Sergio Jiménez: «Pensé en dejar el fútbol el año pasado; no podía soportar el dolor en la rodilla»

Sergio Jiménez, en el pasillo que lleva al vestuario local del Cartagonova, ayer./J. M. Rodríguez / AGM
Sergio Jiménez, en el pasillo que lleva al vestuario local del Cartagonova, ayer. / J. M. Rodríguez / AGM

«Entrenaba cojo y para jugar tenían que infiltrarme. Menos mal que aquello pasó y ahora estoy bien», cuenta el capitán del FC Cartagena

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Heredero del legendario Mariano Sánchez. Capitán de su equipo, el de su tierra, con solo 25 años. Séptimo jugador con más partidos jugados en el FC Cartagena, con 143. Único canterano capaz de mantenerse en la plantilla del primer equipo temporada tras temporada. Único cartagenero que queda en el Efesé este año, tras las salidas el pasado verano de Gonzalo Verdú, Juan Antonio Ros y Arturo. Promesa con Pacheta. En blanco por una doble operación de rodilla con Tevenet. Líder en medio del caos con Palomeque. Con la flecha hacia arriba con Víctor. Y guadianesco con Monteagudo. Detrás del futbolista que todo niño de la cantera albinegra querría llegar a ser, hay una persona. Normal y corriente. Y en su vida no solo hay éxito. Hay una doble operación en el menisco con 20 años que lo cambia todo. Y hay miedo. Hay sueños. Hay dudas. Hay de todo, como en la vida de cualquier chico de 25 años.

- ¿Cómo va esa rodilla?

- Bien. Ahora estoy bien. El año pasado noté muchas molestias y forcé, hasta que ya no pude más. Eso me mató a nivel psicológico y no rendí. Entrenaba cojo cada día y para jugar tenían que infiltrarme. No quería volver a pasar por ese calvario de dolor. Al final se me quitó un poco el dolor, mejoré de la cabeza y en el 'playoff' me sentí bien. Este año no me está dando problemas la rodilla. El tema es que estoy siendo suplente porque delante mía hay un jugador muy bueno, que es Cordero. Es de superior categoría y entiendo mi rol. Quiero ponerle las cosas difíciles al míster y ayudar al equipo cuando me toque jugar, como ahora. Ojalá pueda seguir de titular esta semana.

«Mentalmente soy muy flojo. Me puede la presión porque no quiero fallarle a la gente en el Cartagonova»

- ¿Cómo empezó ese calvario?

- Lo que más me afectó fue la infección que tuve. Me operaron y ya estaba haciendo bici. Un día se me inflama y parezco que tengo tres rodillas. Rápidamente me vuelven a ingresar y me operan de urgencia. Estuve un año parado. Lo peor es no tener plazo para volver. Poco a poco me sentí bien y estuve dos temporadas sin problemas.

- Hasta que llegó la recaída.

- La rodilla estaba perfectamente recuperada, pero el año pasado llegó el dolor, de nuevo. Pensaba que era cosa mía y que tenía que poner fuerte mi rodilla y esperar a que pasaran esos dolores. Pero nunca se terminaban de ir. Llegaba a mi casa y todo el día estaba dándole vueltas a la cabeza y pensando en el día de mañana. No mejoraba y pensé en dejar el fútbol. No podía soportar el dolor y pensaba que era mala suerte, que quizás me había tocado esto. Creía que me iba a tocar dejarlo, ya que tenía claro que mucho tiempo más así no podía seguir. Menos mal que aquello pasó y ahora estoy bien.

- ¿Qué pasó?

- Decidí parar, con el apoyo del míster y de los fisios. Seguimos un plan preventivo y este año me estoy cuidando mucho. La rodilla derecha no la tengo igual que la izquierda, pero ya apenas me molesta. Puedo tener un pequeño dolor en el rotuliano por entrenar en césped artificial, pero no es nada. Estoy contento porque, de momento, la cosa funciona.

- ¿Qué le dicen los médicos?

- El año pasado yo les pedía que me operaran y arreglaran esto de una vez y me decían que no era necesario volver al quirófano. Tú sigue estos pasos, pon fuerte el cuádriceps, fortalece la rodilla, haz unos estiramientos y usa plantillas. Eso me decían. Y eso he hecho. Y he mejorado mucho. Estos avances los noto en el día a día. Estoy contento.

«Delante mía está Cordero, que es jugador de superior categoría. Entiendo mi rol y quiero ayudar al equipo»

- Entiendo que ahora tiene también la cabeza 'más limpia'.

- Sí. El año pasado pensaba mucho en mi rodilla y luego en el equipo. Este año, no. Solo pienso en el equipo, en ayudar en cada entrenamiento, en cada partido y en el objetivo de ascender a Segunda.

- Monteagudo siempre le ha apoyado. Eso es un alivio, ¿no?

- Siempre ha confiado en mí. Siempre ha creído en mí y cuando me ha dejado en el banquillo ha sido porque me lo he merecido. En estos dos años no he estado al nivel que demostré cuando él llegó. Sé que puedo dar mucho más y espero devolverle la confianza que me ha dado.

- Le noto excesivamente presionado cuando juega en el Cartagonova. Sobre todo, con la pelota en los pies.

