José Gómez Meseguer: «No me atreví con la Segunda B porque no soy un fantasma»

El presidente del Cartagena Fútbol Club, José Gómez Meseguer, ayer con la camiseta del centenario de su club en el campus que la UCAM tiene en Los Dolores. / pablo sánchez / agm
El presidente del Cartagena Fútbol Club, José Gómez Meseguer, ayer con la camiseta del centenario de su club en el campus que la UCAM tiene en Los Dolores. / pablo sánchez / agm

«En Cartagena hay sitio para todos y nosotros estamos resistiendo bien. Si los chavales nos llevan a Segunda B, vamos a competir ahí», asegura el presidente del Cartagena Fútbol Club

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

A sus 70 años recién cumplidos y tras medio siglo de trayectoria en el fútbol -primero como defensa central en Sucina, Roldán y Avileses y luego como presidente en Torre Pacheco, La Tercia, Roldán y finalmente Cartagena Fútbol Club-, la de ayer fue una de las tardes «más grandes» que le ha dado este deporte. Así lo confesaba a 'La Verdad' un emocionado José Gómez Meseguer (Gea y Truyols, Murcia, 1948), tras el acto de presentación de la camiseta conmemorativa del centenario del Cartagena Fútbol Club, el club que preside desde 1995. Su hijo Leo Gómez, director deportivo y hombre que lleva el día a día, anunció también todas las actividades que hay preparadas para festejar, a lo largo de la temporada, los cien años de vida del viejo Efesé.

-Llegó en el año 95, con el Efesé herido de muerte. ¿Cómo fue aquello? ¿Por qué cogió el fútbol base?

-Había estado de presidente del Torre Pacheco, del Roldán y de La Tercia. Me gustaba el fútbol. Con 27 años ya era presidente del Torre Pacheco, que entonces estaba en Preferente. Me llamaron Pepe Moreno Soto, Nicolás López Cuadrado y Pepe Martínez Nicolás, quienes a su vez habían sido llamados por José Luis Belda, que era el presidente del Efesé. Queríamos salvar la situación, pero el problema es que todo estaba muy mal. No teníamos jugadores, ropa, dinero ni campo. Nadie nos ayudaba. Pero pudimos encontrar un hueco en Los Juncos y allí empezamos. Plantamos césped en Los Juncos, que estaba fatal cuando llegamos, y mejoramos todos los equipos. Al juvenil lo metimos en División de Honor e hicimos filial al San Ginés, que entonces era un gran club de cantera de la ciudad.

Relación con el FC Cartagena: «Le ofrecí a Belmonte mis equipos y campos, pero me dijo que solo le interesaba el fútbol profesional»

-Pero el primer equipo, con 700 millones de pesetas de deuda y solo 60 abonados, desapareció un año después, en octubre de 1996.

-Sí. Fue un palo. Se veía venir, pero siempre te quedaba la esperanza de que se escapara, como se escaparon otros. Nosotros nos centramos desde el primer momento en salvar las bases. Y lo hicimos. Y el primer equipo del Cartagena FC dejó de competir. Pero el club no murió. La pena es que nació el Cartagonova y Florentino Manzano no quería cantera. Nos fueron arrinconando y lo pasamos mal. Al final, unos años después [en 2002] pudimos sacar de nuevo al primer equipo en Regional. Y después fuimos el equipo filial del otro Cartagena, con Paco Gómez.

La deuda histórica: «Siempre se inventaron cosas, pero no se debe nada y federativamente no hay ningún problema»

-Siempre ha dicho que aquella deuda de 700 millones de la época ha prescrito y que perfectamente el club puede jugar en Segunda B.

-Es así. Lo que pasa es que, por envidias y cosas que tú sabes mejor que nadie, siempre hubo invenciones de gente que nos quiso hacer daño. Pero federativamente no hay problemas. Ya pagamos la deuda en la Federación en su momento. Y Con Hacienda no hay nada pendiente. Yo siempre he dicho que estaremos donde nos merezcamos deportivamente. Y lo repito. Si los chavales nos llevan a Segunda B, vamos a competir ahí.

-¿Por qué nunca ha apostado fuerte por volver a Segunda B?

-Alguna ocasión hemos tenido. Y a lo mejor es lo que nos ha faltado.

-¿Y por qué no dio el paso?.

