Cristo, 211 días sin fútbol

Cristo Martín, el pasado miércoles en el terreno de juego del Cartagonova. / antonio gil / agm
Cristo Martín, el pasado miércoles en el terreno de juego del Cartagonova. / antonio gil / agm

Siete meses después de romperse el tendón de Aquiles, confiesa que «lloré mucho» y que ve «la luz al final del túnel»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

«Llevaba siete semanas perfecto, sin notar ningún dolor y con unas sensaciones muy buenas. Después de una temporada muy complicada en lo personal, me encontraba muy bien, mejorando y disfrutando. Y, de repente, me rompí en un entrenamiento». Fue el pasado 2 de mayo -«se me ponen los pelos de punta cuando escucho 2 de mayo», reconoce- y desde entonces han pasado 211 días. Mucho tiempo alejado de todos los focos. Casi siete meses apartado del fútbol. Un tendón de Aquiles roto, en el momento más inoportuno, abrió las puertas del infierno para Cristo Martín (Santa Cruz de Tenerife, 1987).

«El máximo tiempo que había estado lesionado era un mes y medio. Cosas sin gravedad siempre. Y con esta lesión, que es muy complicada, ya llevo siete meses», cuenta Cristo a 'La Verdad'. Durante la charla, que tuvo lugar el miércoles en la zona mixta del estadio Cartagonova tras la comparecencia de su amigo Vitolo, el atacante canario se emociona varias veces hablando de su lesión y del calvario que le ha tocado vivir desde mayo hasta ahora.

«Lo que más me ha costado ha sido estar fuerte de cabeza. Llevo un año sin ir a mi casa. El verano me lo pasé entero aquí, echado en el sillón y viendo en la tele como la gente pasaba sus vacaciones en la playa. Durante tres meses toda mi vida se resumió en ir de la cama al sillón y del sillón a la cama, sin pasar ni siquiera por la cocina. Ha sido muy desesperante y he llorado mucho, pero ahora que veo el final de todo el proceso estoy feliz. Ya solo veo la luz al final del túnel», explica el jugador tinerfeño, que este año cumple su cuarta temporada en el Efesé y tiene contrato hasta el 30 de junio de 2020.

«Durante tres meses mi vida era ir de la cama al sillón y del sillón a la cama. Fue muy desesperante»

El Aquiles es el tendón más potente del cuerpo. Tiene la función de levantar el talón del suelo durante la marcha realizando un impulso sobre la parte delantera del pie. Además, es básico para la carrera, pues trabaja en la sucesión de saltos llegando a soportar hasta 12,5 veces el peso corporal. Para un deportista, sufrir una tendinitis es ya un suplicio. Pero romperse el tendón, como le sucedió hace siete meses a Cristo, es directamente una tragedia.

«Voy a ser honesto y no voy a hacer el ridículo. Si no estoy bien, no voy a pedir que me den la ficha»

«Sé lo que supone. Hay futbolistas que se rompieron el Aquiles y no volvieron a jugar. Yo he hablado mucho estos meses con tres antiguos compañeros del Tenerife, de categorías inferiores y del filial, que se lo rompieron. Dos pudieron seguir jugando al fútbol y uno se tuvo que retirar. Yo voy salir para adelante, más pronto o más tarde. Pero tengo claro que voy a jugar unos cuantos años más al fútbol. He jugado de titular en todos mis equipos y apenas he pasado por el banquillo. Nunca me he visto así, pero el fútbol me gusta demasiado y me llena mucho. Es mi vida. No voy a permitir que esto termine con 31 años», dice convencido.

15 de enero, fecha clave

¿En qué fase de la recuperación se encuentra? «Va algo más lento de lo esperado. Xavi Torres, que juega en el Elche y se lo rompió en 2013, estaba corriendo a los seis meses. Y yo, aún no. Lo intenté hace unas semanas y tuvimos que parar. En unos días voy a empezar a correr y ahora llega el momento decisivo. El médico y los fisios me dicen que ahora tengo que soportar el dolor y que mantenga la calma, aunque las sensaciones sean malas. Ahora mismo, es más fácil que se rompa el otro Aquiles que el que tengo operado. Mi reto es estar el 15 de enero entrenando con mis compañeros. Ese día no estaré al 100%, lógicamente. Pero quiero estar y, poco a poco, ir recuperando todo lo demás. Si llega en febrero, perfecto. Si es en marzo, igual. Pero voy a pelear para que sea cuanto antes y para volver a jugar esta temporada», contesta el futbolista canario.

«Todas las noches visualizo mi regreso. Sueño con que salgo al campo y ganamos. Faltan 45 días para ello»

Cristo pasó de ser el 'jugador franquicia' del Efesé, que lo pudo retener pese a las importantes ofertas del Murcia y el Extremadura, a ser olvidado por todo el mundo. Gajes del oficio, acepta. «En el fútbol solo existe el día a día. La gente se olvida de ti si no te ve. El otro día, después del 6-0, un aficionado me dijo que ahora no hace falta que vuelva. Que el equipo funciona. El primero que quiere volver soy yo. Y voy a intentar aproximarme mucho al nivel que tenía antes de romperme. Lo que más me fastidia es no poder ayudar a mis compañeros y al club que me paga dentro del campo. Que la gente se haya olvidado de mi o no salir en las portadas me da igual. No soy de redes sociales. No me interesan. Quiero volver porque esta es mi vida», insiste.

