'Pecis': «Nuestros carteles son respetuosos, picantones y muy graciosetes»

Pedro José, 'Pecis', ayer en su despacho del Cartagonova, con el cartel que diseñó en el derbi de noviembre de 2017, uno de sus favoritos. / j. m. rodríguez / agm
Pedro José, 'Pecis', ayer en su despacho del Cartagonova, con el cartel que diseñó en el derbi de noviembre de 2017, uno de sus favoritos. / j. m. rodríguez / agm

«Munúa se parte, cree que es una motivación para los jugadores, pero lleva muchísimo trabajo y garabatos que no ven la luz», afirma Pedro José Pérez, diseñador gráfico del FC Cartagena

RUBÉN SERRANO CARTAGENA

No le gusta salir en los medios de comunicación. Pero, «como propósito de año nuevo», finalmente se presta a conceder la entrevista. Su mesa de trabajo está justo al lado del despacho del dueño y presidente del Cartagena, Paco Belmonte. Lógicamente, escucha conversaciones privadas y de todo tipo. Es el primero en enterarse de los fichajes. Tan pronto como el club firma a un futbolista, monta un vídeo y a los pocos minutos lo lanza en las redes sociales, a toda pastilla y en un tiempo récord. Muy pocos lo conocen, pero también está detrás de los populares carteles que el Efesé saca para promocionar sus partidos en el Cartagonova. Se llama Pedro José Pérez Cisterne, aunque los futbolistas, directivos y el resto de empleados lo llaman cariñosamente 'Pecis', por el principio de sus apellidos. Tiene 28 años, es de Pozo Estrecho y maneja como pocos los programas informáticos de diseño gráfico. Su herramienta en un equipo de fútbol es el teclado, no la pelota.

-El chico de los cartelitos, le dicen. ¿Cómo fue lo de trabajar en el club?

-Estudié diseño gráfico en la Universidad de Murcia y, después, me quedé en Murcia trabajando en una empresa. Alguna vez hacía encargos para el Cartagena, pero en 2016, cuando Alberto Monteagudo entró al banquillo, Paco Belmonte me llamó para contratarme y trabajar aquí, en los despachos del Cartagonova. A mí no me gustaba el fútbol. Para nada. No sabía ni lo que era tocar un balón ni había pisado el estadio en mi vida. Ahora soy un auténtico obsesionado. Me pongo de los nervios en la grada.

«Son la bomba, unos referentes. Ahora todos los clubes se fijan en el trabajo que hacen»

-¿Qué más cosas hace, además de diseñar carteles?

-Trabajo mano a mano con Antonio Martínez [el jefe de prensa]. Yo llevo la cuenta de Instagram, para colgar fotos, y el canal de YouTube. Ahí subimos todo el material, con ruedas de prensa, presentaciones, promociones de la tienda y demás actos. Las 'herramientas' de los futbolistas son las botas y los balones. Las mías, los programas informáticos de Photoshop, Illustrator y Premiere. Con eso edito y monto todas las imágenes y el contenido audiovisual.

«Llevo redes sociales, edito vídeos, diseño los vinilos del autobús y los anuncios en la prensa»

-Y lo de los carteles, ¿cómo surge? El Cartagena nunca había hecho algo así.

-Todos los clubes le han puesto ahora más empeño que nunca, desde que trascendió el trabajo que hacen en el departamento del Leganés. Le he dicho a Belmonte que me lleve de excursión a conocerlos. Son más de seis personas y es espectacular. Son la bomba. Unos referentes. Nosotros somos un club humilde, lo llevamos dos personas y nos planteamos darle un toque 'graciosete' y picantón a los carteles. Es una manera de animar a la gente.

«En tal que los firma Belmonte, soy el primero en enterarme, porque tengo que montar un cartel»

-¿Sigue algunos pasos? El día que no le pille inspirado...

-Es una rutina como otra cualquiera. Los lunes, toca ponerse a pensar. Anoto ideas y hago un mogollón de bosquejos en el ordenador hasta que damos con la tecla. Después, les paso el resultado a Belmonte y a Breis, para que den su visto bueno. El día que no estamos inspirados no lanzamos el cartel hasta el martes. Lo intentas. Sales a la calle, te tomas un café... El secreto es ser originales, contextualizar el momento en el que llega el equipo, y a la misma vez ser respetuosos con el rival. En noviembre de 2017, para promocionar un derbi, sacamos uno que luego dio mucho de qué hablar. Las peñas del Real Murcia no iban a organizar viaje, porque finalmente iban a estar en el fondo norte bajo. Lo titulamos 'En el fondo... os queremos' y es al que le tengo más cariño.

-¿Cuántas horas le dedica?

-Muchísimas. No te puedes imaginar. Lo difícil es tener la idea, pero es que luego lo tienes que montar, hacerle una foto muy concreta a un jugador, cuadrarlo todo... En dos años hemos sacado unos cuantos carteles, pero detrás hay cientos de bocetos, garabatos que no ven la luz. Los veranos, con el mercado de fichajes, son una locura. Podemos estar hasta las tantas, esperando a que llegue el transfer y poder lanzarlo en las redes sociales.

«Si pudiera retroceder en el tiempo, le daría un manotazo a la pelota para que no sacaran de banda»

-Está alejado de la parcela deportiva. Pero al final, usted no es ajeno al día a día en el terreno de juego.

-No estoy tan metido en el día a día, como alguien del cuerpo técnico o el propio Ricardo [el analista]. Pero voy a todos los entrenamientos y me llevo genial con todos los futbolistas, desde los más veteranos hasta los portugueses. Como saben a qué me dedico, me piden que les diseñe cosas. Con Photoshop les pongo músculos, se las mando y se parten de risa. Rubén Cruz y Vitolo se prestan a todo. Más de una vez han colaborado. Y a Moyita le encanta lo que hago. De hecho, se ofreció para ilustrar el cartel de la campaña de juguetes por Navidad.

-¿Y Munúa?

-Cuando grabo las ruedas de prensa, le gusta verlas antes de publicarlas. Las suyas y las de los jugadores. Dice que para los futbolistas es una motivación que salgan en los carteles. Se parte. Dentro del campo no sé la percepción que puede tener la gente, pero cuando sube por aquí las escaleras es un tío estupendo. Metemos alguna frase o vídeo de broma al final de los informes del rival y le gusta, como a Monteagudo anteriormente.

-En el Cerro del Espino recuerdo verle con la cámara de vídeo. Al final no pudo grabar el ascenso. ¿Cómo lo vivió?

-Es uno de los peores recuerdos que tengo. Estaba justo delante del saque de banda. Cuando vi el balón dentro, cerré los ojos por lo menos durante diez minutos. Y me tapé los oídos. Hasta mi novia se puso a llorar, y eso que no había visto un partido de fútbol en su vida. Belmonte y su hermano nos dieron ánimos, nos ayudaron a levantarnos. Si pudiera retroceder, le metería un manotazo a la pelota, para que el jugador del Rayo Majadahonda no sacara de banda. Seguro. Con el ascenso, daríamos un salto de calidad en todos los sentidos. Sufro en los partidos, es la verdad. Se me seca mucho la boca. Se me descompone la barriga de los nervios.