Tres puntos de pico y pala

Vitolo maneja el balón durante el partido ante el San Fernando./Antonio Gil / AGM
Vitolo maneja el balón durante el partido ante el San Fernando. / Antonio Gil / AGM

El Cartagena vence al sorprendente San Fernando en un partido discreto desatascado con un gol en propia y otro de Jara; los de Munúa acumulan cuatro victorias seguidas en el Cartagonova y recortan dos puntos al líder Melilla

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Hizo los deberes el Efesé en una tarde noche extraña, en la que fue claramente superado por el San Fernando en el primer tiempo y al final, lanzado por un cómico gol en propia meta del visitante Diego Simón, incluso perdonó una goleada. Segunda B pura. Santi Jara hizo el segundo y Rubén Cruz, el tercero. Aunque al utrerano le anularon el tanto por un fuera de juego que no era. Eso sucedió en los últimos minutos, plácido y luminoso como el domingo que despidió el puente de la Constitución y la Inmaculada. Pero eso no cambia lo que pasó antes. Porque no fue una victoria cómoda ni un encuentro sencillo para el Cartagena. Al revés. El San Fernando lo llevó al límite, le quitó la pelota muy arriba y durante una hora larga consiguió que el 0-1 estuviera más cerca que el 1-0.

2 FC Cartagena

Joao Costa; Ramírez, Moisés, Ayala, Jesús Álvaro; Vitolo; Jara, Cordero, Gracia (Elady, 71'), Moyita; Aketxe (Rubén Cruz, 82').

0 San Fernando CD

Gálvez; Gabi Ramos, Colo, Oca, Diego Simón; Raúl Palma, Bruno (Manu Ramírez, 76'); Pedro Ríos, Carri (Jacobo, 76'), Pablo Sánchez (Buba Bakari, 67'); Pau Franch.

Goles:
1-0, Diego Simón (minuto 63, en propia puerta); 2-0, Santi Jara (minuto 79).
Árbitro:
Muñoz Pérez (colegio valenciano). Amonestó a los locales Moyita y Julio Gracia y a los visitantes Gabi Ramos, Colo y Pau Franch.
Incidencias
Estadio Cartagonova, ante unos 5.500 espectadores. Antes del partido, se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Alejandro Sagarduy, segundo jugador con más partidos en la historia albinegra. Soltaron palomas blancas y los jugadores mostraron una pancarta. Césped muy resbaladizo, por el riego y la humedad.

Todo cambió en el minuto 63, en una jugada estrambótica que resume a las mil maravillas cómo es la Segunda B y qué necesario es para todos abandonar de una vez por todas esta categoría, en la que el Cartagena lleva sufriendo toda la vida. Era el primer córner a favor de los locales en toda la tarde. Y el dato da una idea de lo poco que había hecho en ataque el equipo de Munúa en la primera hora de partido. Santi Jara se encontró con que Moyita le pasaba el balón sin esperarlo, cuando él corría hacia la esquina.

Estuvo listo el exterior almanseño y se sacó un centrito flojo con el exterior que llegó al segundo palo. No había peligro, pero el lateral visitante Diego Simón se puso nervioso, perdió la concentración, midió mal y en su intento de quitarse la pelota de encima la lió parda. Menudo quilombo montó él solo. Quiso echar la pelota a córner y lo que acabó haciendo fue cabecear al fondo de las mallas, para desesperación de sus compañeros y jolgorio de los rivales. La grada no se lo creía. Menudo regalo. Y el Cartagena agradeció el presente. Desde ese momento, los albinegros recuperaron sensaciones. Y los esforzados chicos del San Fernando, que habían metido el miedo en el cuerpo a la parroquia local en varias fases del partido, empezaron a entender que las cosas iban a cambiar y que sería casi imposible rascar algo del Cartagonova.