Los primeros meses fueron los más duros. «Hasta me cansé de ver todos los partidos del Mundial. No he podido andar y no he podido hacer una vida normal. No he visto a mi familia ni a mis amigos de Tenerife. Me he visto en una situación mala. Me he visto fuera de todo, del fútbol y de la sociedad. Luego, al empezar la recuperación, la cosa cambia. Siempre para bien. Empecé a ir hasta tres veces al día a la piscina. Luego, muchas horas en el fisio. Y he intentado estar cerca del vestuario».

Feddal y Xavi Torres

Se ha preocupado por conocer todo sobre su lesión y saber cómo le fue a futbolistas de élite que también se rompieron el Aquiles. «Contacté con Feddal, del Betis, y me ha dado ánimos y me ha dicho que al final se sale. A través de Gonzalo Verdú hemos hablado con Xavi Torres. Todos coinciden en que es una lesión en la que hay que trabajar mucho y tener paciencia. Si ellos han salido, ¿por qué yo no voy a salir? El doctor Pedro [Martínez Victorio], y los fisios Paco, Andrés y Raúl me han ayudado mucho. Y juntos vamos a volver. Estoy seguro. Ahora estamos potenciando la zona y queremos empezar a correr», señala el tinerfeño.

Toca empezar de cero. Y está preparado para iniciar un camino que tendrá muchos baches. «Parezco una cosa rara corriendo. Me siento muy torpe. Eso pasará, espero. Ahora toca soportar el dolor y olvidarse del miedo. Siempre está esa sensación de que parece que va a volver a romperse el tendón. Pero el 80% de la recuperación de una lesión está en la cabeza. Si uno quiere recuperarse, se va a recuperar. El tono físico y el balón son cosas que no me preocupan. Eso lo recuperaré fácil. Yo quiero estar listo, para competir, el 15 de enero. Faltan 45 días», se anima.

La ficha, en al aire

Para que Cristo vuelva, tiene que irse un compañero, con ficha senior, antes del 31 de enero. En el club no han tomado aún ninguna decisión al respecto. «El primero que va a ser honesto, conmigo mismo y con el club, voy a ser yo. Si no estoy bien, no voy a permitir que me den una ficha. Pero si estoy bien, voy a pelearlo al máximo», avanza. ¿Y quién sale? «Es una situación complicada, pero también es algo normal del fútbol. Yo no voy a hacer el ridículo. Si vuelvo es para ayudar a los compañeros a conseguir el ascenso. Yo quiero estar al 100% a finales de enero. Si no es así, será en febrero. Como muy tarde, en marzo. Pero voy a estar bien. Eso seguro», responde Cristo.

El último 'playoff' fue para él una pesadilla. «El momento de Majadahonda fue muy duro. Yo confiaba al 100% en el equipo. Terminamos bien el año y lo tuvimos en la mano en Majadahonda. Aquello fue un palo muy duro. Estar fuera siendo jugador y no poder ayuda fue lo peor. Yo hubiera dado todo lo que tenía por haber estado esa mañana en el campo. Aunque hubiéramos perdido igual, yo hubiera querido estar en el césped, junto a los demás», confiesa.

¿Cómo visualiza su regreso? «Todas las noches, desde el día que me lesioné, pienso en cómo será el día en el que vuelva a jugar. Años atrás jamás pensé que iba a salir de mi casa, porque soy muy familiar y muy canario. Y en Cartagena he encontrado una segunda casa. Me siento querido y soy feliz. Y quiero hacer cosas importantes aquí. Visualizo mi regreso cada noche cuando me meto en la cama. Sueño con que salgo al campo y ganamos el partido. Y, con el permiso de mis compañeros, me dedico a mí mismo esa victoria», dice Cristo, que ya está en la cuenta atrás.

«Munúa dice que entrenamos como un equipo de Primera»

Cristo se consuela estando cerca de sus compañeros y ejerciendo de capitán y de veterano. «Intento estar en todos los entrenamientos y aconsejar a los que más lo necesitan. Hay que valorar mucho el trabajo de [Gustavo] Munúa, porque las cosas no salieron bien desde el principio y él, cuando entraba en el vestuario, transmitía mucha calma y tranquilidad. En ningún momento se puso nervioso. Y eso caló en la plantilla. Todos sabíamos que íbamos a despegar y al final lo hemos hecho», cuenta.

Cristo es muy optimista de cara al futuro. «Le dije a Moisés el domingo, viendo el partido del Ibiza, que si el equipo compite a este nivel puede ser que acabemos el año sin perder ni un partido. El míster lo ha comentado en varias ocasiones y nos dice que el equipo entrena como uno de Primera División. Él ha estado toda la vida en Primera. Sabe de lo que habla. El Cartagena tiene que hacer 'playoff' y, como mínimo, repetir lo del año pasado», indica.

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