FC Cartagena

20 años de la noche más negra

El uruguayo Dani Fernández se retira del campo abatido, junto a Manolo Palomeque (con gorra). / j. m. rodríguez / agm
El uruguayo Dani Fernández se retira del campo abatido, junto a Manolo Palomeque (con gorra). / j. m. rodríguez / agm

Hoy se cumplen dos décadas del Cordobazo, el partido que cambió la historia del fútbol cartagenero y marcó a una generación entera de aficionados

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Lunes 21 de junio de 1999. La Manga. Jugadores, técnicos y directivos del Cartagonova FC suben al barco que ha de llevarles a la isla Perdiguera, un paraíso en medio del Mar Menor donde pasarán una jornada estupenda. Sol, playa, cerveza fresca, paella de marisco y la promesa a la plantilla del presidente, Florentino Manzano, de que si rematan la faena y ascienden cobrarán una prima millonaria. La mayoría, con contrato, seguirían en Segunda A. Lo tienen fácil. Les basta con sumar un punto en los dos últimos partidos de la liguilla contra el Córdoba FC. 24 horas antes, el 'Cartago' había superado al Racing de Ferrol en su estadio ante 12.000 espectadores (2-0), mientras que el Córdoba se había impuesto en su campo a la Cultural Leonesa (2-0). No obstante, los blanquiverdes habían caído goleados una semana antes en A Malata ante el Racing de Ferrol (5-0). Prácticamente, ya daban el ascenso por perdido.

Domingo 27 de junio de 1999. Córdoba. Txutxi Aranguren, técnico del Cartagonova decide reservar a todos sus titulares y sale al Nuevo Arcángel con un 'once' lleno de suplentes. Ya lo había hecho con el Alavés en la liguilla de ascenso del 95, contra el Jaén. Perdió con los reservas en tierras jienenses (3-1), pero tres días después sentenció el ascenso con los titulares en Mendizorroza (3-1). En la primera jugada, Manolo se queda solo delante de Leiva, pero el portero local salva al Córdoba en el mano a mano. Los de casa se van adueñando poco a poco de la situación y ganan el partido con toda justicia (2-0, con goles de Espejo y Pedro Aguado). Los 1.000 cartageneros que habían viajado en 14 autobuses y coches particulares a Córdoba en una jornada infernal, de 40 grados a la sombra, regresan a casa dando por hecho que el miércoles siguiente, su equipo no fallará en un Cartagonova atestado de público. La fiesta preparada en un salón del Hesperia de Córdoba nunca se celebró. La expedición albinegra ya no vuelve a su hotel de concentración y los jugadores pasan la noche en el autocar. Dormirán al llegar.

Miércoles 30 de junio de 1999. Cartagena. 18.000 espectadores (casi tres mil más del aforo oficial del estadio antes de que se colocaran butacas en todo el recinto) llenan el Cartagonova desde dos horas antes del inicio del choque en un ambiente de fiesta. Es jornada laboral pero esa tarde casi nadie ha trabajado en la ciudad. Suena el 'We are the Champions' y el 'speaker', Gaspar Zamora, va contando los minutos que faltan para estar «en el fútbol profesional». Los cánticos favoritos del personal son «¡A Segunda, oe!» y «¡El año que viene salimos en el [Canal] Plus». Se adelanta el 'Cartago' con un tanto de penalti anotado por su 'pichichi', Keko Martínez (minuto 21). Remonta tras el descanso el Córdoba con dos goles de falta marcados por Óscar Ventaja (51) y Ramos (57). Los de Aranguren, con uno menos desde el minuto 56 por la expulsión del central Garrido, no son capaces de hacer el gol del empate, que le servía para subir. El Córdoba apenas sufre para conservar el 1-2.

Paco Sánchez: «Nadie se vendió. Es la cantinela de siempre. Lo teníamos y se nos escapó», afirma el segundo de Aranguren

Sobre las 23.30 horas, cuando el árbitro balear Rodado pita el final, el estadio es un cementerio. El autobús descapotable vuelve a la cochera. No irá al submarino, como había sucedido doce meses antes tras el ascenso a Segunda B con la histórica goleada al Tortosa (8-0). La fiesta preparada en el Centro Deportivo Santa Ana se queda montada. Nunca se celebró.

«El derrumbe de Floro»

En medio del funeral, Manzano y sus directivos exhiben, en un arranque de orgullo, las camisetas que habían preparado para festejar el ascenso. 'El año que viene, a Primera División' es el texto impreso en las mismas. Otra imagen surrealista de aquellos días es la de todos los futbolistas saliendo con una botella de cava bajo el brazo del restaurante de El Algar en el que se juntaron a comer el día después. Allí despiden la temporada y empiezan unas cortas vacaciones.

Hoy se cumplen 20 años de aquel partido, el que cambió la historia del fútbol local y marcó a una generación entera de aficionados cartageneros. Hubo muchos que juraron no volver a pisar el estadio y algunos no han puesto el pie en el recinto de Benipila desde esa noche. Casi todos, no obstante, regresaron diez años más tarde, tras el ascenso de Alcoy. Para el Cartagonova FC, que había nacido cuatro años antes y aspiraba a llenar el enorme vacío que dejó en la ciudad la desaparición en 1996 del histórico Cartagena FC, aquella derrota fue el principio del fin.

Manzano solo resistió, a duras penas, tres temporadas más. En 2002 dejó el club en manos de Luis Oliver, quien casi lo lleva a la desaparición. Y en 2003, tras el estrambótico pero salvador aterrizaje de Paco Gómez, se acometió un proceso similar al de una refundación. Solo se mantuvo el CIF y las deudas. «Aquello fue el derrumbe de Floro [Manzano], en lo deportivo y lo personal. Se arruinó por culpa del fútbol. Se oyó de todo, pero sin ningún fundamento. Nadie se vendió. Es la cantinela de siempre. Lo teníamos y se nos escapó», resume Paco Sánchez (Cartagena, 1963), quien entonces era el segundo de Aranguren, fallecido de un infarto, a los 66 años, en marzo de 2011 en Barakaldo.

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