El cartagenerismo llora la muerte de su 'Jabato'

Sagarduy celebra un gol junto a Manolo Requena en un partido ante el Alcoyano, jugado en enero de 1992. / j. m. r. / agm
Sagarduy celebra un gol junto a Manolo Requena en un partido ante el Alcoyano, jugado en enero de 1992. / j. m. r. / agm

Fallece a los 57 años Alejandro Sagarduy, segundo jugador con más partidos en la historia del Efesé, con 514, y solo superado por Pedro Arango, con 540; héroe en Torrejón

RUBÉN SERRANO CARTAGENA

Camiseta por dentro, pantalón por encima del ombligo, brazos en jarra y sonrisa infinita. Era un jugador ejemplar. De los pies a la cabeza. Alejandro Sagarduy Sarriá (Erandio, Vizcaya, 1961) pertenecía a una estirpe cada vez más extinta en el fútbol moderno: el del amor por unos colores, sin importar lo demás. Cuentan los más veteranos de guerra que lo suyo por el Efesé era pura entrega. Coraje. Empeño. Tozudez. De ahí que se ganara para la eternidad el apodo de 'El Jabato'. Luchó como tal durante una década contra el cáncer, y su muerte ayer sacudió al deporte cartagenero. El vasco es el segundo jugador con más partidos en la historia del club albinegro, con 514, solo superado por Pedro Arango (540) y por encima de Mariano Sánchez (314). Un 'One Man Club' que deja una huella imborrable. Para la historia.

El vasco, centrocampista de pico y pala que vino a hacer la mili y se quedó de por vida en la ciudad, luchaba contra un cáncer desde hacía una década

Lógicamente, la triste noticia sentó como un jarro de agua fría en el cartagenerismo, que amaneció de luto la jornada: Sagarduy, sobradamente conocido por veteranos y novatos, falleció la pasada madrugada, en torno a las cuatro de la mañana, en el Hospital Santa Lucía. Entidades deportivas, futbolistas, aficionados, amigos y excompañeros inundaron las redes sociales de mensajes desde primera hora del día: desde la Federación de Peñas y el dueño y presidente del Cartagena Paco Belmonte hasta el Club Rugby Cartagena mostraron sus condolencias. En la puerta del tanatorio Estavesa, en el Paseo de Alfonso XIII, también se acercaron a dar el pésame a la familia sus excompañeros de equipo. También se pronunció el propio Gustavo Munúa, en voz del vestuario albinegro. La misa será hoy allí, a la diez de la mañana.

El DNI

Alejandro Sagarduy Sarriá
Nació en 1961 en Erandio (Vizcaya) y vivió en Cartagena desde 1981, cuando vino a hacer el servicio militar. Ya no se movió más de la ciudad y aquí hizo su vida.
Carrera en blanco y negro
De las 16 temporadas que defendió la elástica albinegra, con el Cartagena FC y el Cartagonova FC, seis las hizo en Segunda. Logró el ascenso en Torrejón en su primer año.
La salud
Luchó contra un cáncer en la glándula suprarrenal y en el hígado, desde hacía una década. En mayo ya estuvo hospitalizado.

«Un cartagenero más»

No es para menos la oleada de buenas palabras. Lo de Sagarduy con el Efesé fue como un amor a primera vista. Centrocampista de pico y pala, de la vieja escuela, su vínculo con el club surgió en 1981. Ese año, muy a su pesar, abandonó su Vizcaya natal para hacer el servicio militar. Nunca más se marchó de Cartagena, hasta el punto de que, tanto en público como en privado, siempre dijo abiertamente que se sentía «un cartagenero más». Nunca lo ocultó y estaba orgulloso de ello. Aquí puso las raíces y formó su familia. Como jugador, defendió las elásticas de Cartagena FC y Cartagonova durante 16 temporadas, desde 1981 hasta 1999, con dos cursos entre medias en el Orihuela.

«No quise irme, era feliz aquí. Ascendí y viví la mejor época», recordaba en una entrevista en 2014

El vasco colgó las botas en un amistoso contra el Bayern de Múnich y pasó a la historia como uno de los futbolistas que siempre lo dio todo por el escudo. Sagarduy era uno de los últimos ecos de ese fútbol añejo, con el que crecieron generaciones de aficionados cartageneros, viéndolo jugar en directo o siguiendo los partidos en la radio. Deja una huella en los libros de historia albinegros. Tal fue su repercusión, su popularidad en la ciudad, que sobraban las palabras para hablar de él. Con más o menos dotes futbolísticos, siempre será recordado por darlo todo, por su entrega, pundonor y amor propio hacia el escudo.

Nunca se despegó del equipo e iba a los partidos sin perder la sonrisa y la simpatía hacia los demás

Lo cierto es que Sagarduy estuvo tocado por una varita desde el primer día. En su primera temporada, logró el ascenso en Torrejón, previa inestabilidad económica que nunca ocultó. Porque ante todo, 'El Jabato' era simpatía y sinceridad. «Nos mandaban ir de puerta en puerta a pedir dinero para el club. Y en otros años, ya en los 90, nos pedían a los jugadores que fuéramos al Ayuntamiento a meter presión. Se han hecho verdaderos disparates», confesaba en 2014 en una entrevista a 'La Verdad, recordando su carrera y aquella gesta en Torrejón.

Rechazó al Salamanca

Hasta el propio Sagarduy tenía claro desde el principio que ese amor por el Efesé era muy profundo. En otras declaraciones a este diario confesó haber rechazado ofertas de superior categoría. «Mi espina clavada es que no pude jugar en el Athletic de Bilbao. Me obligaron a hacer la mili y en el 81 vine aquí. Yo no quería, pero tuve que venir. Nueve años después, cuando el Salamanca quiso que jugara en Primera, el que no quiso irse de Cartagena era yo. Me había echado novia aquí y era feliz. Aquí llevo 33 años viviendo y me siento un cartagenero más. Subí en Torrejón en mi primer año y ese recuerdo aún me acompaña. Fue maravilloso. Luego jugué los seis años de Segunda y puedo decir que viví la mejor época», resumió el vasco, un auténtico pulmón en la medular.

Sagarduy empezó a tener problemas de salud en la última década, cuando comenzó su lucha contra el cáncer. En 2010 fue operado de un tumor en la glándula suprarrenal y en el hígado, que se le volvió a reproducir en 2015. Previamente ya le quitaron un trozo de diafragma. El vasco nunca dejó de sonreír y de salir adelante de cada una de sus batallas: solía hacer deporte al aire libre (practicaba senderismo y hacía 'footing') y acudía al estadio Cartagonova para ver los partidos. De la actualidad del Efesé nunca se despegó. En la época de Sporto Gol Man, una de las más inestables, no dudó en aportar su visión: «Es clave que paguen ya para confiar en ellos», dijo. Tampoco se desapegaba del Athletic de Bilbao, y siempre que podía iba a ver algún partido en directo. En mayo volvió a estar hospitalizado unas semanas en el Santa Lucía.

A lo largo de estos años ha recibido numerosas distinciones, a cargo de los Veteranos del Cartagena, Cartagena por la Caridad y reconocimientos de medios de comunicación.

 

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