-Porque solo me echo a la boca lo que me pudo comer. Ya han pasado muchos fantasmas por ahí [por el Cartagonova] y yo no me atreví porque no soy un fantasma. Yo sabía que el club era lo que siempre ha sido: una ruina. Y así le ha ido siempre a los que han estado ahí. Ruina, ruina y más ruina. Dios quiera que esta gente que lleva el club ahora siga así y tenga suerte.

-Entonces, ¿esa puerta está cerrada para el Cartagena FC?

-No me olvido de la Segunda B. Pero sé donde estoy. Ahora estamos en Preferente, luchando por subir a Tercera. Y al juvenil, que lo tenemos en Primera, hay que llevarlo a Liga Nacional. Eso es lo que toca ahora.

-¿Cómo está ahora mismo el club?

-Tenemos 500 críos, no debemos nada a nadie y no tenemos problemas importantes. No los buscamos ni los queremos. Veo tanta gente joven con ganas de trabajar que no puedo irme y dejarlos. Cartagena es una ciudad grande y hay sitio para todo el mundo. Estamos resistiendo bien. Estamos con fuerza.

-Pero el FC Cartagena tiene 7.000 abonados y sus cimientos son cada año más sólidos. Tiene su propia cantera y un filial en Tercera. Y hay otros tres equipos cartageneros en Tercera, Minerva, Minera y Algar.

-Ya te digo que a todos les deseo lo mejor. Unos críos vienen y otros se van. Nos respetamos todos.

-¿Cómo es su relación con Paco Belmonte, presidente del FC Cartagena?

-Inexistente.

-¿Por qué?

-Si nos vemos por ahí nos saludamos y punto. Cuando llegó, vino con Isidoro [García] y le ofrecí mis equipos de cantera y mis instalaciones, pero me dijo que solo le interesaba el fútbol profesional y que todas sus fuerzas se centraban en subir a Segunda. Luego, hizo su propia cantera y se instaló en Ciudad Jardín.

-¿Hay posibilidad de entenderse con el FC Cartagena en el futuro?

-Ya lo hicimos con Paco Gómez [fueron su filial entre 2005 y 2009 y entre 2011 y 2014], pero se fue cuando nos prometió hacer unos vestuarios en nuestra ciudad deportiva. A Paco Belmonte le perdoné 80.000 euros de deuda y el hombre nos pagó 40.000. Y cumplió, algo que los otros no hicieron. Pero no hay nada más.

-A su club le debían 113.000 euros y presentaron una denuncia en 2014, para provocar que el concurso de acreedores del FC Cartagena fuera declarado como necesario, en vez de como voluntario. Y aquello, de prosperar, habría podido significar la desaparición de la entidad que ahora preside Paco Belmonte. ¿Por qué lo hizo?

-Lo que más me jode en esta vida es que me tomen el pelo. Soy serio y me visto por los pies. Llegó Belmonte y se solucionó. Los otros están en Valencia y yo estoy aquí. Y lo dejamos estar.

- Construir su propia ciudad deportiva en el polígono Cabezo Beaza lo cambió todo. ¿Cómo lo consiguió?

-Lo cambió todo para mejor. Nosotros no podíamos seguir mendigando campos por toda Cartagena. Incluso llegamos a jugar en Torre Pacheco. Teníamos que luchar contra todos los elementos. Contar con nuestra ciudad deportiva fue fantástico. De repente, nos encontramos con las mejores instalaciones de la Región. Y eso fue un orgullo. Había una parcela de 20.000 metros en la calle Londres, en terrenos del Sepes adjudicados al Ayuntamiento y cedidos para treinta años. Y en agosto de 2002 inauguramos el primer campo.

-Y levantó suspicacias.

-Ya lo sabes. Para qué te lo voy a decir y vamos a darle más vueltas.

-Siempre habló muy bien de Pilar Barreiro, dando la sensación de que ustedes tenían unos privilegios que los demás no tenían. En 2002, todos los clubes de base jugaban en campos de tierra. Todos, menos el suyo.

-Barreiro no ayudó tanto. Nos llevó la luz y el agua. La gente hablaba mucho, pero el Ayuntamiento solo pagó una tercera parte de un campo. Todo lo demás se hizo con el esfuerzo de directivos, padres y colaboradores.

-Algunos le achacan que haya 'vendido' el nombre de un equipo centenario a una empresa privada como es la UCAM.

-El equipo se llama Cartagena FC-UCAM, como en su momento se llamó Cartagena-Repesa. Somos el Cartagena de siempre, llevamos el nombre de la ciudad con orgullo y sentimos esa responsabilidad. La UCAM nos ayuda y estamos muy contentos con ellos.

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