El rugido ahuyenta a los fantasmas

Parte del lateral, lleno, con un mensaje de ánimo a Cristo./A. G. / AGM
Parte del lateral, lleno, con un mensaje de ánimo a Cristo. / A. G. / AGM

Todo el equipo al completo saltó al terreno de juego, incluido Cristo en muletas, para celebrar un primer puesto logrado a la sexta oportunidad El Cartagonova rompe su mal fario asociado a las grandes citas y la grada llena

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

Los llantos del Córdoba en 1999; la amargura del Vecindario en 2006, la miel en los labios con el Hércules, en 2010; los piscinazos ante el Caudal Deportivo y el Real Avilés en 2013 y 2014; incluso la agonía del casi descenso a Tercera con La Roda. El Cartagonova nunca fallaba en las grandes citas, y era un campo de mal recuerdo, de desgracias, para los aficionados que tantas veces vieron esfumados los ascensos. Pero todos esos fantasmas del pasado se quedaron ayer guardados en un cajón, encerrados a cal y canto. El rugido de más de 13.000 espectadores, cantando el himno, llevó en volandas al equipo. No hubo penurias y sí una sonrisa en la grada.

Fue sin duda la mejor entrada de la temporada, incluso la de hace muchos años. Ni siquiera la visita del Barcelona de Tata Martino, en diciembre de 2013, logró generar un ambiente tan festivo como el de la finalísima ante el Écija. Un envoltorio impropio en una categoría que el Cartagena cada vez está más cerca de abandonar. Todas las gargantas cantaron el himno antes y después del partido. El club colgó el cartel de 'No hay billetes' minutos antes del pitido inicial, cuando se vendieron las 216 entradas que quedaban en taquilla. No obstante, hubo butacas vacías, sobre todo en los anillos inferiores de los fondos. Lo más veteranos de Tribuna Alta no recordaban algo similar desde aquella noche de 2010 ante el Hércules, cuando el Efesé de los Víctor, Toché y compañía se quedaron a un palmo de ascender a Primera.

Si bien estuvo la grada, tampoco se quedó corta la plantilla. Todos los jugadores, incluidos familiares y el lesionado Cristo Martín (manteado y con muletas por su rotura del tendón de Aquiles) celebraron el alirón. Hubo gritos de «Campeones», y los Rubén Cruz, Cordero y compañía se tiraron en plancha al césped, como en las finales de la Champions. Otros se encargaron de consolar a los jugadores del Écija, destrozados al conocer su descenso a Tercera.

En el palco, los políticos ganaron por goleada. Los que más, los miembros de la corporación municipal, encabezados por la alcaldesa Ana Belén Castejón. Por primera vez acudió Diego Conesa, secretario general del PSOE en la Región de Murcia; también estuvo la candidata a la alcaldía de Cartagena Noelia Arroyo (PP), y su compañero de partido Andrés Ayala. Fiel a su cita, ocupó su butaca el hermano mayor de la Cofradía Marraja, Francisco Pagán.

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