramírez, Antonio López, Ayala, Jesús Álvaro; Vitolo (Fito, 67); Jara, Cordero, Gracia, Moyita (Elady, 60); Aketxe (Rubén Cruz, 62).

0 UD Ibiza

Álex, Grima, Gonzalo, Verdú, Candelas; Cirio, Chavero, Iosu, Serra (García, 45); Armenteros (Cristian, 45) y Rodado (Germán, 68).

Goles:
1-0, Santi Jara (37); 2-0, Jesús Álvaro (39); 3-0, Moyita (48); 4-0, Aketxe (57); 5-0, Rubén Cruz (64); 6-0, Santi Jara (73).
árbitro:
Fernández Cintas (andaluz). Amarillas a los locales Antonio López y Santi Jara; y a los visitantes Candelas y Verdú.
Incidencias:
Estadio Cartagonova, ante unos 6.000 espectadores. Mucho viento y césped en perfectas condiciones.

El Cartagena exhibió un juego de muchos quilates. Sin rastro de la resaca del derbi, y con la novedad de Julio Gracia en el 'once' titular, los de Munúa dieron un auténtico recital ante el Ibiza. Un meneo como pocos este curso: los jugadores interpretan al pie de la letra la banda sonora albinegra, basada en la posesión del balón, el dinamismo y la armonía contagiosa de Moyita, un futbolista impropio de la categoría. El de Osuna no tardará en abandonar la Segunda B si continúa dando recitales como el de este domingo. Con sus arrancadas, trituró a su pareja de baile (Fran Grima), abrió grietas en la defensa ibicenca y puso mucho de su parte para que la primera parte del Efesé rozara la matrícula de honor.

El equipo albinegro solo supo dar caviar a sus aficionados. Lo tuvo claro desde el principio, con un fútbol fluido y dinámico que sorprendió a un Ibiza más ofensivo de lo esperado. Andrés Palop apostó por un esquema 4-4-2, pero lo cierto es que Armenteros y Rodado pasaron de puntillas por el césped, una alfombra verde. Cirio, desde el lado izquierdo, sí fue de los pocos que quiso estirarse y salir de su rancho, delimitado pero mal protegido por Candelas. El ex lateral del Efesé pasó un mal trago cada vez que Santi Jara tenía la pelota; por su costado, el propio Jara, Ramírez, Gracia y hasta Cordero entraron como cuchillo en mantequilla.

La pareja de laterales del Ibiza, realmente, fue de chiste. Un error tras otro, un caramelo en las botas de Jesús Alvaro. Lo del canario fue un escándalo: dos asistencias y gol en un partido redondo. A la media hora le sirvió en bandeja un balón a Jara, para prolongar su racha goleadora (ya marcó la semana pasada en la Nueva Condomina) con un pelotazo potentísimo. En el siguiente parpadeo, otro colapso del lateral Grima terminó en gol: Aketxe le robó la cartera, vio llegar por el retrovisor a Jesús Álvaro y, como un avión, pisó el área y definió al primer palo.

Con 2-0 al descanso, lo mejor estaba por llegar en el segundo acto. El Ibiza fue un saco roto, un equipo descosido y sin alma que se marchó humillado del Cartagonova. Pocos rivales en el grupo IV ponen las cosas tan fáciles: es imposible competir con una defensa de risa. Un balón suelto en el área lo cazó Moyita, para poner el 3-0 en el minuto 48 y coronarse como el mejor futbolista del partido. Cada acercamiento asfixiaba un poco más a los de Palop, cabizbajos, superados, sin reacción. Como ejemplo, el 4-0. Un balón suelto de Ayala sin maldad, para dejar en evidencia a Grima y solo Jesús Álvaro, con tiempo para tomar el sol y asistir a Aketxe en el segundo palo.

Fruto de esa atmósfera depresiva del Ibiza, con el propio Andrés Palop atónito, hasta se contagió Chavero, probablemente el jugador con más magia de la platilla; Rubén Cruz le robó la cartera en el área y la jugada terminó en saque de esquina. El utrerano cabeceó al primer palo el envío posterior. Sin oposición alguna en el horizonte, Jara también hizo el segundo de su cuenta, con un tiro desde fuera del área para poner el 6-0. Hasta Joao Costa pudo exhibirse, con una 'palometa' a mano cambiada tras una falta de Cirio, uno de los pocos que mantuvo la compostura. Pocas veces asiste uno a un espectáculo así en Segunda B. Una humillación de libro al Ibiza, un rico en depresión. La billetera no lo es todo.

 

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