FC Cartagena

El Cartagena prolonga su racha con lo justo

Fito Miranda regatea a Edu Luna, ante la mirada de Óscar Rico, ovacionado al ser sustituido en el segundo tiempo. / J. M. Rodríguez / AGM
Fito Miranda regatea a Edu Luna, ante la mirada de Óscar Rico, ovacionado al ser sustituido en el segundo tiempo. / J. M. Rodríguez / AGM

En un discreto partido, un gol del debutante Mauro y una gran parada de Joao Costa le bastan para tumbar a un notable Jumilla, que acarició el empate. Los de Munúa se hacen fuertes en el liderato y ya sacan cinco puntos al Melilla, siete a San Fernando y UCAM y ocho al Recre

FRANCISCO J. MOYA

El Cartagena estuvo regular. Tirando a mal. El Jumilla estuvo bien. Tirando a notable. El partido era de 0-0. Pero acabó 1-0. Salió por sopresa Mauro, defensa del filial que llevaba casi dos años esperando una oportunidad con el primer equipo, debido a la inoportuna lesión del central venezolano Josua Mejías, quien se fue entre lágrimas del campo en la tarde de su esperado regreso al Cartagonova. Y Mauro, con el que nadie contaba, marcó el gol de la victoria diez minutos después de debutar en Segunda B. Luego, Joao Costa hizo el paradón suyo de cada domingo, en esta oacasión negando el gol a Bouba, y abrochó el triunfo, el octavo en los nueve últimos partidos de un Efesé absolutamente lanzado hacia su primer objetivo del curso: terminar como campeón del grupo IV la fase regular de la Liga.

1 FC Cartagena

Joao Costa; Ramírez, Orfila, Mejías (Mauro, minuto 54), Jesús Álvaro; Vitolo; Jara, Fito (Cordero, minuto 66), Gracia, Elady; Rubén Cruz (Aketxe, minuto 61).

0 Jumilla

Simón; Connor (Germán, minuto 73), Edu Luna, Leak, Migue Marín; Manolo, Manu Miquel (Gregori, minuto 65); Peque, Yang, Óscar Rico (Bouba, minuto 56); Carlos Álvarez.

Gol:
1-0, Mauro (minuto 63).
Árbitro:
Orellana Cid (andaluz). Amarillas a los locales Joao Costa y Elady; y a los visitantes Leak y Yang.
Incidencias:
Estadio Cartagonova, ante unos 8.000 espectadores. Césped en perfectas condiciones pero demasiado resbaladizo.

Al acabar el choque, en el que un aplicado y combativo Jumilla acarició un punto que mereció por entrega y sacrificio, los periodistas hacían corrillo para intentar analizar lo que había sucedido en Benipila. La suerte del campeón, un triunfo por inercia, las ventajas de las dinámicas positivas o la flor de Munúa. Por ahí iban los tiros cuando se buscaban explicaciones para entender los motivos por los que los tres puntos se quedaron en casa en uno de los partidos más discretos que ha hecho el Cartagena en los últimos meses. Cuando es que sí es que sí, aporté yo. Y este año es que sí. Y añado: si Munúa tiene flor (que la tiene), se la ha ganado. A la suerte siempre hay que ir a buscarla. Y este Cartagena va al frente, en todos los escenarios y de todas las maneras. Nunca se pone de perfil. Y por eso gana casi siempre, ya sea jugando muy bien, bien, regular o mal.

Lo que importa es la victoria. Eso por descontado. Y más en esta Segunda B de penurias y disgustos. Pero hay que subrayar que esta vez sí hubo resaca. No la temía Munúa, tranquilo durante la semana por la formidable respuesta que sus chicos habían dado tras el 1-2 de Nueva Condomina. Entonces, siete días después le metieron seis al Ibiza en un encuentro para enmarcar. Ayer, con el subidón del 1-3 en La Condomina todavía muy fresco, sí que hubo atasco. Quiso combatir la resaca el técnico uruguayo agitando su alineación titular. Metió a Fito Miranda y Rubén Cruz y sentó en la grada a Moyita, con molestias en el rotuliano, y en el banquillo a Aketxe, donde también estuvo Cordero, recién salido de lesión.

El venezolano Josua Mejías se lesionó en su regreso al Cartagonova y dejó el campo entre lágrimas

Fito y Cruz, oxidados

A esas dos significativas variaciones hay que sumar los cambios obligados en el eje de la zaga, con Orfila y Josua Mejías cubriendo las bajas de Antonio López, Moisés y Ayala. Hizo lo que tenía que hacer Munúa. Solo con doce no se asciende. Y a los buenos futbolistas hay que hacerles hueco en el equipo, aunque sea de vez en cuando. Lo son Fito Miranda y Rubén Cruz, desde luego. Ambos son buenísimos. Aunque ayer estuvieron mal. Es como si de tanto tiempo que han estado fuera del 'once' se hubieran oxidado. El barcelonés, incómodo como interior, no encontró su sitio en ningún momento. Tal vez sea una buena idea que vuelva a la banda.

El sevillano, por su parte, fue superado por Edu Luna y Leak, titánicos en la zaga del Jumilla. El murciano, un chico formado en la cantera del UCAM que también pasó el Águilas, el filial del Albacete y el Arenas de Getxo, estuvo formidable. A esto se une el hecho de que Rubén Cruz es un delantero de área. Es un goleador. Lo suyo es puro instinto. Y necesita dos cosas: buenos envíos desde la banda y confianza en sí mismo. Ayer le faltaron ambas cosas y el resultado de todo es que, como Fito Miranda, no aprovechó la oportunidad que le dio Munúa. No pasa nada. Vendrán otras. A su favor juega el hecho de que Aketxe ande con la pólvora mojada desde la ya lejana salida al campo del Marbella.

El primer tiempo fue soporífero, un tormento para los 8.000 aficionados que se acercaron al Cartagonova e hicieron del duelo ante el Jumilla el más concurrido en las gradas de lo que llevamos de temporada. Un disparo que se fue alto de Óscar Ramírez tras una buena maniobra de Santi Jara y un zurdazo mordido de Julio Gracia que lamió el poste fueron los mejores acercamientos del equipo local antes del descanso. También pudo marcar en un saque de esquina Fito Miranda, quien llegó tarde a empujar a la red en el segundo palo una peinada de Orfila en el primero. Elady, más tiempo en el suelo que de pie por culpa de un césped resbaladizo de más, pidió dos penaltis. Ninguno fue. Del ataque del Jumilla, por su parte, no hubo noticias.

Héroe por accidente

Mejoró la cosa en el segundo periodo. Entre otras cosas, porque a peor no podía ir. Fue el Efesé quien tomó la iniciativa y apretó el acelerador en busca del gol. Otro rival hubiera pulsado el botón del pánico inmediatamente. Pero el Jumilla no se encerró ni tampoco titubeó. Siguió con su plan y tuvo dos grandes oportunidades para marcar. En la primera, en un córner, Orfila casi rompe sin querer el récord de imbatibilidad en casa de su compañero Joao Costa. El luso, ya con el 1-0, sacó una mano prodigiosa para impedir el gol de cabeza de Bouba, tras un medido servicio desde la izquierda de Migue Martín.

Entre medias, Mauro se convirtió en protagonista inesperado y héroe por accidente. Entró por el lesionado Josua Mejías, rozó el gol en el primer córner que subió a rematar y lo encontró en su segunda incursión en el área contraria. Marcó además con la precisión de un ariete.