El robo de Fito

Santi Jara, después de un robo de Fito Miranda a Raúl Palma en la salida de balón, anotó el 2-0 y dejó resuelto un partido que empezó torcido y terminó con una sonrisa dibujada en el rostro de los seguidores cartageneristas. En esa acción se equivocó gravemente el jugador visitante, pero también hay que darle mucho mérito a Fito Miranda, quien acababa de entrar en el campo sustituyendo a Moyita y salió a morder. Literalmente. Como debe ser. Y luego, en la finalización de la jugada, fue generoso y optó por pasar a Santi Jara, que estaba solo, en vez de rematar él a portería.

En este sentido, como ya ha pasado en bastantes ocasiones a lo largo de esta primera vuelta, los tres albinegros que salieron desde el banquillo volaron y quisieron comerse el mundo en los pocos minutos que Munúa les dio. Ya saben que para reconocer a un equipo campeón hay que mirar al banquillo. Y no al terreno de juego. Ningún equipo de Segunda B, salvo el Racing de Santander, puede meter de refresco a tipos de la calidad de Rubén Cruz, Elady y Fito Miranda. Si además están comprometidos, no bajan los brazos y demuestran la actitud, es difícil que los puntos se escapen. Y este domingo no se escaparon.

Sufrimiento inicial

Todo esto dejó en nada el notable primer tiempo del San Fernando, un buen colectivo de jugadores en los que se mezcla perfectamente la veteranía de Pedro Ríos, Bruno Herrero y Pablo Sánchez con la juventud de Raúl Palma, Colo y Carri. Demostraron los isleños por qué este domingo, antes del pitido inicial, sumaban los mismos puntos que el Cartagena, cuando la Navidad está a la vuelta de la esquina. Llegaba el cuadro gaditano con una fabulosa marca como visitante, sin perder desde la jornada tres en Sevilla. Lo hicieron muy bien en el Cartagonova, a pesar de que se marcharon de vacío. Acumularon mucha gente en el campo rival y tuvieron dos o tres ocasiones muy buenas para adelantarse en el marcador.

Contaron, eso sí, con la colaboración de la zaga local en un pésimo primer tiempo de Moisés y Ayala. El segundo lo compensó tras el descanso. Carri, con un libre directo que no entró de milagro, dio el primer susto. Luego, tras un centro desde la derecha de Pedro Ríos, de nuevo Carri pudo marcar. Remató con la pierna izquierda y el balón se estrelló en el lateral de la red. Del primer tiempo de los de casa, solo se pueden rescatar los cinco últimos minutos. La pierna dura de Cordero, el trabajo de Vitolo y un par de escaramuzas de Julio Gracia bastaron para que el San Fernando, por vez primera, sintiera algo de vértigo en un escenario grande de la categoría como es el estadio del Efesé. El chico cedido por el Betis, tras una pared con Moyita en la frontal, despidió el primer acto con la mejor oportunidad. En la última jugada del primer periodo llegó la primera ocasión del Cartagena.

Cambia el decorado

Mejoraron las cosas después, sobre todo a raíz del 1-0, uno de esos goles que difícilmente volverán a verse en el Cartagonova. El golpe fue duro y lo acusó un San Fernando que unos minutos antes también celebró un tanto, de Pau Franch en un córner muy bien puesto por Bruno Herrero, que no subió al marcador por falta previa de Colo a Aketxe. Otro susto. Y uno más, aún con 0-0, llegó con un testarazo de Oca que se marchó por encima del larguero.

Con el 2-0, todo fue coser y cantar. Hubo tiempo para que los suplentes se dieran su pequeño festín. Sobre todo, Rubén Cruz, quien mereció un gol que marcó dos veces y dos veces se lo negó el árbitro. Y se fue rápido al vestuario, taciturno. Es normal. Un depredador como él no se conforma con jugar ocho minutos y ver cómo pasan las jornadas y su cuenta anotadora solo registra tres dianas. Pero esto es lo que hay ahora mismo. Y todos saben (él también) que para ascender todos serán necesarios y todos tendrán su momento en una temporada a la que todavía le quedan seis meses. Una vida entera.

 

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