- Mentalmente soy muy flojo. Me lo dice mucho el míster y es algo que tengo que mejorar. Me afecta mucho todo y además soy muy exigente conmigo mismo. Si fallo una o dos veces, se me viene a la mente eso de que soy flojo y me cuesta estar cómodo.

- ¿Por qué?

- Me puede la presión porque no quierlo fallarle a mi gente. Ya te digo que necesito creer más en mí y ser más fuerte. Y también se me nota cuando estoy a buen nivel físico.

- ¿Y por eso se siente más cómodo jugando fuera de casa?

- Quizás, sí. Estoy en mi casa, es mi club y es mi gente. Y tengo mucho miedo, porque no quiero defraudar a nadie. Me siento muy querido por la gente y lo último que yo quiero es que alguien se sienta decepcionado por mi culpa.

- ¿Qué siente cuando juega en el Cartagonova como capitán?

- Siempre que salgo al campo con el brazalete de capitán, se me viene a la mente Mariano Sánchez. Sé que estar a su nivel es imposible, pero intento aplicar lo que aprendí de él, mantener su espíritu y ser un digno sucesor de alguien tan grande.

«Este año es el nuestro. Rubén Cruz y Aketxe son decisivos y nos dan el gol que nos faltó el año pasado»

- Pero usted es tímido y reservado. Habla poco, tanto dentro como fuera del campo.

- Sí. Moisés y Chavero, por su forma de ser, son los que llevan la voz cantante y los que más hablan.

- Pero un capitán tiene que hablar y mandar...

- Lo sé. Es otra cosa que tengo que mejorar. Aprendo de los veteranos y poco a poco me voy soltando. Y cuando tengo que hablar, lo hago.

- ¿Cree que este año hay más opciones de ascender? ¿Es más optimista que la temporada pasada?

- Sí. Porque Aketxe y Rubén Cruz son jugadores decisivos y nos dan el gol que necesitamos. El año pasado nos faltaba eso. Este año es el nuestro. Veo que podemos conseguirlo y sus goles nos acercan mucho al objetivo. Estamos muy bien.

- Se ha quedado solo, otra vez, como único cartagenero de la primera plantilla.

- Sí. Ojalá sea por poco tiempo. En el filial hay calidad y hay gente de Cartagena que merece una oportunidad. Están haciendo una gran segunda vuelta en Tercera. El año pasado éramos cuatro cartageneros y es una pena que ahora esté solo yo. Gonzalo se fue al Elche, donde está haciendo otra sensacional campaña. Y Arturo y Juan Antonio Ros no pudieron triunfar en su casa. Fue una pena. Los tres son amigos y hablo con ellos muy a menudo.

- En unos años, igual vemos a su sobrino José Francisco compartiendo vestuario con usted.

- Tiene 15 años y está en el cadete. Es muy bueno. Tiene cosas. Él juega de pivote, como yo. Ojalá me quite el puesto. Ya lo firmo [se ríe].

- ¿Qué futuro le espera a usted?

- Solo pienso en seguir en el Cartagena. Yo quiero subir y poder disfrutar de la Segunda A con el equipo de mi ciudad. Tengo un año más de contrato. Ya te digo que noto el cariño de mucha gente, tanto en los malos como en los buenos momentos. Y no pienso en irme a ningún lado. Mi sueño es estar aquí mucho tiempo.

Sergio Jiménez, en los pasillos que llevan al vestuario del Cartagonova.
Sergio Jiménez, en los pasillos que llevan al vestuario del Cartagonova. / J. M. Rodríguez / AGM

- ¿Sigue echándole muchas horas a la 'playstation'? ¿Se ha puesto a estudiar o no?

- No juego tanto como antes, porque hay amigos que se han ido a trabajar al extranjero. Juego a la 'play', pero menos. Paso mucho tiempo con mi novia. He cumplido 25 años y voy a inscribirme en el curso para hacer el Bachillerato. Soy un poco vago, pero me lo tengo que sacar como sea. Tengo que estudiar. Me veo en los rondos, al lado de Josua [Mejías] y Kuki [Zalazar], y noto el paso de los años. El fútbol se acaba en nada y tengo que tener otra cosa. Para camarero no sirvo. No tengo buen pulso [se ríe]. Como mucho, lavando platos [su cuñado tiene negocios de hostelería en Los Belones].

- ¿De La Manga o de Los Belones? Aclárelo, por favor.

- Siendo bebé vivía en La Unión. Me crié luego en La Manga, donde están mis amigos. Pero yo vivo en Los Belones desde hace seis años.

- ¿Tiene alguna noticia de su padre, desaparecido desde 2015?

- No se encontró ninguna pista de nada y los investigadores no tienen hilo del que tirar. Igual mañana, dentro de un año, de dos o de diez, sale algo. Pero hace un año que no hablamos con la Guardia Civil. Nos dijeron que ya nos llamarían y no hay noticias. Es duro, pero la vida sigue. Y tenemos que seguir con nuestras vidas. Ojalá alguna vez sepamos qué pasó, aparezca y tengamos la oportunidad de enterrar a mi padre al lado de su madre, de mi abuela.

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