Vitolo coge el timón desde el primer día

Vitolo posa junto a su nueva camiseta, ayer en la grada del Cartagonova. / J.M. Rodríguez / AGM
Vitolo posa junto a su nueva camiseta, ayer en la grada del Cartagonova. / J.M. Rodríguez / AGM

El medio tinerfeño pide que «seamos una familia para poder ascender» y dice que «me conozco bien, voy a responder y sé que no voy a fallar»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Habló Vitolo Añino (Santa Cruz de Tenerife, 1983) y el auditorio, una repleta sala de prensa del Cartagonova, se quedó muda. Hacía tiempo que no pasaba por allí un jugador que se expresara de una forma tan clara y precisa. Sus palabras fueron apropiadas y acertadas, convirtiéndose así el medio defensivo recién llegado del Tenerife en un nuevo ídolo para la Efesemanía desde el primer día. Evidentemente, lo importante en un futbolista no es su discurso, sino su fútbol. Y a Vitolo, que la semana próxima soplará una tarta de 35 velas en un hotel de Huelva, se le juzgará por lo que sea capaz de darle al Efesé en el terreno de juego.

Él no se arruga. «Vengo con mucha presión. Sé que el equipo se quedó a unos pocos segundos del ascenso el año pasado y sé perfectamente lo que es quedarse a punto de ascender. Me pasó con el Tenerife en Getafe. Sé que el lístón está alto y hay mucha exigencia. Todos los equipos de Segunda B nos ven como el rival a batir y nos pondrán las cosas muy complicadas. Estoy obligado a responder, ya que el club me ha puesto todas las facilidades del mundo para que yo esté en Cartagena. Ahora falta que yo responda a toda esa confianza. Y eso lo haré en el campo. Me conozco bien, voy a responder y no voy a fallar», declaró Vitolo.

En la sesión de fotos con 'La Verdad', posterior a su presentación, se refería con cierta nostalgia a su anterior visita al que a partir de ahora será nueva casa. Recordaba que estuvo en el Cartagonova en un partido con la sub 21, en la que compartió centro del campo con Iniesta, Gabi y Cesc Fábregas. En aquel equipo entrenado por Iñaki Sáez jugaron además dos ex del Efesé, el central Tarantino y el medio Héctor Font. Lo cierto es que a Vitolo, acompañado en todo momento de su amigo Cristo Martín, no se le borró la sonrisa en una mañana que fue muy especial para él. Confesó que «no hay rastro» de abatimiento o tristeza por el hecho de que el Tenerife no le haya permitido terminar su carrera deportiva en casa, tal y como él quería.

LA FRASE«Me llegaron buenas ofertas de India y Grecia, pero lo del Cartagena era diferente y me ilusionó»

«Me veo capacitado»

«Tengo 35 años, me encuentro perfectamente y estoy muy ilusionado por este nuevo reto con el Cartagena. Soy futbolista y trabajo en lo que me gusta. No hay cabida para la tristeza. Es cierto que yo me quería retirar en el Tenerife. Es mi casa y tuve que estar doce años fuera. Cuando volví a Tenerife [hace cuatro veranos, con 31 años], le prometí a mis padres y a mis sobrinos que no volvería a irme. Me perdí mucho y la familia es lo más importante. Ahora, cuando el Tenerife me comunicó que se iba a renovar la plantilla y que no contaban conmigo, me ofrecieron un puesto de trabajo en el club. Pero lo rechacé, porque me veo capacitado para seguir jugando. Me llamó el Cartagena y enseguida me ilusioné con su propuesta. Pregunté a mi familia y a mi pareja. Me dieron el 'ok' y aquí estoy», explicó.

Admitió que Cristo Martín, amigo desde hace un montón de años y excompañero suyo en el Tenerife, ha sido clave en su llegada. «Tengo más de 400 partidos en el fútbol profesional y al salir de Tenerife me llegaron buenas ofertas de India y Grecia, donde pude jugar en los mejores equipos del país. Pero lo del Cartagena era diferente. Era el momento mirar otros aspectos que no fueran solo el económico. Miré lo familiar y la ilusión que tenían ellos en que viniera. Y, sinceramente, desde el primer día la comunicación con ellos es como si nos conociésemos desde hace tiempo», señaló.

«Estoy aquí por Paco, por Manolo y por Cristo. Porque los tres me han insistido mucho y me han transmitido la ilusión que hay. Este es un gran proyecto y a final de temporada tenemos que estar celebrando el ascenso. Será un camino largo y duro. Tendremos malos momentos y por experiencia sé que para subir tenemos que ser una familia y caminar unidos los medios de comunicación, la afición, el club y los jugadores. Si una pata falla, nos caemos todos», indicó Vitolo, quien añadió que ayer le dijo a Munúa que «si quiere puede contar ya conmigo este domingo. Me falta algo de ritmo con el balón, pero físicamente estoy bien».

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