El tren del ascenso sí pasó dos veces

El valenciano Fernando Martín, el día de su presentación como jugador del FC Cartagena
El valenciano Fernando Martín, el día de su presentación como jugador del FC Cartagena / PABLO SÁNCHEZ / AGM

El fallo de Fernando Martín ante Carlos Carmona llevó al Cartagena a Segunda. El valenciano recuerda cada curso, con gran entereza, la jugada desafortunada de la que pudo resarcirse años después con el Alcoyano

MAITE FERNÁNDEZCartagena

Toda acción tiene una repercusión, aunque se trate de algo que haces muy a tu pesar. Un error puede condenarte o puede servirte para seguir creciendo. La forma en que lo afrontas determina tu futuro, aunque se trate de un error puntual en un segundo desafortunado. Hace ocho años y dos días. Suena a condena y de alguna forma lo es.

Si el miércoles en Cartagena se celebraba el ascenso de Alcoy, Fernando Martín, protagonista involuntario de aquel ascenso, tiene que revivir una y otra vez una jugada que le dejó marcado. Esa noche no durmió apenas. Lo que en Cartagena eran alegrías, en su piel era dolor y desazón. Su forma de afrontarlo le llevó a resarcirse y ascender años después con la camiseta alcoyana y posteriormente enfundarse la albinegra.

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En cada partido hay centenares de errores individuales que a la postre suelen pasar desapercibidos o al menos no resultan trascendentales. A los que más se mira en sus desgracias es a los delanteros que fallan ocasiones y a los porteros que son los que terminan por encajar el gol, sea o no fallo suyo.

Tampoco es lo mismo errar en el minuto uno que en el último. Ahí residió el problema de Fernando Martín aquella tarde del 24 de mayo.

Por aquel entonces era uno de los centrales del Alcoyano. Marcó en la ida, pero todo el mundo le recordará por su error al término del tiempo reglamentario del encuentro de vuelta. Ya se olía a prórroga y a pesar de los méritos de Carmona y del gol de Juan Pablo, siempre se asociará el ascenso del Efesé a la falta de fortuna del valenciano.

Jugada inolvidable

A día de hoy, sabe que nunca se olvidará aquel fatídico minuto. Lo asume y lo hace con la naturalidad y el saber estar que le caracterizó también en su etapa como albinegro. «Yo aquella eliminatoria la recuerdo muy emocionante, aunque al final para mí y para el Alcoyano fue muy duro. Estuvo emocionante hasta el final, pero para mí fue un palo tremendo y nos quedamos todos mudos porque ya llegábamos a la prórroga y de pensar que podíamos ascender y que estábamos mejor que el Cartagena pasamos a caer. Si todo iba bien habríamos pasado físicamente por encima, porque ellos estaban con diez. Llega la jugada y llega mi error. Yo me quedé herido, porque se nos escapó en un minuto y en una jugada desgraciada», recuerda el valenciano.

Seguramente en otras noventa y nueve acciones similares habría despejado aquel balón, pero ese día la suerte no le acompañó. «Fue tan rápida la jugada que no fui consciente hasta que el balón estaba ya casi dentro de la portería. Estábamos volcados en su campo y Carmona no me había presionado en esos minutos finales. Fue justo en esa y no me di cuenta. Me gritan, pero no me doy cuenta y me roba el balón y me medio resbalo y no puedo hacer ni falta. Fue muy rápida, no me dio tiempo a reaccionar y fue una pena para nosotros, porque estábamos bien y ellos deseando la prórroga. Nosotros teníamos mucha moral».

El técnico del Alcoyano, Pepe Bordalás, pedía que no rifaran balones, pero él solo achaca el fallo a su propia desgracia. «Yo también he visto los vídeos. La decisión fue mía. Asumí el error y lo sigo asumiendo. Pasan muchos, pero la putada es que no había opción de remontar aquello», explica el ahora entrenador del cadete del Valencia.

Aquella noche, mientras otros en Cartagena festejaban, él daba vueltas. «No dormí prácticamente en toda la noche y gracias a que mis compañeros y mi gente me animaron a que pensara que habría otra oportunidad contra el Alcorcón no me vine abajo. Nunca se olvida, pero a nivel mental tenía que seguir, si me hundía no habría podido ni entrenar porque fue un palo gordo».

Tuvo que escuchar y leer muchos comentarios en torno a aquella jugada. Se dijeron muchas cosas y algunas dice que ni le llegaron. «Es normal. Lo entiendo. Creo que mi gente me filtró muchas de las barbaridades que se dijeron sobre mí. En parte lo entiendo porque es una jugada muy desgraciada y entiendo que despertara suspicacias y que se enfadaran porque era un error grande en un momento difícil. La gente que me conoce saber que fue un error. Yo además, me podía haber ido a otros clubs y decidí quedarme porque sentí que el fútbol nos iba a dar otra oportunidad y así la tuve de ascender con el Alcoyano. Me quité un peso importante estando en segunda, porque habíamos tenido muchas opciones en aquella otra ocasión».

Su fuerte mentalidad y el seguir en Alcoy tuvieron premio. Dicen que los trenes no pasan dos veces, pero él se encargó de subir al Alcoyano a Segunda y ser uno de los jugadores más queridos por su afición. «Siempre fui un jugador de club, pero en parte sí me sentí protagonista. En la del Cartagena por el gol de la ida y el fallo que todo el mundo recuerda y que nunca se olvidará y no fui ídolo, pero sí que mis compañeros sabían lo que había sufrido y en Lugo todos venían a mí. Fue una sensación buena, pero parecida al día del error. No sabía donde estaba. Estaba medio ido y me liberé mucho. Era muy importante subir al Alcoyano a Segunda».

En el último sorteo, todos los recuerdos volvieron más fuertes que nunca. «Pensé que vaya eliminatoria bonita. Son dos clubes que son importantes y que deben estar en Segunda y les tengo mucho cariño a los dos. En Alcoy fueron cuatro años muy intensos con momentos buenos y malos. En Cartagena, aunque firmé dos años tuve la lesión y al final no salí como debe salir un jugador. A ambos les tengo mucho cariño y tengo gente querida. Es una pena que uno se tenga que quedar fuera», indica el exalbinegro.

No es igual que en aquella ocasión, porque no hay premio directo aunque sí castigo. «No es lo mismo, porque lo que yo viví en el Collao fue increíble. No cabía nadie. Los aficionados de los dos estaban entregados. Era el partido definitivo y creo que lo viví de forma más intensa. En otros 'playoff' e incluso el del ascenso, no fue lo mismo. Estaba la gente hasta fuera del campo. Había algo especial».

Ve una eliminatoria muy abierta de cara al domingo. «El resultado es bueno para los dos si lo analizas. Todo el mundo piensa que es mejor para el de casa, pero te obliga a marcar un gol y si lo hace el Cartagena el Alcoyano debería hacer dos. Deja la eliminatoria no sé si 50- 50, pero 55-45%».

Los pequeños detalles marcan este tipo de encuentros y también los errores. «La mente es fundamental, casi por encima del juego y la forma física. Los 'playoff' se resuelven por detalles y yo creo que el equipo que menos errores cometa se llevará la eliminatoria. Nosotros no cometimos muchos, pero yo cometí el más importante y le dimos el ascenso al Cartagena. El que menos se equivoque el domingo pasará a la siguiente ronda».

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